El Telescopio Espacial James Webb ha detectado una intensa línea de emisión infrarroja en una región del cielo que figura entre las más estudiadas del Universo, la constelación austral de Fornax.
La señal apareció en dos observaciones separadas por casi tres meses, pero las imágenes más profundas disponibles no muestran una fuente que permita explicar su origen.
El hallazgo se encuentra en el Campo Ultraprofundo de Hubble, una pequeña parcela de la constelación austral de Fornax. No es un lugar vacío: las observaciones del telescopio Hubble revelaron allí miles de galaxias lejanas. La zona resulta idónea para comprobar si las nuevas herramientas astronómicas pueden descubrir objetos que habían pasado inadvertidos.
Los investigadores han examinado varias explicaciones: podría proceder de una galaxia muy temprana, de una galaxia más cercana o de un episodio transitorio, como una explosión estelar. También cabe considerar fenómenos vinculados a un agujero negro, por ejemplo, la destrucción de una estrella que se aproxima demasiado, o la actividad de un núcleo galáctico activo.
Por el momento, ninguna posibilidad resuelve por completo el rompecabezas.Además, existe un detalle especialmente extraño: la línea es tan brillante que, si hubiera estado presente cuando el Webb observó esa región en octubre de 2022, probablemente habría aparecido en los datos de aquel programa de observación. Su ausencia sugiere que la fuente pudo encenderse después, o que su comportamiento y naturaleza son más inusuales de lo esperado.



