En una aeronave viajaban 73 personas; 11 jóvenes guyaneses, quienes venían a estudiar Medicina en la mayor isla del Caribe, cinco funcionarios de la República Popular Democrática de Corea y 57 cubanos, entre ellos los 16 esgrimistas del equipo juvenil, con sus entrenadores, técnicos y responsables.
En el IV Campeonato Centroamericano y del Caribe, los esgrimistas de la nación caribeña se proclamaron campeones al adjudicarse los ocho títulos en disputa, por lo que regresaban a casa victoriosos.
«Tenemos una explosión a bordo, estamos descendiendo
inmediatamente… Tenemos fuego a bordo»; ese constituyó el primer llamado de auxilio del comandante del vuelo CU-455, Wilfredo Pérez, a la torre de control del aeropuerto internacional barbadense. El piloto hizo todo lo posible por mantener en el aire al DC-8, a pesar de las dos explosiones sufridas a bordo. Su propósito: retornar al lugar de donde había partido, pero perdió el control y cayó en el mar.
El atentado terrorista conmocionó a los barbadenses, convertidos súbitamente en el escenario de uno de los crímenes más atroces en la historia de la aeronáutica civil contra un avión comercial en pleno vuelo, y, en especial, a los cubanos, estremecidos por tanta barbarie, odio y vida inocente asesinada.
Pronto el mundo conoció la verdad. Los terroristas internacionales Luis Posada Carriles y Orlando Bosch Ávila, ambos de origen cubano, planearon la acción en Venezuela, donde contrataron los servicios de los venezolanos Hernán Ricardo y Freddy Lugo para colocar los dos artefactos en la aeronave. Más tarde, las autoridades de Venezuela detuvieron a Posada y Bosch en Caracas, donde los cuatro fueron sometidos a un prolongado y tortuoso proceso judicial, en el cual Ricardo y Lugo recibieron sentencias de 20 años de prisión, el 8 de agosto de 1985.
Ante las abrumadoras pruebas, Estados Unidos trató de eludir el juicio por temor a que salieran a la luz las relaciones de Washington con los protagonistas de ese horrible acto, cuyas víctimas son una prueba más de una política agresiva del gobierno norteamericano desde el triunfo de la Revolución cubana en 1959.
Aunque Cuba no tenía en el momento del hecho pruebas concretas para acusar al Gobierno estadounidense de manera oficial, se demostró la participación de este en unos documentos de la propia CIA, desclasificados en el 2005.
Dichos textos señalaban que la CIA tenía información de inteligencia concreta, en junio de 1976, sobre planes de grupos terroristas cubanos exiliados en la Florida de atacar con una bomba una nave de Cubana de Aviación.
El 15 de octubre de 1976, en el acto de despedida de duelo de las víctimas del crimen de Barbados, Fidel expresó: «No eran millonarios en viaje de placer, no eran turistas que disponían de tiempo y de recursos para visitar otros países; eran humildes trabajadores o estudiantes y deportistas que cumplían con modestia y dedicación las tareas asignadas por la patria».
El líder de la Revolución recordó la fuerza del patriotismo y el internacionalismo que caracteriza a los cubanos.
«¡Nuestros tripulantes, nuestros heroicos trabajadores del aire y todos nuestros abnegados compatriotas sacrificados cobardemente ese día, vivirán eternamente en el recuerdo, en el cariño y la admiración del pueblo! ¡Una patria cada vez más revolucionaria, más digna, más socialista y más internacionalista será el grandioso monumento que nuestro pueblo erija a su memoria y a la de todos los que han caído o hayan de caer por la Revolución!
«No podemos decir que el dolor se comparte. El dolor se multiplica. Millones de cubanos lloramos hoy junto a los seres queridos de las víctimas del abominable crimen. ¡Y cuando un pueblo enérgico y viril llora, la injusticia tiembla!», resumió Fidel.
Posada escapó de una prisión venezolana el 18 de agosto de 1985 con el apoyo de la Fundación Nacional Cubano-Americana antes del veredicto judicial y Bosch fue absuelto y puesto en libertad en 1987, a pesar de las evidencias en su contra.
Posada Carriles negó siempre la participación en acciones de esta naturaleza, aunque declaró, con el tiempo, para diferentes medios de prensa sobre este hecho atroz.
Por su parte, Bosh, autorizado por Estados Unidos para permanecer en ese país, pese a su abultado expediente de acciones terroristas dentro y fuera del territorio norteamericano, falleció el 27 de abril de 2011 sin pagar por sus crímenes.
Por el dolor causado a los familiares de las víctimas y a toda una nación fue declarado en la isla caribeña en 2010 esta fecha como el Día de las Víctimas del Terrorismo de Estado.

