
La Habana, .- (ACN) El Club de Aviación de Cuba (CAC), difundió los resultados ampliados de la investigación de hechos ocurridos el pasado 4 de julio, día en que se produjo un accidente fatal, tras el amarizaje de un parapente en la isla de la juventud, durante un vuelo tándem, que tuvo como resultado la pérdida de la vida del adolescente Joel Alejandro Suárez Sánchez de 12 años de edad.
Señala la nota que la comisión investigadora, enviada por Instituto de Aeronáutica Civil de Cuba (IACC) y la Junta Nacional del Club de Aviación de Cuba, tras examinar el lugar de los hechos, escuchar testimonios presenciales y revisar la información previamente recogida por los órganos del orden público, determinó una secuencia de los hechos que concluyó en el fatal desenlace.
Dichos acontecimientos tuvieron lugar durante un vuelo de rutina, con carácter deportivo, en el lugar conocido como Playa Paraíso, en la Sierra de Caballos y a lo largo de la línea costera, se improvisó una línea de vuelos con carácter comercial, ofreciéndose la experiencia a los visitantes en la playa por 3000 CUP.
El vuelo consistía en un recorrido a lo largo de las lomas, paralelo a la costa, con aterrizaje en la arena, y añade el reporte que las condiciones meteorológicas eran buenas en la zona de vuelo.
Como parte de dicha improvisación, añade, se produjeron varios vuelos comerciales, siendo el último despegue el accidentado, alrededor de las 4:00 pm.
Luego de recorrer parte del trayecto previsto, y a unos 50 metros de altura sobre la cordillera, se produjo un cambio brusco de viento que elevó repentinamente el parapente, empujándolo hacia arriba y hacia el este, en dirección al mar, como resultado de la precipitación, originada por una nube de tormenta en el centro de la isla, a varios kilómetros de distancia, con violentas corrientes en dirección a la costa, las que al chocar con la ladera oeste de la cordillera se desplazaron en ascenso y hacia el este, empujando en su flujo al parapente en la otra parte de la ladera.
Por tanto, la causa directa del accidente fue el brusco cambio de viento, que transformó las condiciones de vuelo en el lugar de la operación radicalmente en breve tiempo.
Añade el informe que, no obstante, otros factores, de naturaleza humana, dieron lugar al fatal desenlace: en primer lugar, la realización de manera improvisada, de una actividad no autorizada de carácter comercial, propendió a violaciones de las medidas de seguridad y de los protocolos establecidos para esta actividad, más exigentes que los que requiere una actividad deportiva.
El Club de Aviación de Cuba no ha autorizado, ni gestionado con la Comisión de Aventura y Naturaleza del Ministerio de Turismo (MINTUR), la realización de actividades comerciales en la Isla de la Juventud.
En las finanzas del CAC no aparece un centavo proveniente de otras actividades que no sean las aprobadas por el CAC y el MINTUR, en algunos polos turísticos de la isla.
Dada la naturaleza improvisada de esta línea de vuelos, no se realizaron los registros documentales requeridos, lo cual afectó la capacidad de los familiares para un consentimiento informado.
A través de la investigación se supo, además, que el piloto del parapente, aunque de experiencia como deportista, estaba en el proceso de certificarse como piloto tándem, pero aún no había obtenido su habilitación y mucho menos estaría en condiciones de ser certificado por el CAC para ofrecer servicios a terceros.
El uso de salvavidas, establecido por las Regulaciones Aeronáuticas Cubanas para las operaciones en las proximidades de la costa, pudo haber hecho la diferencia entre el desenlace fatal del vuelo y la supervivencia del pasajero.
Los vuelos recreativos en parapente tándem son una opción internacionalmente utilizada, con gran aceptación y seguridad, incluyendo el goce para los menores de edad; pero esto requiere de un riguroso control de las operaciones, con personal cuyas calificaciones exceden las que requiere la actividad deportiva y certificados como tales, protocolos que fueron vulnerados en el caso referido.
Explica el comunicado que, aunque es una actividad que siempre implica algo de riesgo, practicada bajo los estándares de seguridad requeridos estos se minimizan en gran medida, con estadísticas excelentes en términos de seguridad.
Recuerda la fuente que desde que el CAC asumió la oferta de estos productos al público, en 2010, no se había producido una fatalidad, ni aún lesiones serias, en este tipo de operaciones, y expresa que de igual manera duele que se produzca como resultado de una actividad que no debió hacerse, y que un niño cubano haya perdido la vida a causa de este actuar irreflexivo e irresponsable.
Por tanto a las fallas detectadas, informa la entidad que se suspenden todas las actividades deportivas relativas al vuelo libre en la Isla de la Juventud, hasta que se concluyan los análisis correspondientes.
Otras medidas de carácter regulatorio, u orientadas a sacar lecciones de esta amarga experiencia, serán evaluadas a lo interno del Club de Aviación de Cuba para su generalización entre la comunidad del vuelo libre cubano.
Concluyen las autoridades que ejemplos como estos tristes hechos, demuestra que una de las causa principales s fue la realización de actividades comerciales no autorizadas, evidencian la necesidad del control sobre la realización de cualquier actividad (recreativa, deportiva o física, entre otras) donde pueda advertirse peligro para la vida o la integridad física o psicológica de las personas.
La prestación de cualquier servicio o actividad así, como toda que intente realizar cualquier persona natural o jurídica, debe ser previamente certificada y/o autorizada por la autoridad competente.
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