La nueva vida del piloto que escapó de Cuba en un avión de fumigación en 2022
Casi cuatro años después de protagonizar una de las fugas más insólitas de la historia reciente de Cuba, Rubén Martínez Machado vive en Lansing, Michigan, con asilo político concedido y una vida reconstruida lejos del exilio cubano de Florida.
En una entrevista con Telemundo 51, el piloto habló sobre su vida actual, repasó su fuga de Cuba, los meses de detención y explicó por qué decidió alejarse del sur de la Florida.
Una nueva vida en Michigan
Hoy vive solo en Lansing con su mascota Caramelo, trabaja como operador en una empresa de reciclaje y exhibe con orgullo una gran bandera estadounidense en su casa.
Espera que le aprueben la residencia permanente para retomar su carrera como piloto, el oficio que un día le sirvió para cruzar el estrecho de la Florida y dejar atrás la dictadura.
Reconoce haber recibido amenazas del régimen: «Al principio sí, pero… esto sí ya es complicado (…) al final yo me he mantenido en silencio».
Esa es una de las razones por las que no se instaló en Florida.
La otra es su decepción con ciertos sectores de la comunidad cubanoamericana:
«Si soy sincero, yo siempre esperaba un poco más de apoyo de la comunidad cubanoamericana y en parte sí la recibí, pero después los influencers como que trastocaron la historia y la pusieron a un punto de que coger vistas era mucho más importante que luchar por la libertad de Cuba. Entonces dije: bueno, veo que aquí lo que hay es una trampa de ratas, así que mejor no involucrarme en esto».
Rubén también fue señalado en redes sociales de ser espía del régimen, acusación que niega de forma rotunda.
Una decisión que no lamenta
Sobre si la fuga fue un impulso o un plan premeditado, Rubén fue directo:
«Yo lo tenía pensado desde hace mucho tiempo. El problema era encontrar el valor de hacer las cosas y ver cuándo era el momento más oportuno, aunque al final, cuando uno lo hace, nada sale como planeas. Si retrocediera el tiempo lo hubiera hecho mucho antes y de formas diferentes».
Y añadió una reflexión sobre la realidad que dejó atrás: «El problema es que al final el comunismo no funciona, nunca va a funcionar. ¿Cuánto ha pasado desde que yo vine? ¿4 ó 5 años? Y eso no ha cambiado, está mucho peor».
El vuelo que lo cambió todo
El 21 de octubre de 2022, Martínez Machado despegó desde el aeródromo de El Cedro, en Sancti Spíritus, a bordo de un Antonov AN-2 -un biplano soviético utilizado en Cuba para fumigación agrícola- y aterrizó antes del mediodía en el Aeropuerto de Entrenamiento y Transición Dade-Collier, en los Everglades de Florida.
Tenía 29 años y era piloto del décimo curso de pilotos de Cuba, donde trabajaba para la Empresa Cubana de Servicios Aéreos.
«Lo recuerdo como con miedo, no sé… Miedo, miedo a lo que podría pasar, pero al final todo salió bien», dijo sobre aquel día.
Sobre el trayecto aéreo, había confesado anteriormente: «Volaba bajito y preocupado porque hubiese alguien siguiéndome. En un momento me concentré y dije, que pase lo que sea».
El aterrizaje y la detención
Al tocar tierra, el encuentro con las autoridades quedó grabado en su memoria:
«Aterrizando el avión, el controlador más bien me pregunta que quién yo era y qué hacía, y le dije: vengo de Cuba huyendo del comunismo. Lo escuché diciendo ‘oooh’ y me manda a mantenerme en el avión. Después viene una persona, me toca la puerta, yo le abro y empieza a hablar preguntando ¿qué hacía? Y le expliqué lo mismo: ‘I’m from Cuba running from the communism’, y dijo: ‘Welcome to USA’».
Sin embargo, la bienvenida no fue inmediata.
Las autoridades le negaron la fianza en dos ocasiones y lo mantuvieron detenido cuatro meses en el centro de Pompano Beach, mientras el régimen cubano calificaba su fuga de «acto de piratería aérea» y la Seguridad del Estado detenía a su madre y hermanas en Santa Clara.
Desde el centro de detención, el piloto expresó su angustia: «Me pueden no, me van a asesinar, ya no es una cuestión de si lo van a hacer o no, es que lo van a hacer».
El temor tenía fundamento: el Código Penal cubano vigente desde diciembre de 2022 contempla la pena de muerte para delitos contra la seguridad de la navegación aérea.
El asilo y la libertad
El 23 de febrero de 2023, tras una audiencia de al menos cuatro horas, un juez de inmigración de Miami concedió asilo político a Martínez Machado. La fiscalía no presentó objeciones.
Su abogado, el cubanoamericano Eduardo Soto, celebró el fallo: «¡El piloto se queda en Estados Unidos! Desde un principio creí en mi cliente, creí en mi capacidad y creo en la ley americana y al final triunfamos».
Al día siguiente, ya en libertad, Rubén declaró: «Siempre confié en que Estados Unidos me podía acoger».
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