Siguen las noticias en la presa El Rincón. El bote de cuatro par de remos cortos femenino acaba de proclamarse subcampeón de los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe, en una jornada en la que se esperan otros podios para la Mayor de las Antillas.
Raima Ortiz, Ana Jiménez, Natalie Morales y Loraidis Echavarría se enfrascaron en una batalla sin cuartel con la tripulación mexicana durante los 2000 metros de trayecto.
Al decir de Ángel Remi, presidente de la Federación Cubana de Remo, «las muchachas trabajaron técnicamente muy bien y cumplieron el plan previsto. Solo fueron 85 centésimas la diferencia con la embarcación mexicana, la cual fue la vencedora».
Así como lo describe el federativo aconteció la pugna. Por ejemplo, a la mitad del recorrido (1000 metros), la nave mexicana iba con ventaja de 1.89 segundos, pero sobre la meta vino el remate antillano que obligó a un fotofinish que tardó en definir la agrupación ganadora.
En definitiva, fueron solo 85 centésimas de segundo la diferencia entre la presea de oro y la de plata.
Raima, inconforme y con lágrimas en los ojos, dijo que «luchamos hasta el final. Atacamos, y ya vieron cómo demandamos un desenlace muy reñido. Claro que estoy contenta por el resultado, lo que sucede es que uno se mete en la cabeza que lo único que cabe es triunfar».
Y triunfaron, pues cuando los deportistas como ellas se exigen hasta más allá de sus límites, la victoria les sonríe.
Ana Jiménez lo expresó de otra manera. «Es la recompensa a tanto esfuerzo, porque ha sido un proceso de preparación con muchas adversidades, pero aquí sacamos la estirpe de la mujer cubana, y eso reconforta. Mañana tenemos dos oportunidades más para seguir combatiendo».
Loraidis comentó que, «aunque nos vamos con un podio, duele mucho esa mínima diferencia al final. Sin embargo, como dice Ana, mañana tenemos revancha».
A Natalie se le ahogaba la voz. «Nos mentalizamos con la medalla de oro, no pudo ser. Las mexicanas remaron fuerte y soportaron nuestro ataque en el último kilómetro, a pesar de que cedieron muchísimo en los últimos 20 metros. Mañana contaremos otra historia; la de hoy nos deja feliz, aun cuando no nos conformemos.
No se trata de vanidad, sino de vergüenza deportiva. Las cuatro querían vencer, no por llenar el orgullo personal, buscaban el orgullo patrio, ese que ya se han ganado desde que los botes cubanos se posaron en las aguas de la presa El Rincón.
Fue esa la octava medalla del remo cubano aquí, y llegarán más.
Finalmente, el podio quedó así: México primero, con 7:10.96 minutos; Cuba con 7:11.81 y Venezuela con 7:19.04.


