
Foto: Ariel Cecilio Lemus
Desde el próximo 28 de junio y hasta el 15 de julio, los Festivales Deportivos Escolares irrumpirán en la geografía nacional con la participación de más de 300 mil estudiantes.
Ante la imposibilidad material de celebrar la edición 62 de los tradicionales Juegos Escolares Nacionales (JEN), debido a la severa crisis energética, el desabastecimiento de combustible y los efectos asfixiantes del bloqueo económico, el sistema deportivo cubano ha apostado por la descentralización, llevando la competencia al núcleo mismo de la sociedad: el municipio.
Esta cita no es un evento menor; representa la defensa de la cantera de donde ha brotado más del 85 por ciento de los medallistas olímpicos e internacionales de la Mayor de las Antillas.
Al utilizar no solo las áreas del Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (Inder), sino también la infraestructura de los centros del Ministerio de Educación y otras instalaciones comunitarias, los Festivales se transforman en los Juegos de la familia.
En la cancha de la esquina, en el terreno del barrio o frente a la mesa de ajedrez de la localidad, los pequeños atletas competirán bajo el estímulo de sus vecinos, amigos y familiares. Este entorno afectivo y cercano añade un valor social único que a menudo se diluye en las grandes citas nacionales.
Desde la perspectiva técnica, los Festivales ensanchan el universo de observación. Al competir un volumen de niños significativamente mayor en sus propios entornos, los especialistas y profesores de las Escuelas de Iniciación Deportiva Escolar (EIDE) dispondrán de una plataforma excepcional para evaluar el talento real en condiciones competitivas, robusteciendo la calidad de sus futuras matrículas.
Por otra parte, los propios alumnos activos de las EIDE tendrán la oportunidad de integrarse a los combinados de sus barrios de origen. Esto no solo les permitirá exhibir lo aprendido ante sus coterráneos, sino que evitará la pérdida de un año de preparación y mantendrá activa la rivalidad competitiva.
Agustín Abril, director de Organización y Programación del Inder, explicó en conferencia de prensa que la estructura de los Festivales favorecerá que las provincias potencien aquellas disciplinas en las que históricamente son fuertes. Como ejemplos de este enfoque territorial, mencionó el desarrollo de las velas en el municipio Caibarién, debido a su arraigo costero, o la escalada en la geografía pinareña de Viñales.
El directivo puntualizó que se mantendrán las competiciones en los deportes que forman parte de los programas de la Educación Física, respetando las categorías por edades. No obstante, se aplicará flexibilidad en las disciplinas de carácter colectivo para propiciar la mayor participación posible de educandos. Por el contrario, en los deportes de combate se mantendrá una rigurosidad en los límites de peso y grupos etarios, priorizando, sobre todo, la salud y la integridad de los competidores.
Los Festivales Deportivos Escolares se perfilan como laboratorio metodológico con vistas al futuro, antesala natural de los eventos élites del deporte escolar. Quienes apostaron a que los apagones o la falta de recursos detendrían el desarrollo de los futuros campeones de la Isla, encontrarán la respuesta en la actividad competitiva que encenderá los 168 municipios del país a partir del 28 de junio.

