5 de Septiembre

Novedades históricas, terapéuticas y nutricionales de la verdolaga

Compartir en

Tiempo de lectura aprox: 3 minutos, 51 segundos

Los investigadores e historiadores se preguntan cómo es posible que dos mundos separados por un océano, sin contactos entre sí durante siglos hayan decidido conservar la misma planta como un alimento valioso. Luego, qué vieron en esa especie vegetal que muchos botánicos, nutricionistas y otros avesados en el tema desconocieron por años.

Pues resulta que la verdolaga, esa matica rastrera e insignicante que crece en terrenos baldíos, ha sido en los últimos tiempos motivo de interés y admiración por la respuesta a incognitas y misterios de las propiedades medicinales y nutricionales que posee.

Historias apasionantes

La verdolaga lleva alimentando a los seres humanos por más de cuatro mil años, sobrevivió a la caída de imperios y en 2022 científicos de Jail descubrieron que hace algo que ninguna otra planta sobre la tierra parace hacer, algo que para la biología vegetal parecía imposible.

En el año 1050 antes de Cristo (a.C.), en el norte de Grecia se guardó unas semillas en una vasija de barro. Cuando los arqueólogos la abrieron tres mil años después encontraron las diminutas simientes negras de apenas un milímetro de grosor. Los historiadores, por su parte, refieren que hacia el siglo VII a.C. esas semillitas aparecen en el Heraion de Samos, uno de los santuarios más importantes de la antigua Grecia.

En tanto, para el siglo IV a.C. el filósofo griegoTeofrasto, considerado el padre de la Botánica, ya daba instrucciones de cultivo de la Portulaca oleracea, por su nombre científico, y le decía a los agricultores que la sembraran en abril junto a sus plantaciones esenciales. Aquello significaba, a todas luces, que no se trataba de una maleza cualquiera, se refería a una especie muy importante para ellos por sus valores alimenticios.

Se dice que el imperio romano la cultivó en tres continentes diferentes, Los europeos medievales, por su lado, la comían con frecuencia. Para que vea, en 1288 ya la verdolaga figuraba en la lista de los alimentos más comunes que se consumían en Milán.

Hay quienes prefieren consumir esta verdura como ensalada fresca, aderezada con sal, vinagre o limón y aceite, en acompañamiento a las comidas./ Foto; María Elena Llanes Suárez

Cuentan algunos estudiosos del tema que en algún momento después de 1492, tras el descubrimiento del Nuevo Mundo, la verdolaga cruzó el Atlántico; sin embargo, cuando los colonos europeos la registraron en Massachusetts, sobre 1672, más tardes los arquéologos determinaron algo sorprendente, la planta llevaba muchísimo tiempo en tierras americanas, a tal punto que se encontraron semillas en Ontario fechadas hacia 1350 después de Cristo, mientras en Kentucky hubo hallazgos de simientes que datan de 800 años aC. Entoces, quedaba la evidencia de que mucho antes de que el viejo continente la cultivara pueblos originarios de América ya la conocían y fomentaban su desarrollo en esta parte del planeta.

Otros datos curiosos. En 1960 el fisiólogo estadounindense Ancel Keys puso en marcha el conocido Estudio de los Siete Países (Estados Unidos, Finlandia, Italia, Grecia, Países Bajos, Japón y Yugoslavia). El especialistas quería entender por qué algunas poblaciones no sufrían enfermedades del corazón, mientras otras morían por esa causa con tasas alarmantes. En sus pesquisas llegó a la conclusión de que los habitantes de Creta consumían una de las dietas con más grasas del mundo, pero, contradictoriamente, morían muy pocos a causa de accidentes cardiovasculares.

Tiempo después los científicos creyeron que la razón estaba en el consumo de aceite de olivo y en las grasas monoinsaturadas, empero en la década de 1980 otro equipo volvió a revisar las muestras de sangre congelada en el estudio original. Esta vez no buscaban colesterol, indagaban por el Omega 3 y encontraron algo impactante. Los cretenses tenían más de ese componente que otros pueblos en estudio, y no porque comieran más pescados, como el salmón, que los otros. Esa diferencia venía de una plantica humilde que desgustaban todos los días en su mesa: la verdolaga.

Pero hay más. Esos pobladores comían la Portulaca oleracea en ensaladas y en guisos salteadas en aceite de oliva, también se las daban a sus gallinas y a sus cabras. Los animales ingerían verdolaga; las personas comían a los animales, toda una red alimentaria descansaba en un vegetal sencillo y constante de la dieta de aquella gente.

En 1992, la doctora endocrinóloga estadounidense Artemis Simopolus analizó la verdolaga y halló entre 300 y 400 mg de ácido alfa linolénico por cada 100 gramos de hojas frescas. Eso significa entre cinco y siete veces más que la espinaca y quince veces más que la lechuga, además de poseer elevados índices de vitaminas A y E, beta carotena, melatonina, potasio, magnesio y calcio, entre otros nutrientes y minerales. Eso significa que es la verdura más rica en Omega 3 jamás estudiada. Lo extraño del caso este es un elemento común en peces y algas marinas.

Detengámonos solo en uno de esos valiosos suplementos dietéticos, el Omega 3. Él sirve para el buen funcionamiento del corazón y los vasos sanguíneos de varias maneras. Por otro lado, reduce los triglicerios, un tipo de grasa en la sangre, y disminuye el riesgo de desarrollar latidos cardíacos irregulares (arritmias). También contribuye a tratar la artritis reumatoidea y favorece el manejo de la depresión.

En tanto, según estudios, el Omega 3 es beneficioso para los pacientes con presión arterial alta, previene los coágulos sanguíneos, evita que las plaquetas se agrupen, de modo que ayuda a reducir el riesgo de trombosis. Y como si fuera poco, apoya el desarrollo cerebral, mejora la visión y puede disminuir la grasa hepática y la inflamación en personas que padecen de hígado graso no alcohólico. En otro orden podría también mejorar la calidad del sueño, la salud de la piel, controlar la grasa cutánea, mantener hidratada la epidermis y prevenir la acumulación de queratina en los folículos pilosos, retrasar el envejecimiento prematuro y controlar el acné.

Ahora bien, más alla de sus valores nutricionales y profilácticos, la verdolaga ha sido utilizada por nuestros abuelos para remedios caseros, ya en infusión ya en la ingestión natural de sus tallos y hojas. Con ella se combaten enfermedades asociadas a los pulmones, riñones e higado, como también al tratamiento del escorbuto y deficiencia de vitaminas. A ello se suma el hecho de ser diurética,antioxidante y antinflamatoria, mientras ayuda a controlar la diabetes.

Luego, cuando tengas delante esta insignificante plantita, piense muy bien antes de arrancarla y echarla a la basura, Créeme, vale la pena tenerla en cuenta en nuestra cocina y a mano para disponer de ella en el botiquín doméstico.

Entre los múltiples beneficios de la verdolaga se encuentra la gran cantidad de Omega 3 que aporta al organismo humano./ Foto: María Elena Llanes Suárez

Nota: Agradecimientos para el amigo Hugo Suárez, quien nos facilitó el material audiovisual Raíces prohibidas.

Visitas: 0

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *