Los espías de Político
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Los espías de Político

Aunque no es exclusivo de los medios estadounidenses, abordar el siempre espinoso y francamente debatible tema, del envío de espías a terceros países, ciertamente es muy inusual, por no decir improbable, que este tipo de asuntos se ventilen en la prensa. Lo máximo que puede ocurrir, es que se aborde algún tipo de operación, donde participan servicios de inteligencia, una vez estás se concretaron, pero incluso así, es de esas noticias muy exclusivas.

Pues bien, ahora el medio estadounidense Político anuncia, a bombo y platillo, el envío de varios espías a Cuba para determinar cómo acabar con la Revolución. Ver para creer, la forma en que esta escrito y los elementos que usan parecen sacados de la saga del afamado James Bond, personaje inspirado en el serbio Duško Popov, mítico espía británico, de las guerras mundiales.

Quizás se recuerde que Político ya se ha mostrado interesado por Cuba. Previo a la actual publicación, han abordado el asunto, siempre en pose amenazante, aludiendo a los afanes agresivos y violentos, bélicos para más seña, de la actual administración. En estos han replicado dichos emitidos desde la Casa Blanca, como, por ejemplo, la cobertura dada a la retórica de Trump sobre “tomar” Cuba después de “tomar” Irán y, más recientemente, un extenso comentario avisando de la preparación de escenarios militares contra la Isla, vinculados a órdenes del mandatario estadounidense.

Las autoras del artículo de ahora son las periodistas, Dasha Burns, nacida en Ucrania, en 1992 y Nahal Toosi, de origen iraní; solo se mencionan estos datos de natalidad, porque quizás expliquen cierto sesgo anticubano en el lenguaje, o tal vez sea pura coincidencia, quien sabe.

Como se ha mencionado, pues Político o la Burns y la Toosi, informan que alguna de las decenas de instituciones de inteligencia estadounidense han enviado un aguerrido contingente de espías a la Isla, capital del comunismo del siglo XXI, según Mr.Rubio, con el propósito ya sea de penetrar las altas esferas del gobierno cubano o, en última instancia, generar algún tipo de motín que derribe a este último.

Cuando se leen este tipo de “investigaciones periodísticas” realmente no se sabe si reír o llorar. Imagínese que sesudos organizadores de operaciones encubiertas, siempre complicadas, peligrosas para los involucrados en el terreno, etc, etc, se enteren de pronto, que sus labores son tranquilamente anunciadas en la prensa como si fuera una operación comercial o cultural cualquiera.

Evidentemente lo primero que ocurre es que dejan de ser encubiertas, dicho de otra forma, quedan descubiertas ante la opinión pública. Si no fuera por lo grave que es se puede bromear con que hasta los servicios de seguridad y protección de la República de Cuba, bien podrían emitir una especie de agradecimiento a Político, por la alerta temprana.

Este peculiar modus operandi mediático realmente no tiene nada de gracioso y, por cierto, no es la primera vez que en la actual administración trumpista ocurre; debe recordarse cuando Trump, un 15 de octubre del 2025, aseguró campantemente que había autorizado a la CIA a reforzar sus labores de penetración y eventualmente sabotajes, según su conocido estilo terrorista, en Venezuela. Como se conoce esto fue parte de las operaciones de guerra psicológica que debe ser la única explicación plausible para entender el anuncio.

Ahora, vía Político, con la firma de la ucraniana y la iraní convertidas a la “religión” estadounidense, se recurre a este tipo de presión o chantaje. El artículo en cuestión comenta que se emplearon fuentes a las que deben respetar su anonimato, que también suele interpretarse como que dichas fuentes son inventadas. Agrega que la operación “descubierta” (insistir que es el antónimo de encubierta) también explorará el “ambiente político que hay en Cuba”, y que usualmente esto se hace como preludio de una acción militar.

Eso último, el “movimiento táctico”, así le dicen, previo a una agresión armada, es en rigor el mensaje subliminal más importante del artículo. Encaja perfectamente en este tipo de hostilidad psicológica, parecida a la empleada contra Caracas por el inquilino de la Casa Blanca el mencionado 15 de octubre del pasado año. No olvidar que, para el Imperio, es menester demostrado, mantener ese tipo de presión, sobre las autoridades y la población cubana, que se sumaría a las penurias que el cruel bloqueo impuesto por Mr. Rubio ya provocan cotidianamente.

Pero el asunto permite encontrar otras aristas, que en todo caso revelan que el tema Cuba es contradictorio, no acabado, mucho menos definido, de cómo puede actuar Washington si se mantiene la épica resistencia de la Revolución cubana y su pueblo, a pesar de denodados esfuerzos por derribarla. En ese sentido se parece, con sus propias peculiaridades, a la voz de alarma proveniente del alto mando del Pentágono, quien vía un email “interno”, clamando por nuevas ideas, porque las disponibles no han servido para doblegar a los iraníes.

También puede añadirse que una vez más, prepotencia con esteroides mediante, como tantas veces se ha descrito, las autoridades estadounidenses se abrogan el derecho de intervenir en los asuntos internos de un país soberano.

