La economía estatal se hunde: Casi 400 empresas cubanas operan con pérdidas

El deterioro de la economía estatal cubana se aceleró durante los primeros cinco meses de 2026. Al cierre de mayo, 399 empresas registraban pérdidas, 120 más que en igual período del año anterior, según el más reciente boletín de la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI).
La cifra representa un incremento interanual del 43 % respecto a las 279 entidades deficitarias contabilizadas entre enero y mayo de 2025. También supone 23 empresas más que las registradas al cierre de abril de este año, cuando el total ascendía a 376, un aumento mensual del 6,1 %.
Pero el dato, por sí solo, es apenas una pieza de un panorama mucho más preocupante. El informe oficial muestra un deterioro generalizado de los principales indicadores del sistema empresarial estatal: caen las ventas, disminuye la producción, se reducen las utilidades, baja la eficiencia y también el empleo.
Todo ello ocurre mientras el propio gobierno reconoce implícitamente la gravedad de la situación y prepara reformas que, por primera vez en décadas, incluyen la posibilidad de liquidar empresas estatales inviables y permitir la entrada de capital privado en algunas de ellas.
Se desploman las ventas y las ganancias
Los datos de la ONEI muestran que las ventas netas de bienes y servicios del sistema empresarial pasaron de 650.311 millones de pesos entre enero y mayo de 2025 a 460.578 millones en igual período de este año.
Se trata de una caída de 189.733 millones de pesos, equivalente al 29,2 %.
Las utilidades antes de impuestos tampoco escaparon al deterioro. Descendieron de 97.628 millones a 66.922 millones de pesos, una reducción superior a 30.700 millones, es decir, un 31,5 % menos que un año antes.
En paralelo, la producción de bienes y servicios cayó un 11,4 %. Dentro del sector empresarial estatal el descenso fue aún mayor, cercano al 14 %, al pasar de 397.837 millones a 342.087 millones de pesos.
El valor agregado bruto también retrocedió y la eficiencia general del sistema empresarial descendió del 50,2 % al 45,9 %, reflejando que cada vez se genera menos riqueza con los recursos disponibles.
Más empresas en números rojos
El boletín contabiliza 2.774 entidades empresariales. De ellas, 1.770 aparecen con utilidades y 399 con pérdidas.
Sin embargo, el dato merece una lectura más cuidadosa.
La ONEI clasifica además 603 empresas como «sin clasificación», lo que representa casi el 22 % del total. Es decir, una de cada cinco entidades aún no tenía definido oficialmente su resultado económico al cierre del período.
Dentro del sector estatal, el panorama también empeora.
Mientras en 2025 existían 252 empresas estatales con pérdidas, este año la cifra aumentó hasta 363, un crecimiento cercano al 44 %.
El monto total de las pérdidas declaradas supera los 5.300 millones de pesos, de los cuales alrededor de 3.300 millones corresponden directamente a empresas estatales.
Aunque el importe total de las pérdidas estatales resulta ligeramente inferior al del año anterior, el fuerte incremento en el número de empresas deficitarias evidencia que la crisis se ha extendido a una mayor parte del tejido empresarial público.
La Habana concentra el mayor número de empresas deficitarias
La distribución territorial también refleja la amplitud del problema.
La Habana encabeza la lista con 69 empresas en pérdidas, equivalente al 17,3 % del total nacional.
Le siguen:
- Matanzas: 33
- Granma: 33
- Villa Clara: 32
- Camagüey: 32
- Holguín: 26
- Santiago de Cuba: 26
- Pinar del Río: 23
- Ciego de Ávila: 23
- Sancti Spíritus: 20
- Cienfuegos: 18
- Artemisa: 17
- Guantánamo: 17
- Mayabeque: 14
- Las Tunas: 13
- Isla de la Juventud: 3
Las cinco primeras provincias concentran prácticamente la mitad de todas las empresas con pérdidas del país.
