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Ya finalizaron los octavos de final correspondientes al Mundial de Estados Unidos, México y Canadá. En la jornada de cierre de esa fase los actuales campeones rescataron uno de los partidos más infartantes en la historia del certamen, así como del fútbol en general.
El sufrimiento forma parte del ADN argentino. Cuando alcanzaron su primera corona en 1978, en casa, necesitaron prórroga para vencer 3-1 a Países Bajos, liderados por un doblete de Mario Kempes. En la última jugada del tiempo regular Robert Rensenbrink estrelló en un palo el balón que, de entrar, hubiera significado el título holandés.
Ocho años más tarde todo parecía controlado gracias a una ventaja de 2-0 cuando los tenaces alemanes igualaron en un santiamén, pero Diego Armando Maradona le sirvió un pase brillante a Jorge Burruchaga para sellar el triunfo.
¿Y qué podemos comentar de Catar-2022? El doblete de Kylian Mbappé para nivelar, su hat-trick que volvió a establecer tablas, la atajada de Emiliano Martínez capaz de evitar el desastre cuando ya el reloj desfallecía y la tanda de penales resultaron algunos elementos que engrandecieron la más emocionante final de las disputadas hasta hoy.
Encender cada una de las tres estrellas albicelestes costó una épica y lo mismo sucedería si conquistaran un cuarto lauro planetario. Este martes renacieron de la nada, le remontaron a Egipto y lo superaron 3-2 en el Mercedes-Benz Stadium de Atlanta.
Al minuto 14 la sorpresa empezó a sobrevolar cuando el central Yasser Ibrahim cabeceó un centro colocado por Karim Hafez desde la derecha. El compromiso aparentaba retomar el cauce tras un penal surgido de una infracción sobre Nicolás Tagliafico, pero Lionel Messi lo dejó en el rango de Oufa Shobeir y este lo detuvo hacia su izquierda.
El arquero resaltó en la primera mitad porque también conjuró un testarazo de Alexis MacAllister y un disparo de Julián Álvarez tras una diagonal de la muerte, de esos que terminan adentro el 95% por ciento de las veces. Además, aunque la especialidad de Leo en los tiros libres son los cercanos, envió uno desde más lejos que reventó un poste.
En la reanudación los faraones recuperaron la iniciativa. Haissem Hassan se gastó una corrida pegada a la banda diestra, a lo largo de tres cuartos de campo, y tocó con Mohamed Salah, que cambió de costado para la definición de Mostafa Ziko. Sin embargo, la revisión de una falta en la génesis de la acción anuló la ampliación de la diferencia.
Poco después, en otro contragolpe, el atacante concretó la revancha y disfrutó que su nuevo intento subiera al marcador, al 67, asistido por Hassan.
La Scaloneta lucía abatida, pero entonces el genio frotó su propia lámpara. Al 79 Messi colgó la bola desde la derecha para el cabezazo del descuento, realizado por Cristian Romero.
Cuatro minutos más tarde centró forzado desde el mismo extremo, Lautaro Martínez se lanzó acrobáticamente por la izquierda para mandar el esférico al medio, Gonzalo Montiel se estiró de espaldas al arco y lo dejó para que el eterno diez cargara un zurdazo que el guardavallas apenas pudo desviar al travesaño, y niveló la pizarra.
Aunque devino líder en penales errados y cobrados en las Copas del Mundo (cuatro en el doble de ejecuciones) y también pionero en fallar dos en una edición, amplió los récords de 21 tantos en estas lides –ocho en la presente– y nueve partidos al hilo con gol. Abrazó a Miroslav Klose como los únicos en disputar 14 choques de muerte súbita.
En el añadido Salah cayó en el área, por una entrada de Julián que nunca pidieron chequear en el VAR, y a partir de allí se edificó la sentencia: conectó con Lautaro por la derecha, quien centró para el remate aéreo de Enzo Fernández ante un solo defensor.
Justo premio de un centrocampista que nunca quiso abandonar el césped, pese a sufrir un golpe en una rodilla desde el arranque. Constituye un portador genuino de los genes argentinos que llevan escrita la frase: «Jamás rendirnos».

SUIZA CONSIGUIÓ EL ÚLTIMO BOLETO EN LOS PENALES
Como en los octavos en Brasil-2014, cuando Ángel Di María, en tiempo extra, destrabó el empate con los suizos, volverán a encontrarse ambas selecciones, ahora en cuartos.
En el BC Place de Vancouver los helvéticos avanzaron tras igualar a cero frente a Colombia y controlar mejor los nervios para doblegarlos 4-3 en la siempre veleidosa tanda de penales, en un desafío más propicio al sueño que a los sobresaltos.
Gustavo Puerta probó con maña, tras un robo de James Rodríguez, pero el arquero Gregor Kobel realizó una de las tantas intervenciones que lo vistieron de héroe en un duelo tan reñido, sin margen al error.
Por los europeos, la primera de consideración la generó Fabian Rieder al aprovechar un mal despeje de Daniel Muñoz, pero Camilo Vargas empezó a demostrar también que estaría a la altura del reto bajo palos.
En el complementario Luis Suárez se vio con toda la meta por delante, pero su disparo, sobrado en potencia, curveó completamente hacia un lado. Poco antes de la prórroga, Dan Ndoye cruzó demasiado su chance por los oponentes.
Los 30 minutos adicionales regalaron más intensidad que todos sus antecesores. Jhon Lucumí envió un testarazo al larguero, la más clara por ambas escuadras, y enseguida Jáminton Campaz probó a distancia a Kobel. En la segunda mitad desperdició la última opción por arriba, cuando se había quedado solo ante el guardameta, debido a la displicencia de Granit Xhaka.
En la ronda de la fortuna, tras una vuelta inicial perfecta por los dos tiradores, el zaguero cafetero Davinson Sánchez hizo temblar el travesaño y colocó debajo a los suyos.
En la tercera, Manuel Akanji envió la redonda a las nubes, por lo cual hubo tablas transitorias, pero Gregor paró en seco las intenciones de Cucho Hernández, antes de que Rubén Vargas escogiera, rasante, el lado diestro de su tocayo, quien buscó el contrario y sufrió mientras observaba cómo los suizos corrían a celebrar el avance.
Los colombianos no se llevan nada bien con los penales pues ya habían caído en esa instancia luego de igualar a uno contra Inglaterra en los octavos de Rusia-2018. Se unieron a México, Rumanía y Japón como las selecciones que enfrentaron dos veces ese tipo de definición y jamás salieron airosas.
Este miércoles marcará un asueto previo a los cuartos de final y traerá un adelanto del vacío que asaltará a los futboleros cuando concluya la justa el 19 de julio, un anuncio de «esa melancolía irremediable que todos sentimos después del amor y al fin del partido», según escribió Eduardo Galeano. Pero antes nos aguardan las historias más inolvidables para saber quién levantará el trofeo con el peso del planeta.

