Reconocimiento y sentimientos de “profunda admiración y respeto que sentimos por todo lo que ustedes hacen” compartió este viernes el presidente de la República de Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, con directivos, líderes científicos y expertos del Instituto de Medicina Tropical “Pedro Kourí” (IPK).
El orgullo ante tantos saberes y ante tanta entrega protagonizada por el emblemático centro marcó el tono del encuentro que tuvo lugar entre el mandatario y quienes forman parte del Instituto, cuya misión es contribuir a mejorar la calidad de vida de la población cubana y también de la comunidad a nivel global.
Luego de escuchar una magistral explicación a cargo de Vivian Kourí Cardellá —médica, microbióloga, doctora en Ciencias y directora del IPK—, el jefe de Estado destacó el modo en que un colectivo como el del Instituto ha sabido apoyar en tiempos “tan difíciles”. Díaz-Canel afirmó que él nunca olvidará la época de la COVID-19, “porque la tuvimos que enfrentar en medio de una situación sumamente compleja”, y fue en ese momento, dijo, en que se hizo sentir el apoyo de “centros como este, y de las instituciones de BioCubaFarma”.
Tales entidades —evocó el dignatario— “fueron las que nos sacaron adelante, y yo creo que nuestro país, producto de ese esfuerzo, de esa innovación, logró ser uno de los países que mejor manejaron la enfermedad”.
Sobre el despliegue en aquellos días difíciles, el jefe de Estado valoró que “esa heroicidad —todo lo que se hizo aquí en materia de ensayos clínicos, las investigaciones iniciales que empezaron en el IPK, cuando no conocíamos la COVID-19 en el país— fue lo que robusteció todos los protocolos”.
Antes de hacer explícitos los sentimientos de gratitud y admiración, el Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba había comentado con sus interlocutores las frecuentes visitas que la dirección del país ha venido haciendo a los centros de salud. Y explicó las motivaciones:
“Este es uno de los sectores que ha sido más agredido y más impactado por el recrudecimiento del bloqueo, y en particular por el bloqueo energético, y sabemos en qué condiciones se está trabajando en centros como este”.
El dignatario reflexionó sobre el nocivo impacto que ese cerco imperial ha tenido en la población cubana y seguidamente reconoció que, “si no fuera por el esfuerzo que se está haciendo”, si no fuera porque todos los días —sin transporte, sin energía eléctrica en casa, pasando malas madrugadas— los profesionales del IPK llegan siempre al centro “a investigar, a atender, a dar docencia de calidad”, ¿a dónde habrían llegado —razonó el jefe de Estado— los indicadores de salud?
Y a continuación recalcó: “¿Cuál sería la magnitud real del impacto que tiene que ver con problemas de acumulación, con problemas de afectación constante, sistemática, que es lo más lacerante de todo esto?”.
En otra parte de su intervención, Díaz-Canel Bermúdez enunció que “nos hemos propuesto, este año, avanzar en los procesos de transformación digital de nuestra sociedad, y de inteligencia artificial”. Y al respecto, dijo: “Hemos estado viendo cómo hay un programa que va avanzando”.
En los dos últimos años —significó— se ha avanzado notablemente. “Y ahora, en este momento, con las transformaciones, hemos incorporado a estos encuentros el tema de cómo el sistema de salud también aprovecha esas transformaciones para buscar más desarrollo, sobre todo para que pueda aportar más a la salud del país”.
Luego del intercambio, el mandatario —quien estuvo acompañado del ministro de Salud Pública, José Ángel Portal Miranda, así como de otros directivos del sector— recorrió recintos del IPK, especialmente los laboratorios donde se desarrollan investigaciones vitales para la defensa de la vida.
LA SAGA DE UNA INSTITUCIÓN DE EXCELENCIA
Este viernes por la tarde, durante su exposición sobre las características y misiones del Instituto, la doctora en Ciencias Vivian Kourí Cardellá cerró con una nota llena de simbolismo: el 29 de octubre de 1993 —año, por cierto, muy difícil para Cuba— Fidel inauguró lo que hoy se conoce como IPK; y en ese momento expresó a sus trabajadores: “Les ruego que no consideren al Instituto Pedro Kourí que inauguramos hoy solo como una institución cubana, sino como una institución de la humanidad”.
Al concluir la jornada de la visita, la directora del IPK conversó con el equipo de prensa de la Presidencia de la República de Cuba para volver sobre lo que ha significado “una institución que pronto va a cumplir 90 años” —porque tuvo sus orígenes en 1937 y porque transitó por diferentes etapas—.
Vivian Kourí trajo a colación el período comprendido entre 1937 y el triunfo revolucionario de 1959; mencionó seguidamente una segunda etapa, marcada por el año 1979, en la que emergen las siglas IPK para nombrar un lugar cuyo objetivo era “evitar la introducción de enfermedades exóticas que ya habían sido eliminadas del país después del triunfo de la Revolución”.
Sobre lo anterior, la directiva habló de una “etapa transitoria” hasta llegar al año 1993, cuando se inaugura la actual sede del Instituto. Vivian Kourí Cardellá definió el IPK: su misión fundamental es brindar atención médica especializada, emprender investigaciones y capacitar en el campo de las enfermedades infecciosas; “por tanto, somos el centro de referencia en enfermedades infecciosas”.
Ella explicó que tienen un hospital, “pero tenemos, además, los laboratorios nacionales de referencia, que son laboratorios que hacen diagnósticos de alta tecnología. O sea, no solamente el diagnóstico habitual de un hospital, sino diagnósticos más especializados”.
Sobre la capacitación, la científica señaló que preparan a cubanos y a personas de otras latitudes: “Tenemos maestrías, programas doctorales; capacitamos a estudiantes de pregrado, tanto de la parte de ciencias médicas como de la Universidad de La Habana. O sea, realmente somos una institución que tiene un alcance más global, no solamente para la salud pública”.
En cuanto a hitos, la doctora en Ciencias hizo referencia a cómo han enfrentado epidemias: “El IPK, en ese aspecto, ha tenido un papel central. Digamos que el papel fundamental del IPK es la protección frente a la entrada de enfermedades exóticas emergentes o reemergentes”.
Es una misión, dijo, que se emprende “no solo desde el laboratorio, sino también desde los protocolos clínicos, desde la atención a personas enfermas con estas afecciones y desde las investigaciones, porque a partir de estos resultados se generan otros resultados e investigaciones que tienen un alto impacto a nivel mundial”.
Entre otros logros, la directora del IPK recordó, por ejemplo, que las guías internacionales de dengue incluyen los criterios de Cuba, porque “somos expertos en ese tema”. La Isla ha tenido mucho que decir, desde sus saberes, acerca del oropouche, la COVID-19 o el chikungunya.
¿Han cumplido con la petición de Fidel de ser una institución de la humanidad? —quisieron saber los reporteros. Y la respuesta de la doctora en Ciencias no se hizo esperar: “Yo creo que sí, creo que el IPK ha tenido esa concepción desde sus inicios, y realmente seguimos trabajando en esa línea. O sea, nosotros trabajamos no solo para Cuba”.
“Trabajamos para Cuba, en primer lugar, pero trabajamos también para toda la humanidad, y me parece que hemos cumplido con eso y trataremos de seguir cumpliendo”.
Vivian Kourí Cardellá dijo con énfasis: “Nos sentimos orgullosos del IPK, y si bien la situación del país es difícil, hacemos un esfuerzo por seguir manteniendo la ciencia, por traer jóvenes, para que se sientan bien aquí y por incorporarlos enseguida a la capacitación, a los doctorados. Cuidamos mucho a la institución, y esperamos poder seguir así”.


