Miami dibuja los negocios de una Cuba libre
Bolsa en La Habana, 8000 millones en aeropuertos, 90 000 en tres años. Mas, Sixto, Bermello. El capital está. Falta un país donde no te lo confisquen
En una casa frente a Biscayne Bay, en junio, Juan Omar Sixto, 82 años, ex tabaquero y presidente de la nueva Cuban-American National Chamber of Commerce, lo dijo sin poesía: “Hemos esperado 67 años. Hay que empezar.” El Wall Street Journal entró en esas reuniones. No hay tanques.
- Hay planos: bolsa de valores y materias primas en La Habana, cumbre de inversión, aeropuertos, plantas eléctricas flotantes, hospitales, agua. El sur de Florida no está soñando un folleto turístico. Está midiendo qué se puede levantar el día que el castrismo suelte el corral.
Por qué importa. Los nombres no son anónimos. Jorge Mas Santos, presidente de la Fundación Nacional Cubano Americana, dueño de MasTec y copropietario del Inter Miami, amigo de Rubio, cuenta que Trump le preguntó cuánto costaría reconstruir la isla. Respondió: unos 90 000 millones de dólares en los tres primeros años.
- Reunirlos, dijo, sería “pan comido” si hay ley y no hay confiscación. Con el Colegio de Abogados Cubanoamericanos trabaja un borrador de 28 páginas: gobierno provisional de hasta dos años y elecciones. Algunos discuten resucitar de forma temporal la Constitución de 1940.
- Willy Bermello, el arquitecto que diseñó la propuesta de biblioteca presidencial de Trump en Miami, coordina cada quince días con aerolíneas, operadores y fondos un plan de 8000 millones para renovar ocho aeropuertos: José Martí, Varadero, Holguín, Cayo Coco y el resto de la red que hoy es un cuello de botella. Avisa al Departamento de Estado.
- Dice que el proyecto se paga solo con el tráfico. Tony Costa, de la Fundación para los Derechos Humanos en Cuba, y el cirujano Jorge Suárez Menéndez, que presta la casa de las reuniones, completan el círculo. Sixto quiere unas 100 familias con cheque para alimentos, agua, luz, banca y transporte.
Lo indispensable. Los sectores se leen solos. Turismo y aviación: la isla está a 90 millas de un hub que ya es puerta de América. Energía: ingenieros estudian barcazas eléctricas porque el sistema nacional se cae por tramos. Finanzas: bolsa e instituto para formar corredores. Agro e infraestructura: lo que GAESA dejó podrido. Azúcar y tabaco tienen dueños y pleitos de marca que algún tribunal tendrá que zanjear.
- Nada de eso entra con Helms-Burton en pie y un Partido que te quita la fábrica al año. Rubio lo zanjó el miércoles en Nueva York: hay quienes “adorarían” estar en el futuro económico de Cuba; hoy no es viable. No solo por la ley. Porque nadie pone un dólar si mañana se lo quedan.
- Eso distingue preparación de rapiña. El Journal describe competencia entre cercanos y críticos de Trump por llegar primeros. Bienvenida sea si hay reglas. El potencial es el que siempre fue: playa, níquel, localización, gente formada a la fuerza y una diáspora que ya construyó Miami.
- Un país próspero no es 90 000 millones tirados. Es esa cifra trabajando con contratos, registro de propiedad y un banco que no sea caja del MININT.
Datos clave. Trump dijo en la ONU que Cuba es un Estado fallido y que la libertad llegará. El régimen se levantó y se fue. Mientras tanto, en Brickell se dibuja la factura. El embargo y la desconfianza son el freno. No la falta capital en el exilio.
Ahora qué. La Cuba competitiva se financia desde aquí el día que haya dueños y jueces. Hasta entonces, estos planos son un aviso al régimen: el día después no será improvisado. Y un aviso a Washington: si Rubio abre el canal, el cheque del sur de Florida está listo. Si La Habana no cambia el modelo, el cheque se queda en Biscayne Bay.
