A sus 83 años, Mick Jagger todavía es uno de los grandes referentes del rock internacional. Más allá de su trayectoria como líder de los Rolling Stones, el cantante británico llama la atención por su estado físico y la energía que despliega durante sus presentaciones.
Sin embargo, detrás de cada espectáculo existe una preparación que combina actividad física, alimentación y constancia.
Lejos de depender únicamente de los ensayos musicales, el artista incorporó a su vida diferentes disciplinas deportivas que le permiten trabajar la resistencia, la fuerza y la flexibilidad.
En una entrevista concedida tiempo atrás a la desaparecida revista Q Magazine, explicó cómo organiza sus entrenamientos para responder a las exigencias de sus conciertos.
«Entreno cinco o seis días a la semana, pero no me vuelvo loco. Alterno entre el gimnasio y el baile, después hago sprints y cosas así. Entreno para ganar resistencia», aseguró.
Su preparación física no se limita a levantar pesas o correr.
El músico también dedica tiempo a actividades que favorecen la movilidad y el control corporal, dos aspectos fundamentales para mantener el ritmo de sus actuaciones.
Uno de los principales objetivos del cantante es mantener la resistencia necesaria para afrontar conciertos de varias horas.
Para lograrlo, combina ejercicios cardiovasculares con actividades de fuerza y flexibilidad. Entre sus hábitos de entrenamiento se menciona la posibilidad de recorrer hasta 12 kilómetros diarios, ya sea al aire libre o sobre una cinta.
Cuando su agenda o las condiciones climáticas no se lo permiten, puede reemplazar esta actividad por sesiones de natación, ciclismo o kickboxing.
Además, incorpora disciplinas como ballet, yoga y pilates, que contribuyen a mejorar el equilibrio, la coordinación y la movilidad.
Estas prácticas también forman parte de su preparación para realizar los movimientos y coreografías que caracterizan sus presentaciones.
Durante años, su entrenamiento estuvo supervisado por Torje Eike, un preparador físico noruego con experiencia en el trabajo con deportistas de alto rendimiento. Las sesiones, que podían extenderse entre dos y tres horas, estaban orientadas principalmente a mejorar su capacidad aeróbica.
La combinación de estas actividades le permite trabajar diferentes capacidades físicas sin concentrarse exclusivamente en una sola disciplina. De todas maneras, se trata de una rutina adaptada a sus necesidades profesionales y no de un programa recomendado para todas las personas de su edad.
