La presencialidad hacía falta o, al menos, un mínimo de ella, afirmó a la Agencia Cubana de Noticias la profesora Yamile Neira Rivas, quien imparte Redacción en la Facultad de Artes y Letras, y otras facultades de la Universidad de La Habana, con más de 30 años de experiencia docente.
Para Neira Rivas, el proceso de reinicio de las actividades presenciales constituye un desafío y, al mismo tiempo, una necesidad impostergable; ha sido tremendo, es un reto para todos, especialmente para llegar a la universidad y acceder a los contenidos que, en su mayoría, son digitales, declaró.
La docente aseguró que, actualmente, las dificultades más grandes están en el acceso de los estudiantes a los predios académicos y en la tardanza, pero valoró que este retorno tiene más positivo que negativo, y ha venido como un alivio en medio de las vicisitudes que se están viviendo, concluyó.
El reinicio del curso en la Universidad de La Habana, con un regreso paulatino a las aulas, ha implicado reorganizar asignaturas, horarios y vías de acceso a los contenidos, muchos de ellos digitales.
Es su propósito, coinciden docentes y alumnos, recuperar la universalidad y el vínculo directo con los profesores, sin renunciar a las plataformas que se emplearon durante la etapa no presencial; sin embargo, persisten limitaciones relacionadas con el transporte, la situación electroenergética y la conectividad, factores que inciden en la asistencia y en el estudio independiente.
Desde la mirada estudiantil, Frank Ernesto Cordoví Portuondo, alumno de Periodismo y residente en San Miguel del Padrón, explicó que lo que más le afecta es el transporte: no es nada fácil venir y regresar de la Facultad de Comunicación a San Miguel, tres días a la semana, a pesar de las nuevas variantes que ha buscado la universidad, comentó.
En el ámbito estudiantil, agregó Cordoví Portuondo, la situación electroenergética afecta el tiempo de estudio, porque de noche debe hacerlo con lámparas recargables y a ello se suman las condiciones de conectividad, un choque en la actualidad, cuando todas las informaciones, tareas y documentos bibliográficos se envían a través de WhatsApp o se adquieren por plataformas virtuales como EVEa.
Sin Internet es imposible, subrayó.
Alejandro Daniel Almeida Crespo, estudiante de Ciencias de la Computación, artemiseño, becado del Bahía en Habana del Este, sostuvo que las dificultades son difíciles de ignorar, más bien imposibles, pero es preferible estar de manera presencial recibiendo el contenido de los profesores que hacerlo online.
De esa forma no tengo la misma motivación, sentenció Almeida Crespo, quien apuntó que se debe aprovechar la corriente eléctrica lo máximo posible para hacer las actividades que la requieren, y calificó de muy frustrante no poder disponer de conexión a internet, luz para estudiar o acceder a contenidos audiovisuales que necesita en el momento.
No obstante, destacó que los profesores se han preocupado bastante por ellos en lo que respecta al contenido.
Las opiniones de la profesora y de los estudiantes coinciden en que el retorno a la presencialidad, aun con insuficiencias, resulta necesario para sostener el curso universitario y reducir los riesgos de la semipresencialidad en el óptimo aprovechamiento y desempeño del proceso académico.


