La Liga Ciudad Élite de Voleibol dejó dos finales de infarto
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La Liga Ciudad Élite de Voleibol dejó dos finales de infarto

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Lázaro Arrechea fue el Más Valioso del torneo masculino.
Foto: Ricardo López Hevia

«Ante la situación del país, esto es una maravilla, un trabajo magnífico que no podemos perder. Debemos tratar de realizar estos torneos también con pioneriles, escolares, juveniles, másteres», expresó Roberto Cabrera, director del equipo The Wreckers, al cabo del título conseguido por su plantel en la Liga Ciudad Élite de Voleibol en el sexo masculino.

Los campeones derrotaron 3-2 a Power Spike con marcadores de 23-25, 25-23, 19-25, 25-13 y 16-14. El profesor, con experiencia exitosa a nivel de clubes en Mongolia, «no había participado con ellos en partidos anteriores, pero entrenamos todos los días en la Universidad de La Habana y supieron asumir la tarea cuando yo faltaba».

Los Destructores, según la traducción de su nombre, avanzaron a la final sin compasión, con diez sets ganados y ninguno perdido, incluidas la fase de grupos y las semifinales, instancias disputadas a razón de tres mangas para triunfar en dos.

No obstante, apuntó Cabrera: «Traté de darles posibilidades a todos, pero el sexteto regular es el regular. En el primer parcial fallamos ocho saques y en el segundo 11, hasta que los cambios aumentaron la combatividad y la concentración».

Aunque Lázaro Arrechea –en función de auxiliar– desperdició un remate bloqueado que hubiera terminado el tie break antes, demostró por qué mereció el premio al Más Valioso (MVP) del certamen.

Sin embargo, la figura del duelo resultó el hockeísta-voleibolista Ignacio Aroche. «Él demora en entrar en calor, empezó mal en el saque y el ataque, estaba molesto, pero al final levantó a esta gran familia», resaltó su mentor.

En la cuarta manga desequilibró la línea de recepción con dos secuencias de par de aces en cada una, gracias a balones dirigidos a la esquina de la zona cinco que ningún líbero hubiera logrado alzar.

La definición del rompe corazones, como llamara a ese momento del choque el gran narrador René Navarro –quien estuvo presente en la cita–, llegó por intermedio de dos errores rivales: un saque dejado en la net de Liesnel Caballero y un intento de remate de Andy Castillo donde impactó con una columna que sostiene la red y cometió falta.

Más allá de algunas imprecisiones, se disfrutó buen nivel, incluidas salvadas defensivas dignas de aparecer entre las jugadas más sobresalientes de cualquier liga en el año.

El duelo de las féminas en nada bajó la electricidad pues también se extendió lo máximo posible. El Eclipse dejó sin visibilidad a Línea y 12 con pizarras iguales de 25-21, pero entonces las reinas de la edición precedente reaccionaron con 25-23 y 25-21.

Eclipse volvió a tomar el control en el quinto segmento y un remate de su importante opuesta Virgen Marlen definió el 15-11 conclusivo, aunque el MVP de la contienda recayó en su homóloga de Línea y 12 Allamey Rodríguez.

«Dejamos alargar el partido, pero hicimos lo que queríamos. Fue agotador y estaba preparada para todo, pero a veces hace falta que nos dejen refrescar en la distribución de la ofensiva», consideró Marlen cuando las pulsaciones empezaban a descender.

Entre tanto, la pasadora y capitana Sidiaris Darlenis develó sus claves: «Jugué mucho con las centrales y las auxiliares para desvirtuar un poco el bloqueo, supimos resolver en el ataque. Traté de calmarlas, estábamos muy ansiosas luego del empate».

Durante una jornada final alucinante, el evento, en su segunda edición, devolvió la euforia y la actividad a la Polivalente de la Universidad de Ciencias de la Cultura Física y el Deporte Manuel Fajardo. La simbólica Mariposa prosigue con sus alas abiertas para acoger proyectos orientados a mantener vivo el deporte.

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