El 20 de octubre de 1868, Bayamo vivió una jornada decisiva para la historia de Cuba. Tras la entrada de las tropas mambisas en la ciudad, el patriota Pedro Figueredo, conocido como Perucho, dio a conocer la letra de La Bayamesa, marcha patriótica que se convertiría en el Himno Nacional.
Los habitantes de la urbe y los combatientes la entonaron en un ambiente de fervor independentista. Aquel acontecimiento quedó vinculado para siempre con la identidad nacional y, desde 1980, la fecha se celebra como Día de la Cultura Cubana.
La historia de la composición había comenzado el 13 de agosto de 1867, durante una reunión clandestina del Comité Revolucionario de Bayamo en la casa de Figueredo. Allí le propusieron crear un himno que, a semejanza de La Marsellesa, despertara el espíritu combativo de los cubanos.
Figueredo concluyó la melodía al amanecer del día siguiente y la compartió aquella noche con sus compañeros, interpretándola al piano.
El 8 de mayo de 1868, Figueredo solicitó al músico Manuel Muñoz Cedeño que orquestara la marcha. La primera audición pública tuvo lugar el 11 de junio de ese año en la Iglesia Mayor de Bayamo, durante la celebración del Corpus Christi.
La interpretación se produjo ante autoridades coloniales españolas, que advirtieron el carácter marcial de la pieza pese al contexto religioso. Tanto fue así que el gobernador militar de la plaza interrogó a Muñoz Cedeño y a Figueredo sobre aquella música que consideraba impropia de la ceremonia.
La melodía, por tanto, ya era conocida cuando comenzó la insurrección independentista el 10 de octubre de 1868, con Carlos Manuel de Céspedes en La Demajagua. Diez días después, tras la toma de Bayamo por los mambises, Figueredo dio a conocer los versos que completarían la composición.
La letra pudo haber sido concebida o escrita antes de aquella jornada, pero fue el 20 de octubre cuando se entonó públicamente por primera vez el patriótico himno.
Desde entonces, La Bayamesa acompañó las luchas independentistas y se consolidó como símbolo de la nación cubana. El 22 de agosto de 1980, el Consejo de Ministros instituyó oficialmente el 20 de octubre como Día de la Cultura Cubana, en reconocimiento a la trascendencia histórica de aquel acontecimiento, cuyo sentimiento patrio nos alcanza hasta el presente.