Miami dibuja los negocios de una Cuba libre
Bolsa en La Habana, 8000 millones en aeropuertos, 90 000 en tres años. Mas, Sixto, Bermello. El capital está. Falta un país donde no te lo confisquen
En una casa frente a Biscayne Bay, en junio, Juan Omar Sixto, 82 años, ex tabaquero y presidente de la nueva Cuban-American National Chamber of Commerce, lo dijo sin poesía: “Hemos esperado 67 años. Hay que empezar.” El Wall Street Journal entró en esas reuniones. No hay tanques.
- Hay planos: bolsa de valores y materias primas en La Habana, cumbre de inversión, aeropuertos, plantas eléctricas flotantes, hospitales, agua. El sur de Florida no está soñando un folleto turístico. Está midiendo qué se puede levantar el día que el castrismo suelte el corral.
Por qué importa. Los nombres no son anónimos. Jorge Mas Santos, presidente de la Fundación Nacional Cubano Americana, dueño de MasTec y copropietario del Inter Miami, amigo de Rubio, cuenta que Trump le preguntó cuánto costaría reconstruir la isla. Respondió: unos 90 000 millones de dólares en los tres primeros años.
- Reunirlos, dijo, sería “pan comido” si hay ley y no hay confiscación. Con el Colegio de Abogados Cubanoamericanos trabaja un borrador de 28 páginas: gobierno provisional de hasta dos años y elecciones. Algunos discuten resucitar de forma temporal la Constitución de 1940.
- Willy Bermello, el arquitecto que diseñó la propuesta de biblioteca presidencial de Trump en Miami, coordina cada quince días con aerolíneas, operadores y fondos un plan de 8000 millones para renovar ocho aeropuertos: José Martí, Varadero, Holguín, Cayo Coco y el resto de la red que hoy es un cuello de botella. Avisa al Departamento de Estado.
- Dice que el proyecto se paga solo con el tráfico. Tony Costa, de la Fundación para los Derechos Humanos en Cuba, y el cirujano Jorge Suárez Menéndez, que presta la casa de las reuniones, completan el círculo. Sixto quiere unas 100 familias con cheque para alimentos, agua, luz, banca y transporte.
Lo indispensable. Los sectores se leen solos. Turismo y aviación: la isla está a 90 millas de un hub que ya es puerta de América. Energía: ingenieros estudian barcazas eléctricas porque el sistema nacional se cae por tramos. Finanzas: bolsa e instituto para formar corredores. Agro e infraestructura: lo que GAESA dejó podrido. Azúcar y tabaco tienen dueños y pleitos de marca que algún tribunal tendrá que zanjear.
- Nada de eso entra con Helms-Burton en pie y un Partido que te quita la fábrica al año. Rubio lo zanjó el miércoles en Nueva York: hay quienes “adorarían” estar en el futuro económico de Cuba; hoy no es viable. No solo por la ley. Porque nadie pone un dólar si mañana se lo quedan.
- Eso distingue preparación de rapiña. El Journal describe competencia entre cercanos y críticos de Trump por llegar primeros. Bienvenida sea si hay reglas. El potencial es el que siempre fue: playa, níquel, localización, gente formada a la fuerza y una diáspora que ya construyó Miami.
- Un país próspero no es 90 000 millones tirados. Es esa cifra trabajando con contratos, registro de propiedad y un banco que no sea caja del MININT.
Datos clave. Trump dijo en la ONU que Cuba es un Estado fallido y que la libertad llegará. El régimen se levantó y se fue. Mientras tanto, en Brickell se dibuja la factura. El embargo y la desconfianza son el freno. No la falta capital en el exilio.
Ahora qué. La Cuba competitiva se financia desde aquí el día que haya dueños y jueces. Hasta entonces, estos planos son un aviso al régimen: el día después no será improvisado. Y un aviso a Washington: si Rubio abre el canal, el cheque del sur de Florida está listo. Si La Habana no cambia el modelo, el cheque se queda en Biscayne Bay.