«Con los corazones firmes en la fe en la voluntad y el destino de Dios, el Diván del emir llora la desaparición de Su Alteza el emir padre, el jeque Hamad bin Jalifa al Thani -que Dios le conceda su misericordia-, una gran pérdida para la nación», declaró la oficina del emir.
El antiguo gobernante puso las bases para el desarrollo exponencial de Catar. En pocos años lo convirtió en uno de los mayores productores de gas natural licuado. Esta transformación se apoyó en la creación de la Qatar Investment Authority, el fondo soberano encargado de invertir miles de millones de dólares, especialmente en el extranjero.
Fue bajo su mandato que Catar comenzó a destinar cientos de millones de dólares a la Franja de Gaza, principalmente para la construcción de carreteras a lo largo de la costa. Un hospital en Ciudad de Gaza lleva su nombre.
Bajo su reinado fue lanzada la cadena de información internacional Al Jazeera, en 1996. El jeque Hamad causó sorpresa al abdicar voluntariamente en 2013 en favor de su cuarto hijo, el jeque Tamim. Desde entonces, se había mantenido relativamente discreto y rara vez aparecía en público.
El emir Hamad impuso a su país como un actor imprescindible de la política árabe, desempeñando los roles de mediador, financiador y actor diplomático. Dentro de esa estrategia de apertura internacional ocupó un lugar relevante el acercamiento a América Latina y, en particular, a Cuba.
En mayo de 2001, el líder histórico de la Revolución cubana, Fidel Castro, realizó una visita oficial a Doha, considerada uno de los momentos más significativos en las relaciones entre La Habana y la región del golfo Pérsico.
Durante esa estancia, Fidel sostuvo conversaciones con el entonces emir Hamad bin Khalifa Al Thani sobre las relaciones bilaterales, la cooperación económica y la situación internacional, en una etapa marcada por el interés de dicha nación árabe en diversificar sus vínculos políticos más allá de sus socios tradicionales.
La visita abrió nuevas posibilidades de intercambio entre ambos países y fortaleció una relación basada en el respeto mutuo y el diálogo político, en momentos en que Catar comenzaba a consolidarse como un actor cada vez más influyente en la diplomacia regional.
Ese acercamiento también contribuyó a ampliar los contactos entre Cuba y los Estados del Consejo de Cooperación del Golfo, al tiempo que reforzó la presencia de La Habana en Medio Oriente.
En el ámbito interno introdujo algunas reformas políticas, incluida la adopción por referéndum en 2003 de una Constitución que prevé una separación de los poderes ejecutivo, legislativo y judicial, pero que mantiene el poder ejecutivo en manos del emir y su gabinete.
Catar es una casi isla en la costa occidental del Golfo Pérsico y es uno de los más pequeños Estados árabes (11 437 km2), con una población de 2,5 millones de habitantes, la mayoría de los cuales son extranjeros.
(Tomado de Cubadebate)


