Desde enero de este año, las exportaciones de crudo venezolano han generado más de 13.000 millones de dólares, sin que exista una contabilidad pública detallada que acompañe estos ingresos. Esta cantidad proviene de la venta de crudo Merey, Boscan y Hamaca, según datos publicados por el Financial Times (*).
Tras el secuestro de Maduro, Washington tomó el control de la exportación de petróleo de Venezuela, inicialmente bajo la apariencia de un acuerdo temporal.
Seis meses después, a pesar de las ganancias declaradas por Trump, el destino exacto de los ingresos generados por las ventas sigue siendo en desconocido. La primera orden ejecutiva estadounidense que detallaba la intervención en Venezuela describía el papel de Washington como el de un “guardián” de los ingresos petroleros venezolanos.
Desde entonces, Trump ha adoptado una postura diferente, afirmando que su gobierno estaba ganando “mucho dinero” y que había recuperado 28 veces el costo de las operaciones militares emprendidas contra Venezuela.
Ante el Congreso, Michael Kozak, un alto dirigente del Departamento de Estado, resumió la justificación del gobierno: “Es su dinero, pero […] tienen que obtener nuestro permiso”. El Departamento de Estado afirma que se han reinvertido varios miles de millones de dólares en la economía venezolana, bajo la supervisión de una auditoría realizada por KPMG.
Los comités de supervisión del Congreso estadounidense no han recibido ningún documento sobre este expolio desde abril. El congresista Joaquín Castro denunció la agresión militar contra Veneuela por “carecer de transparencia y garantías”, argumentando que la intervención estadounidense responde principalmente a intereses petroleros y financieros.
Caracas ha creado un sitio web oficial para dar seguimiento a los ingresos petroleros robados por Estados Unidos, pero solo ha registrado una transferencia, de 300 millones de dólares, realizada en marzo. El crecimiento venezolano se mantuvo limitado en el primer trimestre a pesar del aumento de los ingresos petroleros, ya que los fondos transferidos por Washington al gobierno venezolano no se correspondieron con dicho crecimiento.
Los llamamientos a una mayor transparencia se han multiplicado desde el terremoto del 24 de junio, que, según la ONU, causaron daños por valor de 37.000 millones de dólares en el país.
Venezuela posee las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, estimadas en más de 300.000 millones de barriles, un potencial que ha permanecido en gran medida sin explotar desde las nacionalizaciones llevadas a cabo bajo el gobierno de Hugo Chávez a partir de 2007.
(*) https://www.ft.com/content/0e562e03-106e-4729-83d7-675c27eb8c4d

