
La activista Ana Sofía Benítez Silvente denunció que estuvo casi 12 horas retenida en una unidad de la PNR, donde pasó cuatro horas esperando antes de ser llevada un interrogatorio con dos oficiales, un hombre . Durante ese trámite, relató, intentaron forzarla a cambiar el contenido que publica en redes sociales y le exigieron que hiciera videos y publicaciones que no criticaran la realidad del país.
La presión fue acompañada por el libreto de siempre: culpar al embargo estadounidense y a las medidas económicas de la administración Trump por la crisis cubana, mientras se intenta borrar de la escena la responsabilidad del aparato estatal en el deterioro diario que sufren los cubanos. El interrogatorio, más que una gestión policial, funcionó como advertencia política.
Benítez también afirmó que enfrentó esas horas con anemia y sin poder alimentarse adecuadamente, una condición que agravó la dureza de la retención. El dato añade una capa de crueldad a un método que el régimen repite contra activistas, opositores y ciudadanos que se apartan del guion oficial.
Al salir, compartió un mensaje en el que dijo que estuvo desde las 10:00 de la mañana hasta las 9:00 de la noche y agradeció el apoyo recibido dentro y fuera de Cuba. Su denuncia deja otra señal clara: la represión no siempre llega con una condena escrita, también opera con retenes, interrogatorios y horas robadas bajo custodia policial.

