El venidero invierno 2026-2027 pudiera tener un comienzo temprano y muy activo, con lluvias por encima de los promedios históricos y alta probabilidad de ocurrencia de eventos fríos muy contrastantes de corta duración.
La proyección está basada en las perspectivas biometeorológicas para la etapa invernal en nuestro país y regiones adyacentes, elaboradas por el doctor en Ciencias Geográficas Luis Lecha Estela, experto consultante del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, y el especialista Edgardo Soler Torres, del Centro Meteorológico del municipio especial Isla de la Juventud
Según lo planteado en ese documento, ese comportamiento estaría asociado a la débil estructura del Vórtice Polar Ártico, la formación frecuente de bajas subtropicales o extratropicales cerca del occidente de Cuba y a una elevada frecuencia de sistemas frontales y anticiclones continentales influyendo sobre gran parte del territorio nacional.
Asimismo, las salidas actualizadas hasta agosto 2026 del modelo europeo ECMWF sugieren la consolidación de un evento El Niño de intensidad fuerte a muy fuerte, el cual alcanzará su pico máximo durante el trimestre octubre-diciembre de 2026, con anomalías de la temperatura superficial del mar en zonas del océano Pacífico central y oriental superiores a los 3, 5 grados Celsius.
La condición enunciada modulará de manera significativa los patrones de la circulación atmosférica y los riesgos climáticos en la mayor de las Antillas y toda el área geográfica aledaña.
De ahí, que, dentro de las perspectivas, se pronostique una elevada probabilidad de que se produzcan eventos de tiempo severo, caracterizados por precipitaciones intensas, vientos fuertes y tormentas eléctricas, principalmente en la región occidental.
Más allá de lo planteado, el riesgo biometeorológico debe aumentar progresivamente a partir de finales de septiembre, siendo posible la ocurrencia de meteoropatías cardiovasculares, respiratorias y alérgicas, asociadas a los bruscos cambios de tiempo previstos y la presencia de periodos de días consecutivos con temperaturas frías, provocados por la mayor frecuencia de invasiones de masas de aire de origen ártico, sobre todo en el trimestre diciembre-febrero.
La probabilidad de eventos de frío significativo será elevada en los meses de noviembre a febrero, con 75-80 % para las regiones occidental y central, más baja en la oriental (50 %).


