
Foto: Hidalgo Rodríguez, Anaisis
Bayamo, Granma.— La Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del Hospital Pediátrico Docente «Luis Ángel Milanés Tamayo», reabre tras dos años de obras para reforzar la atención a niños en estado grave, especialmente a los procedentes de la zona del Cauto.
La sala de terapia intensiva abrió nuevamente sus puertas con una infraestructura ampliada —de 10 a 14 camas— y mejoras integrales.
La remodelación, ejecutada por la Mipyme Siboney, convirtió una reparación menor en una obra casi capital, según explicó su jefe de negocio, Jorge Martínez Soto:
«Se sustituyó todo el recubrimiento de paredes, se cambió toda la parte eléctrica y la carpintería, y se ampliaron algunos locales».
La obra, valorada en 25 millones de pesos en moneda nacional, contó también con la participación de la Empresa Provincial Integral ATM, los Trabajadores por Cuenta Propia Reinier Figueredo, Alexander Carbonell y la Comercializadora Escambray.
La doctora Liliana Licea Castellanos, directora de la institución hospitalaria, calificó la apertura como «un sueño cumplido y el fruto del sacrificio de muchas personas y entidades», y recordó que el servicio funcionó durante dos años en locales adaptados que no disponían de la holgura y la comodidad del actual.
La nueva sala de terapia intensiva cuenta con zona de filtro para trabajadores, acceso exclusivo para pacientes, dos cubículos aislados para infecciones graves o inmunodeprimidos, y áreas para madres, médicos y enfermeras.
Yudelkis Ortiz Barceló, primera secretaria del Partido en la provincia, instó a mirar más allá de las carencias.
«Estamos viviendo una crisis profunda. Ustedes lo saben porque lo viven todos los días en el ámbito profesional, familiar y social, pero nuestra principal convicción no puede ser la queja, sino la obra», enfatizó durante su discurso inaugural.
La dirigente destacó que el proyecto es fruto de la dedicación y la terquedad indómita de no rendirse que caracteriza a los hijos de esta tierra, y pidió al equipo médico «que en cada rincón de la nueva sala no solo se aprecie la tecnología, sino el calor humano de un equipo mayoritariamente joven, que trate a sus pacientes como si fueran su propia familia».
Durante el recorrido por la UCI, las autoridades sanitarias alertaron sobre el alarmante aumento de adolescentes graves, que constituyen hoy el principal grupo de mortalidad en el centro, lo cual merece una atención diferenciada por parte de la sociedad.
La sala pasó de 10 a 14 camas, con capacidad para asumir hasta 12 pacientes críticos y de alto riesgo, y se mantiene con una ocupación superior al 90% en la mayoría de los meses.
«La sala cuenta actualmente con 9 ingresos: 4 lactantes y el resto adolescentes. Entre los lactantes, dos tienen estancia prolongada por cardiopatía y una niña presenta encefalopatía con dependencia de equipos de ventilación. Todos estables», precisó la intensivista Yenlis Rodés Sánchez.
La doctora, que además participó en el traslado de los pacientes hacia el nuevo local, opinó sobre el actual recinto:
«Estamos muy conformes con la nueva sala. Dejamos atrás un local reducido y adaptado para ganar en amplitud, confort y operatividad con el paciente, sumado a mejores conexiones técnicas y mejores condiciones higiénico-epidemiológicas», precisó Rodés Sánchez.
Mientras la especialista ponderaba las ventajas físicas del nuevo local, la calidez humana era igualmente valorada por los familiares. Tal es el caso de Leosbanis Álvarez Pacheco, un adolescente de 14 años, residente en la comunidad Las Mercedes, en el montañoso municipio de Bartolomé Masó.
El joven permanece ingresado tras sufrir un politraumatismo en la frente causado por una fuerte patada de un mulo.
Su madre, quien ha acompañado a Leosbanis durante toda la hospitalización, manifestó: «Desde mi llegada, la atención de los médicos ha sido excelente. He percibido su preocupación y el apoyo que me han brindado ha sido de gran ayuda para sobrellevar esta situación».
Y rompiendo estereotipos, al cuidado de su hija de 15 años, Luis Orestes Fernández Alarcón, del municipio de Jiguaní, coincidió en elogios.
«Ya cumplimos cinco días en terapia y, precisamente hoy, estrenamos local. La instalación me resulta muy acogedora y bien equipada; la atención del personal ha sido excelente, no tengo quejas».
El doctor Michel Figueredo, especialista de terapia intensiva, señaló que la tecnología disponible, aunque envejecida, apenas cubre el 50 % de las necesidades del servicio, afectado directamente por el bloqueo económico impuesto por el gobierno de Estados Unidos. No obstante, el personal de salud mantiene su empeño para conservar los indicadores favorables de mortalidad infantil.
«La sala de terapia intensiva maneja una morbilidad anual de entre 600 y 650 pacientes, cifra que, ante brotes de procesos respiratorios y diarreicos, la obliga en ocasiones a habilitar muchas más camas de las que dispone estructuralmente.
«Este servicio recibe pacientes de los 13 municipios de Granma, ya que es la única dependencia provincial con servicio de neurocirugía. Además, fuera de esta especialidad, atiende preferentemente a los de la zona del Cauto».

En cuanto al capital humano, el especialista reconoció el éxodo de personal, pero aseguró que se trazan estrategias para proteger a los niños ingresados en terapia intensiva, y enfatizó que esta situación no constituye un problema para prestar asistencia a los pacientes.
Ortiz Barceló anunció que el siguiente desafío será lograr una nueva sala para asistir a jóvenes y adolescentes que han consumido drogas.
