
Foto: tomada de https://centra.news/
La primera vuelta de las elecciones presidenciales brasileñas produjo un resultado que pocos anticipaban, con el 99,6 % del escrutinio completado, Flávio Bolsonaro, senador del Partido Liberal e hijo del expresidente Jair Bolsonaro, obtuvo el 47,11 % de los votos, mientras que el actual presidente, Luiz Inácio Lula da Silva, alcanzó el 45,07 %.
Ninguno superó el 50 % de los votos válidos requerido para evitar el balotaje, por lo que ambos se enfrentarán nuevamente el próximo 25 de octubre.
El propio presidente reconoció que el desenlace fue «inesperado» y admitió que estaba convencido de que ganaría en primera vuelta, lo que no era una expectativa infundada, las encuestas publicadas durante las semanas previas a la votación mostraban consistentemente al mandatario por delante en la intención de voto para la primera ronda, y ninguna proyección de los principales institutos anticipaba una victoria de Flávio Bolsonaro.
Sin embargo, el senador se mantuvo al frente del recuento prácticamente desde el inicio, rozando incluso la mayoría absoluta en los primeros tramos del escrutinio.
Los estados del sur, tradicionalmente inclinados hacia la derecha, fueron los primeros en contabilizar sus votos, lo que infló temporalmente la ventaja de Flávio Bolsonaro, pero a medida que avanzó el conteo de los estados del noreste, bastión histórico del Partido de los Trabajadores, la distancia se redujo.
Brasil llega a estas elecciones con una división política profunda, Lula y Flávio Bolsonaro concentran en conjunto cerca del 90 % de las intenciones de voto. Los trece candidatos que compitieron en la primera vuelta quedaron reducidos a una presencia testimonial, mientras el tercero en discordia, el escritor Augusto Cury, no alcanzó el 3 % de los sufragios.
Hay un actor que no aparece en las encuestas ni en los conteos oficiales, pero que ha tenido una presencia determinante en esta contienda, la maquinaria de desinformación digital, no es un fenómeno nuevo en Brasil, pero en 2026 ha alcanzado un nivel de sofisticación sin precedentes.
Para la segunda vuelta, las encuestas anticipan un duelo extremadamente reñido. La última medición de Datafolha publicada antes de la primera vuelta mostraba a Lula con 48 % de intención de voto frente al 45 % de Flávio Bolsonaro, una diferencia dentro del margen de error de dos puntos porcentuales.
Otras encuestas, como la de Futura Inteligencia, otorgaban al senador una ventaja de 49 % a 43,5 %. La disparidad entre los sondeos refleja la volatilidad de un electorado que aún no ha tomado una decisión definitiva.
Para Lula, el desafío es mayúsculo. El presidente compite como candidato único del campo progresista, lo que limita su capacidad de sumar apoyos provenientes de otras candidaturas en la segunda vuelta.
Los votos de los candidatos de derecha eliminados, que en conjunto suman alrededor del 7 %, tienen como destino natural a Flávio Bolsonaro, Lula, en cambio, deberá apelar a la movilización de los abstencionistas y a la persuasión de los votantes de centro que aún no se han definido.
Los analistas coinciden en que la participación y el voto táctico serán factores determinantes en el balotaje, así como los respaldos que puedan ofrecer los candidatos eliminados.
Flávio Bolsonaro, ha demostrado que su campaña, centrada en la mano dura contra el crimen organizado y en una agenda económica liberal con reducción de impuestos, ha logrado conectar con una parte del electorado que, cuatro años después de la derrota de Jair Bolsonaro, sigue identificándose con el proyecto ultraconservador.
Lo que ocurra el 25 de octubre definirá si Brasil opta por la continuidad del proyecto progresista que Lula representa, o por el retorno del bolsonarismo al poder, esta vez encarnado en la figura de su hijo.
Esta primera vuelta ha dejado claro es que la contienda está lejos de estar decidida, y que el resultado final dependerá de la capacidad de ambos candidatos para ampliar sus bases, en un electorado profundamente dividido.
Fuentes: BBC, Datafolha, CGN, SBT News.
