ICE libera al cubano que secuestró un avión para llegar a Florida hace más de 20 años
Maikel Guerra fue liberado luego que un juez ordenara a las autoridades migratorias dejarlo en libertad, su detención era migratoria y no relacionada con la condena penal que ya había cumplido.
El hombre junto a otras 5 personas secuestraron un avión cubano para venir a EEUU, donde pasó 20 años preso y tras ser liberado fue detenido por ICE que intentaba deportarlo.
Maikel Guerra, el cubano que cumplió 22 años en una prisión federal de EEUU por participar en el secuestro de un avión cubano en 2003, salió este jueves por la noche de la custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés) tras una orden de un juez federal.
Guerra permanecía detenido por razones migratorias desde el pasado 30 de diciembre. Su detención no estaba relacionada con el secuestro de la aeronave cubana, delito por el que ya había cumplido su condena federal.
El juez ordenó a las autoridades liberarlo en un plazo de 24 horas y facilitar su traslado, según consta en la decisión judicial. Guerra salió bajo supervisión migratoria y con un grillete electrónico.
“Si el juez no se pone duro, ICE no me suelta”, cuenta Guerra tras recuperar su libertad.
Al salir de custodia migratoria, abrazó a su madre y a su hermano mayor, a quienes no veía desde que fue detenido en diciembre.
“Tú sabes todo lo que te he pedido, Dios. Tú sabes todo lo que he pasado, pero ya estoy contenta porque ya mi hijito salió”, dijo su madre mientras lo recibía.
Guerra aseguró que durante su detención migratoria permaneció 33 días en el centro conocido como “Alligator Alcatraz” y después fue trasladado al Centro de Procesamiento de Krome, en el sur de Florida.
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“Es triste”, afirmó al recordar el tiempo que pasó nuevamente detenido.
Antes de quedar bajo custodia de ICE, Guerra ya había cumplido una condena de 22 años en una prisión federal por su participación en el secuestro de un avión cubano.
El hecho ocurrió la noche del 19 de marzo de 2003, cuando él y otros cinco hombres tomaron el control de un avión DC-3 de la empresa estatal cubana Aerotaxi que había despegado de Nueva Gerona, en la Isla de la Juventud, con destino a La Habana.
En la aeronave viajaban unas 30 personas, entre pasajeros y miembros de la tripulación. Según los registros del incidente, los hombres utilizaron armas blancas para tomar el control del vuelo y exigir que fuera desviado hacia Estados Unidos.
Cazas de la Guardia Nacional Aérea de Florida escoltaron el avión hasta el aeropuerto de Cayo Hueso, donde aterrizó poco después de las 8 de la noche. Ninguna de las personas que viajaban a bordo resultó herida.
Los seis hombres se entregaron a las autoridades estadounidenses después del aterrizaje.
Según Guerra, en aquel momento no imaginaron las consecuencias judiciales que enfrentarían en Estados Unidos.
“Sé que estoy en el mejor país del mundo. Este es el país de las oportunidades, este es el país de la libertad, y hace más de 20 años me condenaron por venir en busca de esa libertad”, dijo.
Asegura que no se arrepiente de haber abandonado Cuba del modo en que lo hizo, pero reconoce el costo que tuvo la forma en que llegó a Estados Unidos.
“No me arrepiento de la forma en que vine, porque vine por libertad y ese era mi sueño. Pero me arrepiento de que mi juventud haya sido de esta manera: más de 20 años preso. Es algo que no voy a olvidar. Ha sido mucho sufrimiento, una experiencia que me llevo por dentro”, expresó.
Tras cumplir íntegramente su condena federal por el secuestro, Guerra salió de prisión y se estableció en Texas.
A finales del año pasado viajó a Sarasota para despedir el año junto a su madre pero el 30 de diciembre fue detenido por agentes de ICE en el aeropuerto.
Guerra asegura que las autoridades migratorias intentaban deportarlo a México, a pesar de contar con protección bajo la Convención contra la Tortura.
Esa protección prohíbe expulsar a una persona hacia un país cuando existen razones para considerar que podría ser sometida a tortura. No representa, por sí sola, un estatus migratorio legal permanente ni elimina necesariamente una orden de deportación.
“No debo ser deportado a un tercer país. No puedo ir a Cuba, no puedo ir a un país que tenga relaciones con Cuba”, afirma Guerra.
Los abogados de Guerra presentaron ante una corte federal una petición de habeas corpus para impugnar su prolongada detención migratoria.
El juez terminó ordenando su liberación inmediata al considerar que las autoridades no podían mantenerlo detenido indefinidamente si su deportación no podía realizarse legalmente en un futuro razonablemente previsible.
Guerra seguirá sujeto a supervisión de ICE y podría ser detenido nuevamente si el gobierno identifica un país que pueda recibirlo y demuestra que su deportación puede ejecutarse legalmente.
Por ahora, regresó con su familia llevando un grillete electrónico y asegura estar preparado para comenzar nuevamente.
“Luchar”, respondió Guerra al hablar de sus planes. “Este es el país de las oportunidades y sí se puede”.



