Lula protagoniza histórica remontada y gana las elecciones de Brasil

Luiz Inácio Lula da Silva consumó este domingo una remontada sin precedentes en la historia electoral de Brasil al ganar la segunda vuelta presidencial con el 51,78% de los votos, frente al 48,22% del senador ultraderechista Flávio Bolsonaro, según los resultados oficiales del Tribunal Superior Electoral con el 99,98% de los votos escrutados.
La diferencia entre ambos candidatos superó los cuatro millones de sufragios: 64.241.049 votos para Lula frente a 59.818.719 para Bolsonaro. Con este triunfo, el izquierdista de 80 años gobernará Brasil por cuarta vez, en lo que El País calificó como «un balón de oxígeno a la izquierda global».
La hazaña es inédita desde que la reforma constitucional de 1988 instauró el sistema de segunda vuelta: ningún candidato que hubiera perdido el primer turno había logrado revertir el resultado en el balotaje. Lula había quedado aproximadamente 2 puntos porcentuales por debajo de Bolsonaro en la primera vuelta del 4 de octubre —45,13% frente a 47,06%—, con una desventaja de aproximadamente 2,3 millones de votos. En la segunda vuelta no solo anuló esa brecha, sino que se impuso por más de 3,5 puntos porcentuales.
Clave en la remontada fue su victoria en Minas Gerais, el segundo colegio electoral más grande del país. En el primer turno había obtenido allí el 43,33% frente al 48,24% de su rival; este domingo se impuso con más del 50% contra el 49% de Bolsonaro. Desde 1988, ningún candidato que gana en ese estado pierde la elección nacional. Lula también redujo la abstención del 21,08% al 19,21%, pese a que históricamente los balotajes registran mayor ausentismo.
La jornada no estuvo exenta de tensiones: un juez amplió en dos horas el cierre de los colegios electorales a petición de la campaña de Lula, que alegó problemas de transporte en varios puntos del país. En la sede de Bolsonaro en Brasilia, la desolación fue total; los principales dirigentes del bolsonarismo permanecieron encerrados en una carpa sin hacer declaraciones. Según El País, algunos seguidores abandonaron el cuartel general «entre gritos e imprecaciones».
En contraste, miles de personas celebraron en la plaza de Cinelandia, en el centro de Río de Janeiro, con fuegos artificiales y música. El expresidente colombiano Gustavo Petro fue uno de los primeros en reaccionar: «Se ha detenido el fascismo en América Latina en Brasil», escribió en X».
El resultado tiene implicaciones directas para Cuba. Bajo el gobierno de Lula, Brasil se ha convertido en un aliado sudamericano esencial del régimen cubano: envió 48 toneladas de leche en polvo en julio, anunció en marzo un paquete de más de 20.000 toneladas de alimentos y donó en mayo medicamentos para tratar a cerca de 1.000 pacientes.
Un triunfo de Flávio Bolsonaro habría supuesto el retorno de la línea de su padre, quien durante su mandato (2019-2022) rompió la tradición de votar en la ONU contra el embargo a Cuba.
La relación bilateral, sin embargo, no está libre de fricciones. Cuba le debe a Brasil 676 millones de dólares vinculados a créditos para la construcción del Puerto del Mariel, con impagos desde mayo de 2018. Además, casi 17.000 cubanos solicitaron refugio en Brasil entre enero y mayo de 2026, reflejo del éxodo que provoca la crisis estructural de la dictadura.
En Washington, el presidente Donald Trump se limitó a declarar este domingo: «No quiero entrar en ese asunto, pero estamos observando». La victoria de Lula cierra el ciclo de una campaña marcada por la sombra del expresidente Jair Bolsonaro, condenado en septiembre de 2025 a 27 años y tres meses de prisión por el Supremo Tribunal Federal por liderar un intento de golpe de Estado, y quien designó a su hijo Flávio como candidato desde el arresto domiciliario.
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