
La apertura de una nueva tienda en dólares dentro del hotel Comodoro confirma el avance de un modelo económico cada vez más alejado de la realidad de la mayoría de los cubanos. El establecimiento comenzó a operar con productos de alto costo, fallos técnicos y un sistema pensado para quienes tienen acceso a divisas.
Entre los artículos más llamativos figuran cortes de carne que superan ampliamente el salario mensual promedio en Cuba. También se ofrecen pescados, mariscos y productos importados con precios que resultan inalcanzables para la mayoría de la población, mientras alimentos básicos como el aceite o la leche en polvo también se comercializan exclusivamente en moneda fuerte.
La tienda funciona bajo la marca Supermix y está vinculada a empresas controladas por GAESA. Su inauguración estuvo marcada por problemas en las cajas registradoras, dificultades para procesar pagos y falta de cambio en efectivo, lo que provocó retrasos desde las primeras horas de funcionamiento.
El acceso al establecimiento también refleja las nuevas condiciones de la dolarización. Las compras solo pueden realizarse mediante determinados medios de pago electrónicos y los clientes deben dejar sus pertenencias bajo medidas de control antes de entrar. Incluso las bolsas para transportar los productos tienen un costo adicional.
Mientras el régimen presenta este tipo de comercios como una respuesta a la crisis, la diferencia entre los precios exhibidos y los ingresos reales de la población evidencia una economía cada vez más segmentada, donde los bienes de mayor calidad quedan reservados para una minoría con acceso a moneda extranjera.


