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Los millones de España para Cuba, la política de alivio financiero que revela el respaldo europeo al principal aliado del chavismo – El Nacional

Durante más de tres décadas, la política española hacia Cuba ha seguido una línea de continuidad poco habitual en la política exterior europea. Han cambiado los gobiernos en Madrid —socialistas y conservadores—, pero se ha mantenido una apuesta por el diálogo, la cooperación y el respaldo financiero a la isla.

Sus defensores sostienen que esa estrategia ha permitido conservar canales de influencia, proteger intereses económicos y financiar proyectos dirigidos a mejorar las condiciones de vida de la población cubana.

Sus críticos sostienen exactamente lo contrario.

El informe El precio de sostener el castrismo, publicado por el Instituto Juan de Mariana este jueves, concluye que esa política terminó reduciendo la presión financiera sobre el Estado cubano mientras el régimen mantenía intacta su estructura de poder, profundizaba la represión interna y consolidaba su papel como principal aliado político del chavismo venezolano.

La discusión trasciende la relación bilateral entre Madrid y La Habana. Para una audiencia latinoamericana —y especialmente venezolana— la pregunta es inevitable: ¿hasta qué punto el alivio financiero concedido a Cuba fortaleció al principal sostén político e ideológico de la alianza Habana-Caracas?

Cuba militares Venezuela
Fotografía de archivo del 3 de enero de 2026 que muestra al presidente de Cuba, Miguel Diaz-Canel, hablando en La Habana | Foto: EFE/ Ernesto Mastrascusa

La mayor operación financiera comenzó en 2015

El punto de inflexión llegó el 12 de diciembre de 2015, cuando el Club de París alcanzó un acuerdo con Cuba para resolver una deuda histórica de 11.100 millones de dólares.

El pacto eliminó buena parte de los intereses acumulados y permitió reestructurar el pago del principal durante un período de 18 años. España era uno de los principales acreedores de la isla.

Como consecuencia de aquel acuerdo internacional, Madrid firmó el 4 de mayo de 2016 un convenio bilateral con el gobierno cubano.

Según el Instituto Juan de Mariana, la deuda bilateral ascendía entonces a 2.444 millones de euros.

El informe sostiene que España aceptó condonar 1.492 millones de euros, aproximadamente el 60 % del total, mientras los 952 millones restantes quedaron sometidos a un nuevo calendario de amortización.

Aquella decisión representó una de las mayores operaciones de alivio financiero concedidas por España a un Estado extranjero en las últimas décadas.

La deuda siguió disminuyendo

La operación de 2016 no fue el final del proceso.

En julio de 2025, el gobierno español anunció oficialmente la creación de un Programa de Conversión de Deuda con Cuba por un importe de hasta 375 millones de euros.

Según explicó La Moncloa, el mecanismo permitiría transformar deuda pendiente en financiación para proyectos de energía, agua y seguridad alimentaria, con el objetivo de impulsar el desarrollo sostenible de la isla.

Meses después, el Consejo de Ministros aprobó una nueva adenda vinculada a créditos del Fondo para la Internacionalización de la Empresa (FIEM), que incluía 193,4 millones de euros, además de obligaciones denominadas en dólares canadienses y estadounidenses.

A partir de estas operaciones, el Instituto Juan de Mariana calcula que el alivio financiero acumulado asciende a 2.158 millones de euros, dejando pendiente una fracción relativamente reducida de la deuda original. Esa cifra corresponde al cálculo realizado por los autores del informe y debe entenderse como tal.

“En 2016 España reconocía cerca de 2.500 millones de euros de deuda que Cuba tenía pendiente y hoy esa cifra no llega ni a los 300 millones. Eso quiere decir que de cada 100 euros de deuda apenas permanecen en pie 10”, afirmó el Jefe de Estudios del Instituto, Diego Sánchez de la Cruz, durante una entrevista sobre el tema. 

El apoyo no llegó solo desde Madrid

El informe sostiene que la cooperación económica española con Cuba tampoco fue exclusiva del gobierno central.

Según el documento, el gobierno Vasco destinó más de 41 millones de euros entre 1993 y 2019 a proyectos en agricultura, energías renovables, educación superior, innovación, cultura, igualdad y fortalecimiento institucional.

