
Foto: Tomada de Facebook
Bayamo, Gramma.- Académicos, historiadores y autoridades del territorio se reunieron en un espacio de reflexión en la Casa de la Nacionalidad Cubana, convocados por el aniversario 205 del nacimiento de Francisco Vicente Aguilera, prócer bayamés cuya vida y obra constituyen pilares de la identidad nacional.
La conferencia científica «Nada tengo mientras no tenga patria» rindió tributo a la memoria de quienes entregaron su existencia a la causa de la independencia.
Aguilera, hombre de fortuna y de espíritu generoso, supo renunciar a sus bienes materiales para abrazar la lucha por la libertad.
En ese escenario se evocaron también las figuras del Titán de Bronce, Antonio Maceo, en el 130 aniversario de su caída en combate, y del Generalísimo Máximo Gómez Báez, en el 190 de su natalicio.
Como homenaje a estas tres figuras históricas, se inauguró una exposición bibliográfica y documental concebida como tributo a su vida y como recurso pedagógico para las nuevas generaciones.
Los documentos, imágenes y testimonios, aportados por la Casa de la Nacionalidad Cubana y el Archivo Histórico Provincial, nos acercan a la dimensión humana y patriótica de estos patriotas.
Entre los documentos novedosos que hablan de la presencia de estos próceres en la ciudad de Bayamo figuran: una carta de Máximo Gómez en agradecimiento al pueblo por haberlo nombrado Hijo Ilustre de esta ciudad; el acuerdo del acta capitular donde se decidió nombrar las calles en honor a Francisco Vicente Aguilera, Máximo Gómez y Antonio Maceo; un documento que narra y valida los testimonios oficiales de la muerte de Antonio Maceo, relatados por el comandante Nilo Alomá y su hermano Ignacio; así como una amplia producción historiográfica relativa a Aguilera que se conserva en la Casa de la Nacionalidad Cubana.
Seguidamente tuvo lugar un mini concierto dedicado a Francisco Vicente Aguilera, a cargo del trío de la Orquesta de Cámaras San Salvador de Bayamo, que interpretó piezas emblemáticas del repertorio musical cubano, como La Bayamesa y La bella cubana.
La Máster en Ciencias Liliana Alarcón Vázquez, investigadora de la Casa de la Nacionalidad Cubana, impartió la conferencia «Francisco Vicente Aguilera: el deber patrio como imperativo moral».
La investigación, que forma parte de su proyecto de tesis doctoral, profundizó en el pensamiento de Aguilera y el de su generación, a que, a su juicio, constituyó un puente con el ideario martiano.
«Aguilera concibió la Patria como el bien común supremo, y a partir de la Patria desmonta toda una serie de criterios de lo moral. Aguilera aportó y contribuyó, sobremanera, a la formación de ese pensamiento ético cubano», destacó Alarcón Vázquez.
El pensamiento aguileriano disertó sobre los problemas morales de la lucha independentista: la justicia, la dignidad, la guerra, la barbarie, la esclavitud, la República, la anexión y la integración caribeña.
«En él, la lucha por la Patria se transfigura en imperativo moral de raíz espiritual, donde el sacrificio personal y colectivo adquiere una dimensión redentora», subrayó Alarcón Vázquez.
El panel «Aguilera, Maceo y Gómez: ideario patriótico y acción revolucionaria», en la voz del Máster en Ciencias Ludín Fonseca García, historiador de la ciudad de Bayamo, nos reveló a un Francisco Vicente Aguilera alejado de la pose de patriarca bíblico y tradicional que suele presentar la historiografía —con su barba prominente y gallarda postura— y nos acercó a un hombre modernizador y transgresor que impulsó el desarrollo económico de Bayamo y la región oriental.
«Perteneció a una generación que, influenciada por los avances de la Revolución Industrial y su viaje a Estados Unidos, introdujo en Bayamo la máquina de vapor, el café, la imprenta en la zona, el primer periódico, y concibió proyectos colosales como ferrocarriles y el dragado del río Cauto para conectar su región mediterránea con los puertos de exportación», acuñó Ludín García.
El licenciado Javier Vega Leyva, presidente de la Unión de Historiadores de Cuba en Granma, rompió con el estereotipo de Antonio Maceo como un mero guerrero de fuerza bruta, destacando su profunda formación intelectual y política.
«Su ideario se cimentó en la ética heredada de sus padres (Marcos Maceo y Mariana Grajales), en su formación masónica —que describió como escuelas de pedagogía social— y en una autoformación cultural constante, donde leía desde Víctor Hugo hasta artículos de prensa y gustaba del teatro y la poesía.
«El investigador Torres Cueva periodiza su madurez ideológica en cuatro etapas, desde la formación de sus principios éticos hasta la plena madurez de sus ideas entre 1884 y 1896, cuando el guerrero se funde con el pensador político.
«Como sentenció José Martí, Maceo posee tanta fuerza en la mente como en el brazo», aseveró.
Por último, el máster en ciencias Alejandro Portales Díaz, especialista de la Casa de la Nacionalidad Cubana, destacó que aunque Antonio Maceo es una figura de relevancia nacional, participó en acciones militares claves en la actual provincia de Granma: en la defensa de Bayamo ante la creciente de Valmaseda, en el combate de El Zarzal, la batalla de Paralejo, y otras a lo largo del país como parte de la invasión de Oriente a Occidente librada junto a Gómez. Maceo y Gómez han sido motivo de relevantes estudios y una amplia producción historiográfica en nuestro país, que ha culminado en libros como Mariana Grajales Cuello: 200 años en la historia y la memoria y Aproximaciones a los Maceo: dos Titanes en la historia y la cultura cubana, por citar algunos.
Como cierre de la jornada, este 23 de junio tendrá lugar el acto ceremonial por el aniversario 205 del natalicio de Francisco Vicente Aguilera y Tamayo en el Parque Retablo de los Héroes, con la colocación de ofrendas florales, y la conferencia «Francisco Vicente Aguilera, el millonario heroico», a cargo del historiador Aldo Daniel Naranjo Tamayo, en la Biblioteca Provincial 1868.
El evento, de carácter bianual, debe su nombre a la célebre frase pronunciada por Francisco Vicente Aguilera durante la quema de Bayamo, ocurrida el 12 de enero de 1869. Cuando las tropas independentistas perdían el control de la ciudad ante el ejército español, los propios patriotas, liderados por Carlos Manuel de Céspedes, decidieron prenderle fuego para que no cayera en manos enemigas. Mientras sus propiedades ardían, Aguilera expresó: «Nada tengo mientras no tenga Patria».
