Hasta el carbón es «una misión imposible» en Cuba
Conseguir carbón en Cuba es una odisea: apagones de hasta 36 horas, precios de hasta 5,000 pesos el saco y el Estado exportando el combustible a Europa.
Conseguir carbón vegetal en Cuba se ha convertido en una odisea cotidiana para millones de familias que dependen de ese combustible para cocinar ante los apagones prolongados y la falta de gas, según refleja un reel publicado en Facebook por Chuly Montenegro que retrata la lucha diaria de una cubana para encender su fogón.
La crisis energética que atraviesa la isla en 2026 ha eliminado prácticamente el acceso estable a la electricidad y al gas licuado.
Los cortes de luz alcanzan entre 22 y 36 horas diarias en varias provincias, con un déficit de generación de aproximadamente 2,040 MW frente a una demanda de 3,000 MW, lo que ha empujado a más de nueve millones de cubanos a recurrir a fogones de carbón y leña como única alternativa para alimentarse.
El precio del carbón en el mercado informal refleja con brutalidad el alcance de la crisis. Un saco que costaba unos 300 pesos en Santiago de Cuba en 2022 llegó a superar los 1,000 pesos en febrero de 2025, y en junio de 2026 oscila entre 2,800 y 5,000 pesos según la región, en un país donde el salario promedio estatal apenas alcanza para cubrir necesidades básicas.
La paradoja más demoledora es que el Estado cubano exporta ese mismo carbón a Europa para obtener divisas. Una asociación económica de Camagüey exportó más de 150 toneladas al continente europeo en el primer trimestre de 2026, generando más de 55,000 dólares, mientras el mercado interno permanece desabastecido.
La Empresa Agroforestal de Pinar del Río planificó exportar 250 de las 300 toneladas producidas en 2025, dejando apenas 50 para consumo local, según reportes sobre el aumento de exportaciones de carbón.
En Guáimaro, Camagüey, las autoridades llegaron al extremo de multar a quienes intentan vender carbón de forma informal, agravando aún más el desabastecimiento en una zona donde el combustible ya escasea.
Lejos de reconocer el fracaso de sus políticas, el régimen ha convertido el uso de carbón y leña en una consigna oficial.
El 28 de marzo de 2026, Miguel Díaz-Canel ordenó durante el 11º Día Nacional de la Defensa «garantizar materiales para la cocción desde carbón vegetal hasta leña», una formulación que ya había utilizado en mayo de 2025 durante una visita a Manicaragua y Cifuentes, lo que evidencia que se trata de una política consolidada y no de una medida de emergencia.
Las consecuencias humanas de esta situación son graves. Más de 715 panaderías estatales fueron reconvertidas a leña o carbón para marzo de 2026. Una cubana quemó páginas del diario del Che Guevara para encender su fogón, hecho reportado el 19 de mayo. Y el 14 de junio, un bebé de nueve meses sufrió quemaduras mientras su familia cocinaba con carbón durante un apagón prolongado.
La prensa oficialista, en lugar de denunciar esta regresión, llegó a presentar el carbón como una «alternativa ecológica» en febrero de 2026, mientras el gobierno declaraba 2026 como el «Año de Preparación para la Defensa» e instaba a la población a asumir el uso de carbón y leña bajo el eufemismo de «resistencia creativa».
Como señala una publicación ciudadana que circula en redes sociales y que resume el sentir de millones: «Cocinar en Cuba se ha vuelto una misión imposible».
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