La Asociación Euskadi-Cuba recibió, además, 3,3 millones de euros entre 2013 y 2020 para ejecutar diez proyectos financiados por el Ejecutivo vasco.

En Andalucía, la Agencia Andaluza de Cooperación Internacional para el Desarrollo canalizó más de 3,2 millones de euros durante la década de 2010 para iniciativas que incluyeron supuestamente obras hidráulicas, apoyo institucional y proyectos culturales.

La Xunta de Galicia, mediante Cooperación Galega, financió proyectos por alrededor de 2,3 millones de euros, mientras que la Generalitat de Cataluña aprobó en 2026 una ayuda de 440.000 euros destinada a mitigar la crisis económica, energética y social en la isla.

El informe también menciona aportaciones de administraciones provinciales, como una subvención de 30.000 euros aprobada por la Diputación de Granada en 2022.

Las administraciones responsables presentaron estas actuaciones como programas de cooperación internacional y desarrollo, pero en la realidad nunca ha existido un seguimiento de estas obras, ni una rendición de cuentas del dinero que llegó a la isla para ser manejado por las arcas de la dictadura.

Empresas españolas siguen reclamando millones

La política de alivio financiero convive con otra realidad.

Empresas españolas continúan denunciando importantes impagos del régimen cubano.

Diversas informaciones económicas sitúan esas reclamaciones por encima de los 300 millones de euros, entre facturas pendientes, dividendos retenidos y fondos cuya repatriación continúa bloqueada.

La paradoja resulta evidente: mientras España impulsaba mecanismos para reducir la carga financiera del Estado cubano, parte de su propio sector empresarial seguía sin recuperar el dinero invertido en la isla.

Cuba, Venezuela y una alianza estratégica

Para los venezolanos, la dimensión geopolítica resulta imposible de ignorar.

Durante buena parte de las últimas dos décadas, Cuba encontró en Venezuela su principal fuente de apoyo energético y financiero.

Miles de barriles diarios de petróleo venezolano sostuvieron la economía cubana durante los años de mayor bonanza chavista, mientras ambos gobiernos estrechaban su cooperación en áreas como salud, seguridad, inteligencia y asesoría institucional.

En ese contexto, cualquier alivio financiero concedido a Cuba adquiría una dimensión regional que trascendía las relaciones entre Madrid y La Habana.

El informe del Instituto Juan de Mariana sostiene que la política española contribuyó a aliviar la presión económica sobre uno de los principales aliados internacionales del chavismo.

Maduro Venezuela
Cuba ha sido el mayor aliado de Venezuela en la región Foto: Getty Images

La pregunta que sigue abierta

Después de casi treinta años de cooperación, reestructuraciones financieras y programas de ayuda, el balance continúa siendo objeto de debate.

Las cifras muestran que España ha desempeñado un papel relevante en el alivio financiero de Cuba.

También muestran que la isla continúa enfrentando una profunda crisis económica y social, mientras organizaciones internacionales siguen denunciando restricciones a las libertades fundamentales y la existencia de más de 1.000 presos por motivos políticos.

“Esto se presenta obviamente como conversión de deuda, alivio financiero, medidas de cooperación y no como lo que es en términos efectivos un salvavidas, una ayuda financiera de alcance masivo en beneficio de un régimen que sigue metiendo en prisión a los opositores, que sigue arruinando al pueblo cubano y que por lo tanto a pesar de haber recibido todo ese apoyo no ha brindado ni una sola medida de mejora para sus ciudadanos”, explicó Sánchez de la Cruz, quien también es un reconocido analista económico español. 

La discusión ya no gira únicamente en torno al dinero.

La verdadera pregunta es si esa política consiguió impulsar cambios estructurales o si, como sostiene el Instituto Juan de Mariana, terminó reduciendo el coste económico de un régimen que ha permanecido políticamente inalterado.

Es una pregunta que no solo interpela a España.

También interpela a América Latina y, especialmente, a Venezuela, donde las consecuencias de la estrecha alianza entre La Habana y Caracas siguen siendo parte central del debate político contemporáneo.

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