Hospital Faustino Pérez de Matanzas
Hace unas semanas atrás, las noticias sobre instalación de paneles en una de las principales instituciones médicas de la provincia de Matanzas, acaparaba miradas y ganaba ovaciones en tiempos de complejidades eléctricas y una crisis económica cada vez más aguda.
Si bien con sus primeros pasos el Hospital Clínico Quirúrgico Docente Faustino Pérez no ganaba la ansiada soberanía electroenergética, sí evidencia las intenciones de trabajar responsablemente por la calidad de vida de sus pacientes y también del equipo médico que libra cruentas batallas por la vida entre las paredes del centro asistencial.
PASITO A PASITO
“Nuestro hospital cuenta actualmente con un sistema de generación solar fotovoltaica ya instalado y operativo, que inyecta energía limpia al tablero general de distribución del centro, reduciendo su consumo eléctrico desde la red nacional”, explica Taymí Martínez Naranjo, directora de la institución de salud.
“Este sistema está compuesto por 72 paneles solares de 250 W, que son de segunda mano, donados por un grupo de cooperación internacional. Los mismos tienen una potencia de 18 kW pico y es el primer eslabón de un ambicioso programa de transición energética con paneles solares que se implementará por fase”, acotó la especialista.



Según Martínez Naranjo, la siguiente fase del proyecto contempla la instalación de dos sistemas fotovoltaicos de 120 kW pico cada uno, respaldados por 120 kW hora de almacenamiento en batería, que garantizarán la soberanía energética total para salones de operaciones y terapia intensiva del hospital.
“Ahora lo que está en la primera fase solo inyecta a la pizarra de distribución. O sea, esa energía llega directa a la pizarra y la pizarra la distribuye hacia todo el hospital. No tenemos ahora mismo la capacidad de almacenar. Lo instalado lo que hace es reducir el consumo de la energía de la red nacional.
“La instalación que tenemos actualmente ya está generando un ahorro real en la factura eléctrica del centro. Decir que también, porque somos un hospital comprometido con el medio ambiente, ello significa reducir la huella de carbono en aproximadamente 12 toneladas de CO2 (dióxido de carbono) al año.
“Con la segunda fase de los dos nuevos sistemas de 120 kW pico, el hospital multiplicará por más de tres veces su capacidad solar instalada y alcanzará una cobertura renovable superior al 10% de su consumo total”.
ENERGÍA POR LA VIDA
En lo que va de año, el Sistema Electroenergético Nacional (SEN) ha colapsado en varias ocasiones, debido a una infraestructura envejecida y la falta de combustible que tiene en vilo a toda una isla. De ahí que urja que las instituciones y empresas cubanas, tanto del sector estatal como del privado, enfoquen entre sus prioridades el cambio de matriz energética.
Mientras en otros sectores se puede hablar de conservación de alimentos, vitalidad de empresas y negocios por cuenta propia, producciones antes detenidas que finalmente se reanudan, en centros asistenciales como el hospital provincial matancero generar energía limpia se traduce en pacientes salvados, en solidificar la fina línea que separa la vida de la muerte.
“En un quirófano, en una unidad de cuidados intensivos, cada segundo cuenta. La interrupción del suministro eléctrico puede comprometer el funcionamiento de ventiladores mecánicos, monitores de signos vitales, bombas de infusión y equipos de anestesia.
“Estamos esperando el arribo en este mes de agosto de los paneles fotovoltaicos que forman parte de la segunda fase, que vienen con su sistema de baterías. Con estos dos nuevos sistemas solares y el almacenamiento en batería, el hospital Faustino Pérez dejará de depender exclusivamente de la red nacional para operar estas áreas críticas.

“La energía generada durante el día se va a almacenar y estará disponible las 24 horas. Lo que quiere decir que los quirófanos y la unidad de cuidados intensivos contarán con suministro energético autónomo todo el tiempo. Esto va a suceder aproximadamente en los meses de septiembre, octubre y noviembre”.
SOLIDARIDAD DESDE EL OTRO LADO DEL MUNDO
“Tenemos un convenio con la ONG Medicuba Suiza y también con un grupo que pertenece a esta ONG o trabaja con ella que es el grupo Matanzas-Suiza. La instalación ha sido posible gracias a su cooperación, al apoyo del profesor Andreas Osterwalder, y a la sostenida colaboración que durante más de 30 años han acompañado el desarrollo del sistema de salud matancero mediante la entrega de tecnología, equipamiento médico y ayuda humanitaria”, enfatizó la directora del hospital yumurino.
El grupo Matanzas-Suiza, coordinado por la profesora, doctora Christa Meyenberger, colabora con el hospital Faustino Pérez en servicios claves como Imagenología, Cirugía, Urología, Ortopedia y Gastroenterología.
“Esto se ha extendido a otros hospitales provinciales como el hospital materno José Ramón López Tabrane y el pediátrico Eliseo Noel Caamaño, de Matanzas. Además de todos los donativos recibidos, también hemos tenido en estos últimos meses un programa formativo.
“Recién acaba de llegar el doctor Luis, que estuvo en Argentina, haciendo un curso básico de ortopedia y traumatología y en estos momentos se encuentra un residente de último año de la especialidad de cirugía general, el doctor Libán, haciendo como parte de este proyecto un curso sobre cirugía mínimamente invasiva.
“O sea, que no solo es un proyecto de cooperación en la esfera de entregar donativos, sino que va más allá y cubre esos procesos formativos con especialistas internacionales y el intercambio de los profesionales extranjeros con los profesionales de nuestra institución”.
Mientras las restricciones desde el país norteño arrecian y las medidas de asfixia cada vez se hacen más evidentes, la salud matancera se niega a rendirse, por lo que busca alianzas, estrecha lazos con amigos de todo el orbe, se proyecta en su soberanía energética, todo menos olvidar que su principal razón de ser es salvar vidas humanas.




