Hurtado culpa a Trump de los apagones en Cuba y periodista oficialista le recuerda que «falta sentir como el que no tiene luz»

La activista española Ana Hurtado, conocida por su defensa del régimen cubano, recomendó en Facebook una aplicación independiente que permite a los habaneros recibir avisos sobre los apagones, pero aprovechó la publicación para responsabilizar de los cortes eléctricos al presidente estadounidense Donald Trump y al embargo.
Por su parte, la periodista oficialista cubana Ana Teresa Badía respondió al mensaje con una observación que puso el foco en las necesidades de quienes padecen diariamente la falta de electricidad: «Falta que alguien humano explique y acompañe a la gente».
El intercambio ocurre en uno de los momentos más críticos del Sistema Electroenergético Nacional (SEN), sometido a déficits de generación que rondan o superan los 2.000 megavatios (MW), averías simultáneas en varias termoeléctricas y una persistente escasez de combustible. Solo el 17 de octubre, la afectación máxima alcanzó los 2.037 MW, según datos oficiales recogidos por CiberCuba.
Hurtado elogió las prestaciones de ¿Hay Luz?, una herramienta gratuita para Android que permite consultar interrupciones y restablecimientos del servicio eléctrico por circuitos, recibir notificaciones y estimar el rendimiento de paneles solares.
«Es muy completa y user friendly», aseguró. Sin embargo, cerró su recomendación afirmando que la aplicación resulta útil «mientras duran los cortes eléctricos producidos como consecuencia de la Administración Trump y el bloqueo genocida».
La española no mencionó en su publicación las averías de las termoeléctricas, el deterioro de la infraestructura energética, la escasez de combustible ni las decisiones de inversión y mantenimiento del Gobierno cubano.
Una aplicación independiente para sobrevivir a los apagones
La herramienta recomendada por Hurtado no es una iniciativa gubernamental. Su página web la presenta como una aplicación «hecha por un cubano, para La Habana», aunque no identifica públicamente al desarrollador.
El programa procesa avisos de la Empresa Eléctrica de La Habana y permite a los usuarios seguir la situación de sus circuitos, una función especialmente útil cuando los cortes se prolongan o los horarios anunciados no se cumplen.
La urgencia de estas herramientas refleja el deterioro del SEN, pero la crisis tampoco se limita a los cortes programados. En septiembre, Cuba sufrió su octava desconexión total del SEN en lo que va de 2026, mientras los apagones prolongados afectaban también las telecomunicaciones, el acceso a internet y otros servicios esenciales.
En La Habana, los reportes de la madrugada del 19 de octubre registraban 147 circuitos afectados por déficit de generación, algunos con interrupciones que rozaban las 13 horas.
La aplicación ayuda a conocer los cortes, pero no puede resolverlos ni sustituir las explicaciones que corresponde ofrecer a las autoridades.
«Falta sentir como el que no tiene luz»
La respuesta de Ana Teresa Badía, periodista y profesora universitaria vinculada a las instituciones oficiales cubanas, introdujo precisamente esa dimensión humana y de responsabilidad pública que no aparecía en el mensaje de Hurtado.
«La aplicación avisa cuando llega y se va la luz entre otras prestaciones, pero no explica», escribió Badía.
Y añadió: «Falta que alguien humano explique y acompañe a la gente. Falta explicar una y otra vez, falta sentir como el que no tiene luz. Por eso además de la aplicación, falta el acompañamiento humano».
Aunque mantuvo un tono cordial y no cuestionó directamente la explicación política de Hurtado, sus palabras establecieron un contraste entre recomendar herramientas para administrar la escasez y atender a quienes sufren sus consecuencias.
La observación también resulta significativa por los antecedentes de Badía, quien ha cuestionado públicamente decisiones del gobierno cubano, la dolarización de servicios y la falta de transparencia institucional.
En septiembre de 2025, ante el incumplimiento de las promesas oficiales de reducir los apagones durante el verano, preguntó: «¿Y nadie va a explicar por qué no se cumplió la promesa?».
La periodista también ha criticado el deterioro de los servicios públicos y ha rechazado que todos los problemas del país puedan justificarse mediante el embargo estadounidense.
Dos maneras de hablar de los apagones
El intercambio expone dos enfoques diferentes dentro del entorno de comunicadores que mantienen vínculos con el oficialismo cubano.
Hurtado, española y residente fuera de Cuba, ha protagonizado numerosas polémicas por su defensa de los dirigentes comunistas y sus enfrentamientos con opositores y activistas cubanos. Está casada con Senén Casas Más, hijo del fallecido general Senén Casas Regueiro, antiguo jefe del Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.
Badía, sin romper con el sistema político cubano, ha reclamado explicaciones sobre decisiones económicas y promesas incumplidas de las autoridades.
La reacción de Badía adquiere otra dimensión frente a los recientes llamados de Hurtado a la resistencia y el sacrificio de los cubanos.
A principios de octubre, la española publicó en Cubadebate un artículo en el que recurrió a la épica de la guerra para advertir a Estados Unidos sobre las consecuencias de una intervención militar.
Ahora, ante una crisis eléctrica que castiga a millones de ciudadanos, vuelve a invocar al enemigo exterior, esta vez para explicar los apagones y recomendar cómo sobrellevarlos.
La respuesta de Badía puede interpretarse también como una señal de desgaste dentro del propio oficialismo.
Los periodistas de los medios estatales, encargados de transmitir las explicaciones del gobierno, tampoco escapan a los apagones ni al deterioro de las condiciones de vida.
Que una comunicadora vinculada a esas instituciones reclame «sentir como el que no tiene luz» ante los consejos de una defensora del régimen cercana a su élite militar revela, cuando menos, una tensión entre la retórica de la resistencia y la experiencia cotidiana de quienes deben soportar sus consecuencias.
En esta ocasión, la primera atribuyó los apagones exclusivamente a factores externos, mientras la segunda recordó que informar sobre cuándo se interrumpe el suministro no basta para responder a las necesidades de la población.
La diferencia adquiere especial relevancia cuando Cuba acumula ocho colapsos nacionales del SEN en 2026 y déficits de generación que dejan sin servicio a extensas zonas del país, incluso durante días.
Saber cuándo se irá o regresará la electricidad permite organizar la vida alrededor de los apagones; explicar por qué ocurren, cuánto durarán y qué se está haciendo para resolverlos es una responsabilidad que ninguna aplicación puede asumir por el gobierno.
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