El problema cabe en una lata: alcohol para embriagar y estimulantes para sentirse despierto. Esa combinación, comercializada como una bebida casi mágica y supuestamente inocua, puede convertirse en problema y Cuba le ha cerrado la puerta.
La medida incluye unas 15 marcas presentes en el mercado de la Isla, entre ellas Shaka, Shaka Mixer Energy-Vodka y Vodka Energy. Se aplica incluso a las existencias que ya están en almacenes y puntos de venta. Las energizantes sin alcohol y las bebidas alcohólicas tradicionales quedan fuera de la prohibición.
La viceministra de Salud Pública, Carilda Peña, explicó que la decisión responde a varios casos de intoxicación asociados al consumo excesivo, especialmente entre jóvenes y grupos vulnerables.
La viceministra Carilda Peña García en conferencia de prensa donde fue anunciada la prohibición. Foto: tomada de PL
En agosto último, cinco jóvenes de Sancti Spíritus terminaron hospitalizados tras ingerir más de dos latas de Shaka junto a otras bebidas alcohólicas; uno necesitó cuidados intensivos. En La Habana también se reportó un caso grave.
Qué contienen realmente esas latas
Estas bebidas combinan alcohol con cafeína, taurina, azúcares, vitaminas y, en algunos casos, guarana u otros estimulantes. El resultado es una fórmula que estimula el sistema nervioso mientras el alcohol lo deprime.
Foto ilustrativa: tomada del perfil Radio Sancti Spiritus y sus amigos en Facebook
El problema no es solo la cantidad de cada sustancia. Es la interacción. La cafeína y la taurina pueden enmascarar la sensación de embriaguez. La persona se siente más alerta de lo que realmente está y sigue bebiendo.
Estudios y reportes clínicos asocian esta mezcla con vómitos, taquicardia, alteraciones del ritmo cardíaco, problemas cardiovasculares y neurológicos, cambios de conducta, deshidratación y, en casos extremos, arritmias graves o colapso.
El riesgo invisible
Quienes consumen estas bebidas suelen beber más alcohol que quienes solo toman bebidas alcohólicas. También reportan con mayor frecuencia conductas de riesgo: conducir bajo esos efectos, relaciones sexuales no deseadas o no protegidas, y lesiones.
Una revisión de casos clínicos en adultos jóvenes publicada en julio de 2024 en la revista Pediatric Reports y realizada por investigadores del Hospital Universitario de Múnich, Alemania, encontró eventos cardiovasculares serios como alteraciones del ritmo, problemas de función miocárdica y de arterias coronarias, tras el consumo simultáneo de bebidas energéticas y alcohol. En algunos casos el desenlace fue fatal.
Foto ilustrativa: tomada de novaciencia.es
La combinación también aumenta la presión arterial y el estrés sobre el corazón. Ambos componentes, por separado, ya ejercen presión sobre el sistema cardiovascular. Juntos, el efecto se potencia.
Otros países ya lo habían hecho
Cuba no es la primera que prohíbe. En 2010 la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) declaró que la cafeína añadida a bebidas alcohólicas es un aditivo alimentario inseguro. Productos como Four Loko, Joose y similares tuvieron que reformularse o salir del mercado. Varios estados estadounidenses ya habían prohibido su venta.
Canadá igual prohibió las bebidas energéticas alcohólicas premezcladas. Líbano lo hizo en 2014. Ghana estableció un plazo hasta marzo de 2026 para retirarlas del mercado. Moscú y varias regiones en Rusia también restringieron o prohibieron tales mezclas, conformando una lista que no termina con los mencionados.
La lógica es similar en todos los casos: el estimulante oculta la embriaguez y facilita el consumo excesivo.
Un hábito global, especialmente entre jóvenes
Las bebidas energéticas, con o sin alcohol, se han convertido en un producto de consumo masivo. Una revisión sistemática estimó que la prevalencia de consumo a lo largo de la vida supera el 50 % a nivel mundial, con cifras más altas entre adolescentes y adultos jóvenes.
Foto ilustrativa: Xoán Álvarez
En Europa, más del 70 % de los consumidores de 18 a 29 años que toman energéticas las mezclan con alcohol, según datos citados por investigadores vinculados a la OMS.
En campus universitarios de Estados Unidos, aproximadamente uno de cada cinco estudiantes reportó haber combinado ambas sustancias en el último año.
El mercado de bebidas energéticas mueve decenas de miles de millones de dólares al año. Existen cientos de marcas. Un seguimiento reciente identificó más de 200 marcas formales en el mundo, aunque el número total de productos y variantes es mucho mayor si se incluyen productores regionales y pequeños.
Qué dice la Organización Mundial de la Salud
Un estudio de investigadores de la OMS advirtió que las bebidas energéticas pueden convertirse en un problema de salud pública significativo si no se regulan, especialmente por su alto contenido de cafeína y su consumo entre jóvenes. El documento señaló evidencia creciente de daño cuando se combinan con alcohol.
Los autores recomendaron límites de cafeína basados en evidencia, mejor etiquetado, restricciones de marketing dirigido a jóvenes y educación sobre los riesgos de mezclarlas con alcohol.
Foto ilustrativa: Freepik
Aunque el núcleo del problema es la asociación entre alcohol y estimulantes, junto con las pautas de consumo que esa combinación puede favorecer.
Por eso, no basta con que una bebida cumpla los parámetros declarados en su etiqueta para concluir que su consumo carece de riesgos. La composición, la cantidad ingerida y la manera en que actúan conjuntamente sus componentes son cuestiones distintas.
La prohibición cubana se asocia a esas consecuencias. No se trata de demonizar el alcohol ni las energéticas por separado, sino de reconocer que, juntas, entrañan un riesgo que las autoridades sanitarias de varios países ya no están dispuestas a tolerar porque una lata que promete energía puede incluir las potencialidades para un gran problema.


