La Confronta: más de un siglo de sabor e historia
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La Confronta: más de un siglo de sabor e historia

La Confronta y el Benny dan la bienvenida

La Confronta y el Benny dan la bienvenida
Foto: Ortelio González Martínez

La Confronta no es solo un restaurante; es un punto de encuentro donde la tradición culinaria se fusiona con la historia de una provincia que ha sabido preservar sus esencias. 

Cada plato que sale es un viaje a las raíces, un homenaje a los ingredientes autóctonos y a la maestría de quienes entienden que la buena mesa es también un acto de cultura. La Confronta se ha ganado, con el tiempo y el buen hacer, un lugar en el paladar y en el corazón de los avileños.

Su fama no fue casual. El local permanecía abierto día y noche, solo cerraba en Nochebuena, y esa constancia lo convirtió en parada obligada de todo aquel que buscara un bocado de calidad a cualquier hora. Hasta que llegó Anacleto Martínez, un gallego emprendedor que transformó la fonda en un emblema de la cocina criolla.

Pero no todo era sencillo. A pocos metros, en el mismo tramo de la calle, Pedro Isern regentaba El Bosque Criollo, un negocio similar que obligaba a Anacleto a mantenerse siempre un paso adelante. 

La leyenda del local, sin embargo, creció de la mano de un músico humilde que por entonces vagaba de pueblo en pueblo, guitarra al hombro, buscando ganarse la vida entre zafras y bailables. Se llamaba Bartolomé Maximiliano Moré Gutiérrez y aún no era el inmortal Benny Moré. 

Una noche, sin un centavo, se sentó en La Confronta y Anacleto, sin dudarlo, le ofreció pan con bistec y leche, sin cobrarle nada. Años después, cuando la fama lo convirtió en el Bárbaro del Ritmo, Moré regresó para saldar aquella deuda de gratitud. 

Y no fue la única vez: el propio Anacleto relató en alguna ocasión que, en el cabaret Ali Bar, en el barrio habanero de San Miguel del Padrón, el cantante lo reconoció entre el público, le dedicó una canción y, al despedirse, le impidió pagar la cuenta con una frase que quedaría grabada en la memoria del fondista: «Yo jamás olvidaré las atenciones que usted tuvo conmigo, por tanto, aquí pago yo».

Las crónicas cuentan que, durante sus visitas, se sentaba en las mesas de La Confronta a compartir con los parroquianos. Era común verlo salir del Teatro Principal y, en la madrugada, llegar hasta la fonda para disfrutar de un plato bien elaborado. 

Por las mesas de la distinguida fonda pasaron también decenas de figuras que marcaron una época. Una de las veladas más recordadas ocurrió la noche del 17 de noviembre de 1937, cuando Pedro Vargas compartió hasta el amanecer con Gaspar Pumarejo, las Hermanas Campo y el pianista Emilio Díaz. 

En enero de 1945, Libertad Lamarque, la gran dama del tango, llegó tras su presentación en el Teatro Principal. La prensa local destacó aquella noche como un éxtasis entre su voz y su presencia, y la cantante argentina, acompañada de su esposo Alfredo Malerba, degustó el menú de La Confronta como una más de los avileños. Apenas dos meses después, Jorge Negrete y el trío Las Calaveras hicieron lo mismo.

La lista de nombres ilustres se extiende como un pergamino de la cultura iberoamericana: la española Imperio Argentina, el inolvidable Pedro Infante, y los cubanos Enrique Arredondo, Ernesto Lecuona, Bola de Nieve, Rita Montaner y Esther Borja, entre tantos otros, encontraron en aquella esquina un hogar gastronómico donde la buena mesa y el arte se daban la mano.

La fama del local era tal que Ángel Martínez, oriundo del municipio avileño de Majagua y creador del famoso restaurante habanero La Bodeguita del Medio, confesó en más de una ocasión: «Yo solo reproduje en La Habana Vieja el ambiente criollo y popular de La Confronta de Ciego de Ávila».

LA ESENCIA DE LAS «TRES E»

Hoy, quien mantiene vivo aquel espíritu es Aníbal Oliva Escalona. Lleva casi dos décadas al frente del local y asegura que el secreto de La Confronta se resume en su teoría de las «tres E»: «estar, estar y estar». «Yo he dormido aquí. Cuando estás, todo sale bien. Cuando te ausentas, te sometes a que todo salga mal», sentencia de manera categórica. Su entrega es total, y su filosofía es la razón por la que el local sigue ofreciendo una comida con buena sazón y un trato como si fuera de familia.

A pesar de los cambios y las dificultades, como la escasez de insumos, La Confronta mantiene su esencia. Todavía pertenece a la Empresa de Gastronomía del municipio, pero Aníbal mira con optimismo hacia las nuevas formas de gestión que se avecinan. Sea como arrendamiento, cooperativa o Mipyme, asegura que «La Confronta será la misma».

La historia no se detiene en sus legendarias paredes. Hoy, el «Rayo Maqueen» —como llaman cariñosamente a un triciclo con alma gitana— recorre las áreas suburbanas del municipio de Ciego de Ávila. Los domingos, este equipo solidario lleva comida a precios módicos a las personas más vulnerables, extendiendo el calor humano y el sabor que siempre caracterizó a la fonda. 

Es la misma mano tendida que Anacleto ofreció a Benny Moré, pero ahora dirigida a toda una comunidad que necesita de ese gesto de cariño. 

LA MESA DONDE TODOS CABEN

El hoy restaurante lleva más de un siglo en la misma esquina —desde aquel lejano 1910, cuando abrió como kiosco—, pero la grandeza de este lugar no se mide solo por las celebridades que han pasado por sus mesas, sino por la forma en que sigue abriendo sus puertas a todo el que llega.

La Confronta no es solo para los que pueden pagar. Eso lo tiene claro Aníbal, y las peripecias del Rayo Maqueen, que lleva comida a precios módicos a las personas más vulnerables de las zonas suburbanas del municipio cabecera avileño. 

Hoy, aunque la escasez es un problema, el sabor se mantiene, y los parroquianos vuelven.

En algún rincón, la guitarra imaginaria de Benny Moré sigue sonando, como aquella noche en que se sentó a comer sin un peso y encontró la generosidad de un gallego que no pidió nada a cambio.

Al recorrer el local y verlo renacer, se percibe en el aire la huella de su constancia: la convicción de que un lugar con historia y sabor propio es, ante todo, un compromiso con la comunidad que lo acoge.

La Confronta es un espejo gastronómico de Ciego de Ávila: un lugar donde la historia y el presente se encuentran, donde las celebridades y la gente humilde comparten el mismo plato de congrí, y donde el gesto de Anacleto se repite hoy, de otra manera, en los domingos solidarios del Rayo Maqueen.

Foto: Ortelio González Martínez

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