Incremento salarial: del lobo, un pelo
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Incremento salarial: del lobo, un pelo

Todos sabemos, porque lo vivimos cada amanecer, que con la imparable escalada de precios de los últimos tiempos en Cuba el incremento salarial anunciado recientemente y que entra en vigor desde este primero de agosto en el sector presupuestado no significa un gran cambio.

El más común de los espirituanos lo grafica parado en la larga fila de una sucursal bancaria o mientras suplica para que le acepten algún desembolso en transferencia cuando comenta: lo que me van a subir no me alcanza ni para comprar un paquete de pollo.

Pero la peor incertidumbre se instala con la duda razonable de la mayoría: “¿Y ahora no pasará como la otra vez cuando nos subieron el sueldo que los precios se dispararon y el aumento se esfumó? Porque, como han explicado los economistas, el salario real no se mide por el monto devengado, sino por el poder de compra del dinero recibido.

“A partir de ahora —tanto para el sector presupuestado como para el empresarial”, se eleva el salario mínimo vigente a 3 210 pesos, una cifra aún insuficiente para cubrir los gastos mínimos de cualquier persona en la actualidad, pero que representa un aumento del 53 por ciento en relación con el sueldo anterior.

El aumento en cuestión, que forma parte de la implementación de las transformaciones económicas y sociales anunciadas recientemente por el país, incluye a unos 42 500 trabajadores espirituanos, los cuales representan algo más de la mitad del total de empleados estatales de la provincia.

Según cálculos estimados, este aumento implica una erogación superior a los 92 986 000 pesos y contempla la actualización de todos los grupos y escalas salariales vigentes, que suman del I al XXXII.

Desde este mes, el salario en el sector presupuestado oscilará de 3 210 a 14 535 pesos y en no todos los casos el incremento resultará igual; por ejemplo: los que cobraban 2 100 pesos mejoran a 3 210; el grupo que recibía 2 960 sube a 4 525; el segmento que percibía 4 410, ahora escala a 6 740; quienes devengaban 5 310 ahora reciben 8 115; y el que ganaba 5 810 pasa a percibir 8 880 pesos.

Los especialistas del Ministerio de Trabajo han explicado que se trata de un incremento salarial para el sector presupuestado —no de una reforma general de salarios—, porque en este sector no se han aplicado significativas transformaciones en ese ámbito, como las implementadas en la empresa estatal; y, por ende, se ha mantenido en desventaja.

Además, anunciaron que, a partir de ahora, el salario mínimo se fijará anualmente en dependencia de la inflación que evidencie el país; y que esta actualización también impactará en las pensiones y en las prestaciones de la asistencia social, aunque hasta la fecha se desconocen los montos.

Por el momento, se ha anunciado que se eliminarán las restricciones a la cuantía de las pensiones y se incorpora la posibilidad de reconocer los pluriempleos en el cálculo de estos ingresos.

El incremento, sin embargo, no incidirá en otros pagos adicionales ni en las sumas que hasta ahora se desembolsan por su categoría científica a los másteres y doctores.

En el universo laboral del país se han anunciado otros cambios trascendentes como la flexibilización en los requisitos para la jubilación, al contemplar que de los 30 años mínimos de servicio se considere hasta una década dedicada al cuidado familiar, en correspondencia con la actual dinámica demográfica del país.

Además, se introducen algunos incentivos dirigidos a los jóvenes y las mujeres; por ejemplo, a quienes se encuentran desempleados se les propone establecer un salario mínimo como motivación para iniciar cursos de capacitación, con la condicionante de que posteriormente reembolsen ese monto.

También se faculta a los empleadores a implementar jornadas laborales reducidas, a partir de convenios colectivos, sin la obligatoriedad de mantener esquemas rígidos de ocho horas presenciales.

Por otra parte, en materia de relaciones laborales, se dispone la eliminación de la aprobación administrativa del pluriempleo; la autorización del teletrabajo desde el exterior para determinados casos; así como la protección equivalente a un mes de salario para los trabajadores del sector no estatal que queden desempleados.

En el escenario actual, donde la economía nacional no ha comenzado a dar señales de recuperación, ese dinerito que pronto y afortunadamente llegará a las tarjetas no resulta un milagro para resolver los apremios domésticos, pero al menos es un respiro porque, como dice el viejo refrán, “del lobo, un pelo”.

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