
Foto: Roberto Salas
La creación del Ministerio de Cultura de Cuba (Mincult) fue «una tarea de gigantes» y, para muchos escritores y artistas de los años 80, una tabla de salvación. Así lo valoró el investigador Juan Nicolás Padrón durante un encuentro realizado en el centro Dulce María Loynaz, en la capital, por el aniversario 50 del organismo.
Actualmente, el Mincult dirige y ejecuta la aplicación de la política cultural en su ámbito, y junto a otras instituciones trabaja en la defensa y el enriquecimiento del patrimonio cubano.
Junto a Padrón participaron el periodista Fernando Rodríguez Sosa y Lucía Sardiñas, fundadora del Ministerio. Los tres evocaron anécdotas del proceso que culminó el 2 de diciembre de 1976, los antecedentes del mismo en el Consejo Nacional de Cultura, los errores del pasado y las políticas culturales impulsadas entonces.
Padrón consideró que el Consejo Nacional se volvió una institución excluyente, con prejuicios y fallas, por lo que la llegada del Mincult fue recibida como «los cielos abiertos»: traía una dirección amplia y receptiva.
Sardiñas subrayó por su parte que el Ministerio nació de una política iniciada en 1975 con el Primer Congreso del Partido Comunista de Cuba. Su fundación, dijo, mejoró los vínculos con los representados, pues las decisiones del Consejo de Cultura se distanciaban de lo trazado por la Revolución desde las Palabras a los intelectuales (1961) expresadas por el Comandante en Jefe, Fidel Castro.
Para los intelectuales, añadió, supuso más atención, control de la política y perfeccionamiento de lo existente; fue el impulso moral y económico que necesitaban escritores y artistas y que llega hasta nuestros días.
Los protagonistas coincidieron en que Armando Hart (1930-2017), primer ministro de Cultura, fue fundamental. Lo describieron como un hombre abierto a reunirse y escuchar a personas con criterios diversos, siempre interesado en conocer la opinión de los jóvenes.
Sosa destacó su pensamiento marxista, martiano y fidelista, su raigal cubanía y su contribución al desarrollo de las ideas en Cuba con un pensamiento renovador para su época. A su juicio, ese legado debería presentarse a la juventud.
