
Foto: FAO
El fortalecimiento de la gestión territorial, la innovación y la articulación entre la producción de alimentos y la conservación de la biodiversidad avanzan como componentes centrales del Proyecto Sistemas Alimentarios Locales Verdes y Azules (Salva), iniciativa que impulsa la transformación sostenible de los sistemas alimentarios en diez municipios del occidente de Cuba, informó la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
Como parte de esta estrategia, el proyecto fortalece sus capacidades operativas con el propósito de ampliar el monitoreo en los territorios y el acompañamiento técnico a productores, cooperativas, gobiernos locales, instituciones científicas y otros actores vinculados a su implementación.
Según la FAO, estas acciones permitirán un seguimiento más cercano de las medidas desarrolladas en los municipios, facilitar la asistencia técnica y respaldar la incorporación de prácticas productivas sostenibles.
En este empeño, el Centro de Investigación de Plantas Proteicas y Productos Bionaturales (CIPB), entidad ejecutora nacional de la iniciativa, refuerza las acciones relacionadas con la agricultura sostenible, la acuicultura y la restauración de ecosistemas.
El proyecto también promueve procesos de innovación dirigidos a validar soluciones basadas en la naturaleza, introducir bioinsumos y bioproductos, transferir tecnologías sostenibles y capacitar a productores y comunidades.
De manera paralela, se impulsan mecanismos económicos destinados a favorecer inversiones sostenibles en los territorios. En ese ámbito, el Centro de Estudios de Gestión para el Desarrollo Local (Cegesta) acompaña la creación y puesta en marcha de herramientas financieras como la banca verde, los microcréditos, los fondos de desarrollo local y otros incentivos para productores que adopten prácticas responsables con el medio ambiente.
La iniciativa respalda, asimismo, el fortalecimiento de cadenas de valor estratégicas, entre ellas las vinculadas con la producción de yuca y la acuicultura de agua dulce y marina, además de experiencias de economía circular y proyectos de agroturismo sostenible.
Con una contribución de 9,3 millones de dólares del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF), Salva beneficia de manera directa e indirecta a 18 694 personas y contribuye a la transición hacia sistemas alimentarios más sostenibles y resilientes, adaptados a los desafíos que impone el cambio climático en Cuba.
