La región italiana de Calabria decidió mantener su programa de médicos cubanos, desoyendo la intensa ofensiva diplomática emprendida por Estados Unidos para boicotear este tipo de cooperación sanitaria global.
La decisión de las autoridades locales responde a una realidad innegable: frente a las presiones políticas de Washington, los profesionales enviados por Cuba se han convertido en una pieza clave e insustituible para sostener la atención hospitalaria en una de las zonas más vulnerables de Italia.
Actualmente, más de 200 médicos cubanos trabajan en hospitales calabreses, una realidad documentada en un revelador reportaje de la agencia estadounidense Associated Press (AP) que deja al descubierto cómo la incorporación de las brigadas caribeñas permitió recuperar servicios públicos que estaban al borde del cierre debido al abandono institucional y a una profunda escasez de personal sanitario.
Una crisis sanitaria abrió la puerta a la cooperación cubana
Calabria ocupa el último lugar entre las veinte regiones italianas en acceso a la sanidad pública, de acuerdo con datos del Ministerio de Salud. Años de dificultades presupuestarias, problemas administrativos y la migración de médicos hacia el norte del país agravaron el déficit de especialistas.
Ese escenario llevó a las autoridades regionales a buscar alternativas. Tras la exitosa experiencia de las brigadas cubanas durante la pandemia de COVID-19, el gobierno regional decidió extender la cooperación y firmó un acuerdo para incorporar profesionales de la isla a distintos centros asistenciales.
El jefe del hospital de Polistena, Francesco Moschella, recordó el panorama previo a su llegada.
«Fue un desastre. Yo mantenía la sala de urgencias abierta completamente solo», declaró al describir a la agencia AP la situación que enfrentaba el hospital antes del arribo de los médicos cubanos en enero de 2023.
Las urgencias redujeron drásticamente sus tiempos de espera
One de los cambios más visibles ocurrió precisamente en el servicio de emergencias de Polistena, donde seis médicos cubanos representan hoy la mitad del equipo encargado de atender cerca de 30.000 pacientes al año.
La especialista cubana Zoila Yakelin Arévalo Cruz, quien llegó a Italia en 2023, aseguró que incluso para ellos resultó inesperado encontrar un déficit sanitario de tal magnitud en un país europeo.
«No pensábamos que la falta de médicos fuera tan grave», explicó.
Según relató en la investigación de AP, antes de la incorporación de las brigadas los pacientes podían esperar entre lo que eran extenuantes jornadas de ocho y doce horas para ser atendidos en urgencias. «Ahora, gracias a nuestro trabajo, en menos de una hora un médico te atiende», afirmó.
Washington intensifica su hostigamiento contra las brigadas médicas
El éxito del programa despertó los ataques de Estados Unidos, cuya administración incrementó el chantaje y la presión diplomática para asfixiar los acuerdos de cooperación médica impulsados por Cuba, sin importar las consecuencias para los pacientes europeos.
El secretario de Estado, Marco Rubio, encabeza este cuestionamiento a las misiones bajo el argumento de que constituyen una fuente de ingresos para el Estado cubano, criminalizando la labor solidaria. En esa misma línea de hostigamiento, funcionarios estadounidenses realizaron gestiones directas con distintos gobiernos para forzar la cancelación del personal enviado por La Habana.
Estas presiones de la Casa Blanca ya lograron arrebatar el servicio médico en algunos países vulnerables del Caribe y Centroamérica. Jamaica cedió este año al poner fin a un convenio de cooperación médica vigente durante cinco décadas, mientras Honduras también suspendió su acuerdo con Cuba tras la llegada a la presidencia del conservador Nasry Asfura.
Calabria prioriza la salud pública y rechaza las exigencias de Washington
La injerencia de la administración estadounidense se trasladó directamente a las autoridades italianas. En febrero, en un inusual movimiento de presión, el encargado de negocios estadounidense en Cuba, Mike Hammer, y el cónsul general en Nápoles viajaron a Calabria para exigirle alternativas al gobernador Roberto Occhiuto.
Durante el encuentro, los funcionarios estadounidenses pretendieron que se prescindiera del personal cubano. Sin embargo, el mandatario regional plantó cara a los emisarios al dejar claro que la prioridad de su administración es garantizar el derecho a la salud y el funcionamiento de los hospitales, por encima de las directrices de Washington.
«Tuve algunas presiones también durante el gobierno de Biden. Pero la presión aumentó con Trump», denunció Occhiuto a la agencia AP al revelar el nivel de acoso sostenido por los representantes de EEUU.
El gobernador explicó que, aunque impulsa incentivos para atraer médicos italianos, esa estrategia no resuelve la urgencia inmediata del sistema sanitario calabrés. «Le reiteré al embajador Hammer de Estados Unidos que necesitaba mantener los hospitales abiertos y que tengo la intención de mantener en sus puestos a los médicos cubanos que actualmente están en Italia», declaró.
Médicos cubanos desmienten la campaña de difamación estadounidense
Frente a la campaña de Washington que califica estas misiones con tintes de explotación, el acuerdo suscrito en Calabria demuestra un modelo transparente: los profesionales reciben sus remuneraciones mediante contratos individuales firmados con la administración regional, depositados directamente en cuentas bancarias italianas.
Los propios especialistas consultados por AP desmontaron la narrativa norteamericana y defendieron su derecho a colaborar con su país de origen de manera soberana.
«Todos somos conscientes de la situación económica que atraviesa Cuba. Es una contribución que hacemos voluntariamente porque Cuba nos formó, nos educó y nos hizo médicos», señaló la especialista Zoila Yakelin Arévalo Cruz.
La cardióloga Daisy Luperon Loforte también repudió los señalamientos del Departamento de Estado ante el medio internacional: «No nos consideramos en absoluto esclavos modernos. Amamos a nuestro país, hacemos una contribución económica y estamos felices de hacerlo».
Los pacientes respaldan la permanencia de los profesionales cubanos
Mientras el asedio diplomático de la Casa Blanca continúa, en las calles de Calabria el impacto de la cooperación médica se defiende con testimonios reales. La drástica reducción de los tiempos de espera y la humanización de los servicios fortalecieron el respaldo total de la población a las brigadas de la isla.
Maria Morano, una vecina atendida en uno de los centros hospitalarios, elogió ante el reportero de AP la calidad humana del contingente caribeño: «Son inteligentes, tienen empatía y también son humildes, algo que no se ve a menudo en los médicos italianos. Tenemos suerte de que vinieran; de lo contrario, nuestro hospital habría cerrado», afirmó.
La dignidad de Calabria al sostener el programa expone la falta de alternativas reales que deja la política exterior norteamericana, demostrando que para el sur italiano la presencia de los profesionales cubanos sigue siendo la única garantía para salvar vidas y mantener operativos los hospitales públicos.
