Hay ciudades que leen y hay ciudades que laten a través de la literatura. Holguín, durante estos días, fue esto último: un hervidero de páginas abiertas, un murmullo constante de lectores devorando esquinas, parques y galerías. Del 4 al 6 de septiembre, la 34 Feria Internacional del Libro no ha sido un simple evento en el calendario sino un abrazo colectivo alrededor del libro, una fiesta donde la historia, la fantasía, la poesía y el calor popular demuestran por qué esta provincia respira cultura con una devoción casi sagrada.
La pasión se apoderó de las calles desde la mismísima apertura el viernes 4. Con el espíritu multicultural que trajo consigo la Federación de Rusia como país invitado de honor, la gala inaugural encendió la chispa. El colectivo de narración oral Palabras al Viento, la calidez de Edelis Loyola y la hidalguía del Teatro Lírico Rodrigo Prats regalaron los primeros acordes de una cita que no daría tregua al aburrimiento.
El sábado 5, la ciudad era un hervidero de ideas. Quien caminara por la sede de Ediciones La Luz se tropezaba con el escritor Erick Mota dictando su taller «Introducción a la narrativa fantástica y la ciencia ficción desde Latinoamérica y el Caribe». Allí, entre debates sobre mundos alternativos y la ciencia ficción como herramienta de resistencia anticolonial, se sentía el pulso del pensamiento joven y provocador.
Mientras, en el espacio La Hora Tercia, el sello Ediciones Holguín celebraba cuatro décadas de vida regalándole al público verdaderas joyas: «El Expediente Berna» de Rubén Hechavarría, «Los crímenes del oficio poético» de Ronel González, «El Pez en el Anzuelo» de Rafael Inza, la mirada lírica de «Abrojos rastrojos» (José Kozer y Soleida Ríos) y «El libro de las revelaciones» de Luis Manuel Pérez Boitel.
La memoria histórica vibró con fuerza telúrica. Con la mirada puesta en el centenario del natalicio de Fidel Castro, la Escuela Militar Camilo Cienfuegos acogió la biografía firmada por Katiuska Blanco, mientras que la Sala Revolución del Museo Provincial La Periquera abría la exposición Fidel y los intelectuales, contando con la presencia de Juan Rodríguez Cabrera, presidente del Instituto Cubano del Libro. En paralelo, el volumen digital Encuentros y recuerdos, de Oscar Larralde, añadía emotividad a las evocaciones.
Pero la Feria en Holguín no se queda en los salones solemnes, camina el barrio. Los niños llenaron de risas el Pabellón Infantil impulsados por los proyectos Pequeños Artistas, Mi Música Molida y Voces de Cristal. Las reflexiones ambientales con el panel Visión Fidelista y gestión ambiental tomaron el Pabellón de las Ciencias, mientras la Editorial Conciencia trazaba puentes académicos con la cultura rusa. Y en el área de Cultura y Turismo, entre la graduación de Formatur, la devoción y el arte se unieron para disertar sobre la imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre en nuestras letras.
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Llegado el domingo 6, el entusiasmo no decayó, alcanzó su cenit. El Museo Provincial La Periquera se adentró en el Pabellón de Ciencias Sociales de la mano de la museóloga Marlene Martínez Pupo, quien presentó «La representación de los Estados Unidos en la República plattista», una obra imprescindible de la historiadora Francisca López Civeira (Editorial Ciencias Sociales, 2023) que invitó a repensar las luces y sombras de nuestra identidad nacional.
La emoción contenida estalló cuando las autoridades locales hicieron entrega del Hacha de Holguín —la máxima distinción del territorio— al entrañable escritor y periodista Rubén Rodríguez, hombre a quien estuvo dedicada esta edición y cuyo trabajo encarna la pasión de toda una comarca. Matanzas también celebró a lo grande: Efrahim Pérez, director de su Centro Provincial del Libro, recibió el diploma del Sistema de Ediciones Territoriales (SET) por el Premio a la Mejor Edición de Libro 2026, conquistado por Maylan Álvarez y Alfredo Zaldívar (Ediciones Matanzas).
Entre el olor a sazón del libro «Cartografía cubana del sabor» (Editorial Artechef) en el Pabellón de las Ciencias, la ternura de las donaciones de libros en la Sala de Oncología del Hospital Pediátrico, y el sentido homenaje a Marilyn Bobes, la fiesta fue despidiéndose.
Frente al Complejo Cultural Teatro Suñol, la gala de clausura baja el telón. Se cierran las páginas de la 34 edición, pero en los parques de Holguín se quedan flotando ese aroma inconfundible del papel impreso y la certeza de que, cuando esta ciudad abre un libro, el mundo se detiene a escuchar.
La entrada Crónica de una ciudad apasionada por sus libros se publicó primero en Radio Angulo.


