Los humos del tabaco calientan el suelo avileño
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Los humos del tabaco calientan el suelo avileño

Del mismo modo que sus vecinos espirituanos se proponen crecer en área sembrada, rendimiento y producción final, el país necesita que así ocurra en todas partes

Cuba sigue apostando por la vitalidad y crecimiento de un cultivo tan legendario como importante para la economía nacional: el tabaco; así lo están confirmando no solo provincias tradicionalmente fuertes en él, sino también otras, con menos incidencia a escala de país


Es el caso de los avileños, en el centro del archipiélago, quienes después de protagonizar un buen despegue de la campaña 2026-2027, afincan bota en el surco para plantar alrededor de 1 500 hectáreas de la solanácea.

Aun cuando el territorio tiene potencialidades para avanzar hacia un área superior –y de hecho figura en sus propósitos– esa superficie superaría por amplio margen las 815 hectáreas que registran las estadísticas correspondientes a la campaña precedente.

No basta sembrar a tiempo, mucho y bien; al tabaco hay que hacerle todo lo que demanda. / tvavila.icrt.cu

El asunto removió motivaciones recientemente, durante un encuentro que congregó a más de 60 campesinos productores de la hoja, en sesión a la que asistieron Félix Duarte Ortega, presidente de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP); Marino Murillo Jorge, al frente del Grupo Empresarial de Tabaco de Cuba (Tabacuba) y las máximas autoridades del territorio.

Como elemento favorable, desde el 2025 el tabaco halla espacio y echa raíz en los 10 municipios de la provincia, en tanto avanza un movimiento político que busca, entre otros objetivos, llegar a 2 500 hectáreas.

Paralelamente, encuentra oído receptivo la sugerencia hecha por Julio Heriberto Gómez Casanova, primer secretario del Comité Provincial del Partido, para continuar sumando a productores eficientes en cultivos varios con determinada experiencia tabacalera.

Tal y como lo confirma la realidad en muchos lugares, esa es una alternativa muy oportuna y práctica que sin dejar de aportar apreciables cantidades de alimento suma volúmenes de la aromática hoja, aprovechando de manera alternada el mismo espacio y determinados recursos.

En fin, del mismo modo que sus vecinos espirituanos, los campesinos avileños van por más, tanto en área sembrada como en rendimientos agrícolas, algo que, de lograrse, sería muy positivo tanto para la provincia como para la economía nacional, teniendo en cuenta la trascendencia que mantiene ese rubro exportable y la aceptación del tabaco cubano en el mundo.

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