No obstante, el número absoluto no permite concluir cuáles territorios son más eficientes, ya que la ONEI no informa cuántas empresas estatales existen en cada provincia ni qué porcentaje representan las deficitarias.
El propio informe sí revela otro dato significativo: Holguín fue la única provincia que cerró el período con pérdidas agregadas antes de impuestos, superiores a los 101 millones de pesos.
Menos trabajadores y menor productividad
La crisis también se refleja en el empleo.
El número de trabajadores del sistema empresarial y presupuestado descendió desde 2,28 millones hasta 2,14 millones, es decir, más de 142.000 empleos menos que un año antes.
En el sistema empresarial la reducción fue cercana a los 95.000 trabajadores.
Aunque el salario medio mensual aumentó nominalmente hasta 8.125 pesos, ese incremento pierde significado frente a la elevada inflación, la continua depreciación del peso cubano y el encarecimiento de los alimentos y productos básicos.
Al mismo tiempo, la productividad empresarial disminuyó de forma sostenida durante el período, mientras aumentó el gasto salarial por cada peso de riqueza generado.
El propio régimen reconoce que el modelo ya no funciona
Estos datos llegan apenas semanas después de que el gobierno anunciara un cambio que habría sido impensable hace algunos años.
Como informó CiberCuba, el régimen prepara un paquete de transformaciones que permitirá la quiebra, liquidación, fusión o reestructuración de empresas estatales con pérdidas sostenidas, una medida destinada a reducir la carga financiera que representan cientos de entidades improductivas para el presupuesto público.
La reforma también contempla convertir algunas empresas estatales en sociedades mercantiles y permitir que cubanos residentes en la isla, emigrados, actores privados e incluso inversores extranjeros puedan adquirir acciones en determinadas compañías, aunque el Estado mantendrá el control de los sectores considerados estratégicos.
En la práctica, el anuncio supone un reconocimiento de que el modelo empresarial estatal, sostenido durante décadas mediante subsidios y financiamiento público, atraviesa una crisis estructural que el Gobierno ya no puede ocultar.
Una crisis que va mucho más allá de las empresas
Las dificultades del sistema empresarial no pueden analizarse de forma aislada.
Durante los últimos años la economía cubana ha sufrido una fuerte contracción marcada por apagones prolongados, escasez de combustibles, caída del turismo, descenso de la producción agrícola e industrial, falta crónica de divisas y una inflación que ha erosionado el poder adquisitivo de la población.
Las empresas estatales operan además en un entorno caracterizado por controles administrativos, limitaciones para importar insumos, dificultades para acceder a divisas y una creciente descapitalización de la infraestructura productiva.
Todo ello reduce la capacidad de producir, vender y generar beneficios.
La consecuencia es un círculo vicioso: empresas que producen menos, venden menos, obtienen menos ingresos y dependen cada vez más del respaldo financiero del Estado, precisamente cuando las finanzas públicas también atraviesan una profunda crisis.
Las estadísticas oficiales confirman el deterioro
Durante años, el régimen cubano evitó reconocer públicamente el alcance de los problemas del sector estatal. Sin embargo, los propios datos publicados ahora por la ONEI dibujan un escenario difícil de ocultar.
No solo aumentan las empresas con pérdidas. También disminuyen las ventas, caen las utilidades, se reduce la producción, baja la productividad y desaparecen miles de puestos de trabajo.
En ese contexto, las reformas anunciadas por el Ejecutivo de Miguel Díaz-Canel parecen responder más a la necesidad de aliviar una carga financiera insostenible que a una estrategia de apertura económica integral.
La gran incógnita es si permitir la liquidación de algunas empresas y la entrada limitada de capital privado bastará para revertir una crisis que afecta al conjunto del modelo económico estatal, o si se tratará únicamente de un intento por redistribuir activos sin modificar las causas estructurales que han llevado al sistema empresarial cubano a su situación actual.
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