Escritor cubano asegura que el verdadero apagón de Cuba es haber perdido la capacidad para indignarse

El escritor y activista santiaguero Yasser Sosa Tamayo publicó este viernes una reflexión en Facebook en la que sostiene que el mayor daño causado por la crisis cubana no ha sido la falta de electricidad, sino la normalización del deterioro de las condiciones de vida y la pérdida de la capacidad colectiva para indignarse.
«Lo más grave que le pasó a Cuba no fueron los apagones. Fue que un día dejamos de preguntarnos si esto era vida», escribió Sosa en un texto que se difundió ampliamente en redes sociales y acumuló cientos de reacciones.
El activista describió cómo, de manera gradual, los cubanos fueron adaptándose a privaciones cada vez más profundas. En su relato recordó que primero dejaron de hacer planes porque dependían del servicio eléctrico, luego aprendieron a convivir con la escasez de medicinas y, más tarde, comenzaron a despedir a sus hijos en los aeropuertos sin saber cuándo volverían a verlos.

«Ese fue el verdadero apagón. No el de las ciudades. El de nuestra capacidad para indignarnos», afirmó el autor.
La publicación retrata escenas que identifica como habituales en la Cuba actual, entre ellas una madre que organiza la comida según las horas de electricidad, un abuelo que calla sus dolores porque enfermarse parece un lujo y un niño que crece creyendo que estudiar a oscuras forma parte de la infancia.
Uno de los pasajes más compartidos fue el que describe a las familias que ya no colocan un plato más en la mesa, sino un teléfono móvil, para sentir que el hijo emigrado continúa cenando con ellas.
La imagen generó numerosas respuestas. «Estas líneas reflejan mi día a día, todas, incluyendo el teléfono en la mesa para no olvidar que ese lugar es de mi hijo, que por lejos no lo desplace, él aún está conmigo», comentó una lectora.
Otros usuarios resumieron el sentimiento que les provocó la publicación. «Cierto, estamos muertos en vida», escribió una internauta.
Otra aseguró que la situación actual supera incluso la vivida durante el Período Especial. «No puedo dormir ni una noche con corriente, se me echan a perder los alimentos, me duele la vida, el corazón y el alma», expresó.
En su reflexión, Sosa responsabilizó directamente al gobierno por haber convertido la precariedad en una condición aceptada por necesidad.
«Nos convencieron de agradecer lo que siempre debió ser un derecho. Un poco de corriente. Un poco de agua. Un poco de comida. Como si la dignidad también pudiera repartirse por horas», sostuvo.
La publicación apareció en medio de uno de los momentos más críticos de la crisis energética. En lo que va de mes el Sistema Eléctrico Nacional ha colapsado en varias ocasiones, al tiempo que persisten apagones por más de 24 continuas en numerosas localidades del país.
No es la primera vez que Sosa Tamayo denuncia el deterioro social de la isla a partir de historias concretas. En abril relató el caso de un adolescente de 14 años que vendía polvorones en un parque de Santiago de Cuba para ayudar a su madre.
En mayo encontró a una abuela de 77 años que recorre casi 15 kilómetros de madrugada empujando una carretilla para vender quimbombós y sobrevivir.
En septiembre de 2025 halló a su antiguo profesor de química durmiendo en el corredor de una peluquería en Santiago, a los 79 años, sin familia ni sustento.
Para el activista, todas esas historias forman parte del mismo fenómeno que denuncia en su más reciente reflexión, un «apagón» que no solo afecta al sistema eléctrico, sino también a la dignidad y a la capacidad de una sociedad para rechazar como normal una realidad marcada por la supervivencia cotidiana.
«Un pueblo puede resistir la oscuridad. Lo que nunca debería aceptar es olvidar que nació para vivir con dignidad, no para acostumbrarse a sobrevivir», concluyó.
Preguntas frecuentes sobre la crisis energética y social en Cuba
CiberCuba te lo explica:
¿Cuál es el verdadero apagón que afecta a Cuba?
El verdadero apagón en Cuba, según el escritor Yasser Sosa Tamayo, es la pérdida de la capacidad para indignarse frente a la precariedad. El autor sostiene que los cubanos han aceptado como normal una vida llena de privaciones, lo cual es más perjudicial que los apagones eléctricos en sí. Esta situación refleja una resignación colectiva ante el deterioro de las condiciones de vida.
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¿Qué impacto tienen los apagones en la vida cotidiana de los cubanos?
Los apagones afectan gravemente la vida cotidiana en Cuba, interrumpiendo la electricidad, el suministro de agua, la conservación de alimentos y el descanso nocturno. La falta de electricidad es una constante que dificulta actividades básicas como cocinar, estudiar o trabajar. Familias enteras tienen que adaptarse a vivir sin los servicios básicos, lo que aumenta el estrés, la ansiedad y el deterioro de la salud mental de la población.
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¿Cómo está afectando la crisis energética a la salud mental de los cubanos?
La crisis energética en Cuba ha provocado niveles alarmantes de depresión, ansiedad y estrés extremo entre la población. Estudios científicos han revelado que más de la mitad de los cubanos presenta problemas graves de salud mental debido a los apagones y la precariedad. La constante lucha por sobrevivir en un entorno hostil ha llevado a muchas personas a un estado de agotamiento psicológico.
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¿Cuál es la postura del gobierno cubano ante la crisis energética?
El gobierno cubano ha sido incapaz de resolver la crisis energética que azota al país, lo que ha llevado a un estado de desesperación y descontento generalizado entre la población. A pesar de las denuncias y protestas, las autoridades no han proporcionado soluciones efectivas, y la precariedad sigue siendo una realidad diaria para millones de cubanos. La situación refleja una falta de voluntad política para abordar los problemas estructurales que causan los apagones.
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