
Foto: José Llamos Camejo
Guantánamo. –La Feria Internacional del Libro de La Habana (FILH), ese manantial literario que año tras año brota en la capital de Cuba e inunda toda su geografía, llegó al extremo Este de la Isla en su XXXIV edición.
La cita saluda el centenario de Fidel, las cuatro décadas de la Asociación Hermanos Saíz, y los ochenta años de Alejandro Hartman, investigador, historiador y escritor baracoense, en quien Guantánamo reconoce un guardián de su memoria histórica y patrimonio.
Esos valores que Hartman ha defendido a lo largo de casi medio siglo respaldan la entrega por parte del gobierno en esta provincia, del Cemí de Gran Tierra, símbolo del territorio más oriental de Cuba. El agasajo tuvo lugar este viernes, durante la gala inaugural del evento aquí.
La presente edición de la feria en el Alto Oriente, esta vez acoge a sus públicos en escenarios como la calle Calixto García -su principal recinto-; también la Librería Ateneo Asdrubal López, el Café literario La Fama y el pabellón infantil Cochero Azul.
Gente ávida de lectura acude a esos espacios habilitados para la ocasión en la mayor urbe guantanamera. A su disposición encuentran obras reciente publicadas, muchas de las cuales llevan el sello de la editorial El Mar y la Montaña y la firma de escritores del patio.
Entre otros títulos al alcance de los lectores figuran La primera invasión, de Pedro Pablo Rodríguez, texto que recoge la presencia del Alto Oriente en la campaña independentista de 1868. También Monólogo Interior, de Lisett Camargo, así como La isla imposible y otras mujeres, del autor Carlos Esquivel.
Sueños con Ángeles, entrega de Ana Luz García Calzada, y La luna de enero (más de 70 poemas dedicados a la infancia por diferentes autores, y recogidos por Raúl Fraguela en una compilación), forman parte de las ofertas para los niños, cortesía de un evento que igualmente abre espacio a conversatorios, talleres y coloquios, sobre temas de historia, cultura y literatura en esta región del país.