Vean como dice el artículo, reclutar a dirigentes cubanos para que traicionen, por algún dinerito, a sus compañeros, a su familia, al país. Y si eso no prospera, pues buscar algún lumpen o algún intelectual, “necesitados” ambos, de una visa americana, para que subviertan el orden.

En otras palabras, Político está explicando que cualquier “rebelión” de los cubanos contra su gobierno, no es ni autentica ni justificada, es pura construcción subversiva. También sobre este enfoque, hay que agradecer a Político, a la ex ucraniana y a la ex iraní semejante sinceridad, de seguro tienen noticias de cómo ha funcionado este tipo de políticas injerencistas, en sus respectivos países de origen.

El articulo menciona de pasada, probablemente porque la capacidad de descontextualizar una noticia tiene sus propios límites, que el asunto viene precedido de un incremento genocida (esa no es la palabra que usan) de la asfixia contra los cubanos, que residen en la isla, acompañado de un relato made in Departamento de Estado, que se lamenta de las capacidades cubanas para “espiar” a los EEUU.

Interesante. Con esta publicación de Político, Mr. Rubio queda en ridículo, algo visible por ejemplo desde que usa zapatones, por ordenes de Trump. Resulta que el tipo ha construido una narrativa, sobre las amenazas cubanas, y el artículo en cuestión exhibe que eso es justo lo que hace su gobierno, incluso probablemente fiscalizado por el mismísimo secretario Mr. Rubio, quien es también directivo de los temas de seguridad del imperio.

No está claro si es propósito de Político, dejar en tan lamentable evidencia a Mr.Rubio, que fracasa tratando de convertir en víctima a EEUU, quien es el verdadero victimario.  Por lo que dice el artículo, es por tanto hasta lógico que Cuba riposte, en caso se admita el cuento del secretario Mr. Rubio. El derecho a la defensa es tan milenario como la especie humana, y está sobradamente legislado internacionalmente.

La Toosi y la Burns resaltan otro de los objetivos, del denominado “incremento de los recursos de inteligencia en Cuba” (textual del artículo), de parte del gobierno trumpista. Dicen que es un intento de este para presionar “al régimen comunista del país para que se reforme o caiga del poder”. Y presumen que los súper espías lograran tamaña “hazaña”. Esto es tan elemental y absurdo, esperar que el “régimen comunista salga del poder” por la acción de varios súper James Bond que una vez más convierte en caricaturesco el artículo y que, podría decirse, para salvar la honra de la ex iraní y la ex ucraniana de marras, que en rigor fueron las ideas vertidas por la susodichas “fuentes anónimas”.

Quizás sin proponérselo, Político cuestiona otra acción subversiva, que provocó el virtual cierre de la estación CIA en La Habana, durante la primera administración trumpista, asociado al llamado síndrome de La Habana, cuando “tenebrosos aparatos sónicos” volvieron locos a los oficiales CIA, ubicados en la EMBAUSA local. En aquellos años, cuando el mundo era más feliz y no lo sabía, aún se mantenían ciertos escrúpulos en el Departamento de Estado, cuyos informes, provenientes de “investigaciones científicas”, eximían de culpas a las autoridades cubanas.

Es relevante mencionar lo anterior, porque de alguna manera se empareja con el evento anunciado por Trump, ese 15 de octubre del 2025, cuando admitió el reforzamiento de su tropa de inteligencia en Caracas, entre otras cosas, porque no había embajada estadounidense en dicho país.

Desde luego que los casos son diferentes, en la Habana esta Mr. Mike Hammer y sus aguerridos funcionarios, pero tal vez, Política conoció que la huestes CIA en La Habana, o están muy reducidas, o no están a la altura de las circunstancias. Para ser intelectualmente honrados, hay que convenir que la tarea que le han dado al aparato es colosal, y que cuatro o cinco oficiales espías no dan abasto. Vaya que tumbar a la Revolución se las trae, seguro le confirmaron las “fuentes anónimas” a Toosi y a Burns.

El periodismo estadounidense, con las excepciones del caso, vive en su propia burbuja. Obligados por la lógica del sistema, la media de los periodistas están formados para dar por descontado que dicho sistema es infalible, que genera verdades reveladas, como fábrica de chorizos, y al que no le guste pues que se mude.

Y peor, según estudiosos de ese mega conglomerado mediático imperial, como norma, se alinean cuando de temas internacionales se trata; desde luego que critican, más o menos al suave, la política exterior del gobierno de turno, sobre todo cuando alguna situación es evidentemente impopular, como la agresión a Irán, y también a Cuba, no olvidarlo. Así que eso es lo que está haciendo Política, alineación con los objetivos de aniquilación del proyecto emancipador cubano.

Resumiendo, decirles a la ex iraní y a la ex ucraniana, que no importa los espías que envíen desde EEUU. Visto estratégicamente, es hasta un aporte al incremento de la demostrada eficacia de los servicios de seguridad de Cuba. Si el artículo quería amedrantar a alguien en la Isla, mejor se buscan otro objetivo, porque una “raya más en el tigre no lo hace más violento”. Y, por último, que los susodichos espías refuercen sus medidas de contra chequeo y de auto protección, porque han quedado expuestos por Política, quien para cerrar esta historia a lo James Bond, también debería publicar los nombres y también los apellidos de los súper espías, una vez Cuba los devele. Se verán cosas. 
 

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