Por Yodeni Masó Aguila (Enviado Especial)
A sus 38 años, Pagán escribió una página especial en su carrera deportiva junto a su compatriota Hugo Franco y sus primeras palabras fueron para sus hijos (Gabrielle, Gisselle y David), familia y todas las personas que la acompañaron en el largo camino hacia este nuevo éxito.
En declaraciones exclusivas a Prensa Latina, todavía emocionada por el resultado, la arquera habló sobre el significado de la medalla y los desafíos que enfrenta el tiro con arco nacional para mantenerse competitivo en el escenario internacional.
«Desde lo personal, es una gran victoria realmente, porque como personas siempre tenemos muchas contrariedades para poder practicar el deporte. Más siendo madre de tres hijos, dos de ellos pequeños, y con todas las dificultades que pueden aparecer», comentó.
Aunque el atleta siempre persigue más, Pagán aseguró sentirse satisficha, pues es un logro muy bonito, anhelado y apreciado en su retorno a la alta competición tras varios años alejada.
Sobre su regreso a la principal cita regional, confesó que la experiencia vivida ahora tiene un significado muy distinto al de su primera participación.
«La primera vez que vine a unos Juegos Centroamericanos era prácticamente una niña, ahora soy una adulta, madre de hijos y con muchas más responsabilidades», destacó la cubana.
Al mismo tiempo, expresó que regresó con más madurez, deseos de lograrlo y valorando mucho más lo que representan el éxito y el sacrificio. Me siento muy feliz».
Con lágrimas en los ojos, insistió en que la medalla pertenece a muchas personas. «He ganado otras medallas, incluso la Panamericana (bronce equipo femenino Guadalajara 2011) fue muy luchada, pero esta realmente ha costado muchísimo y por eso la agradezco tanto».
La arquera también reflexionó sobre las dificultades que enfrenta la disciplina para mantenerse, la voluntad de superación del colectivo y la capacidad de regalar una alegría a la familia del deporte cubano.
«En Cuba hay muchísimo talento, pero la escasez de recursos nos golpea fuertemente. Aun así, hay muchos niños y jóvenes interesados en practicar tiro con arco, y eso nos motiva a seguir trabajando», aseguró la también entrenadora en la base.
La medalla de bronce conquistada por Larissa Pagán y Hugo Franco demostró que, pese a las limitaciones materiales, el tiro con arco cubano mantiene su tradición de subir al podio en lose scenarios regionales a fuerza de talento, experiencia y resiliencia.
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