La brecha cambiaria alcanza niveles críticos: El mercado informal deja atrás a la tasa flotante del BCC
El euro rompe los 800 CUP y el dólar se acerca a los 700 en el mercado informal, mientras la tasa oficial del Banco Central permanece muy por debajo. La distancia entre ambas referencias refleja el fracaso del esquema cambiario diseñado para acercar el tipo de cambio estatal a la realidad económica.
Vídeos relacionados:
El mercado cambiario cubano vive uno de los momentos de mayor desconexión entre las referencias oficiales y los precios reales observados en la calle.
Este 21 de junio, el dólar estadounidense se cotiza a 695 pesos cubanos (CUP) y el euro alcanza los 800 CUP en el mercado informal, mientras la llamada tasa flotante del Banco Central de Cuba (BCC) fija esas mismas divisas en 565 CUP y 647.77 CUP, respectivamente.
La diferencia es contundente. Entre ambas referencias existe una brecha de 130 pesos por dólar y más de 152 pesos por euro, una distancia que no solo es la más amplia observada desde la creación del Segmento III, sino que pone en cuestión la utilidad práctica del mecanismo diseñado por las autoridades para aproximar la tasa oficial al mercado.
Cuando en diciembre de 2025 el BCC anunció la introducción de una tasa «flotante», el objetivo declarado era reducir las distorsiones cambiarias acumuladas durante años y ofrecer una referencia más cercana a la realidad económica.
Sin embargo, la evolución de los últimos meses muestra que el sistema ha terminado funcionando como un mecanismo reactivo y no como un verdadero mercado de formación de precios.
La evidencia es clara. Mientras el euro ha escalado desde los 565 CUP registrados en febrero hasta los actuales 800 CUP, la tasa oficial ha avanzado a un ritmo mucho más lento.
El resultado es que el mercado informal continúa liderando la formación de expectativas y determinando el valor efectivo de las divisas para familias, emprendedores e importadores.
Desde una perspectiva técnica, esta situación refleja un problema de credibilidad cambiaria. Una tasa oficial solo puede convertirse en referencia si existe acceso suficiente a las divisas que representa.
En Cuba ocurre lo contrario: la oferta estatal es limitada y la demanda se canaliza mayoritariamente hacia el mercado informal, donde las operaciones se realizan de manera inmediata y sin las restricciones presentes en el circuito oficial.
La ampliación de la brecha también tiene consecuencias macroeconómicas. Las diferencias entre ambos mercados generan incentivos para la especulación, distorsionan los precios relativos y dificultan la planificación de empresas y actores económicos.
Además, alimentan expectativas de nuevas devaluaciones, acelerando la demanda de dólares y euros como refugio frente a la pérdida de valor del peso cubano.
Ni siquiera el anuncio de las 176 medidas económicas presentado por el primer ministro Manuel Marrero Cruz ante la Asamblea Nacional logró contener la presión sobre las divisas. Por el contrario, el mercado respondió con nuevos máximos históricos apenas horas después de conocerse el paquete de reformas.
La conclusión es difícil de evitar: la tasa flotante del BCC continúa persiguiendo al mercado informal, pero cada vez desde más lejos.
Mientras el dólar se aproxima a los 700 CUP y el euro rompe la barrera de los 800, el precio real de la moneda cubana sigue definiéndose fuera de las instituciones estatales.
La brecha actual no es un fenómeno coyuntural, sino la manifestación más visible de una profunda crisis de confianza en el peso cubano y en la política cambiaria del país.
Archivado en: