Con la entrega de los Premios Lucía finalizó la vigésima edición del Festival Internacional de Cine Pobre, en Gibara, Holguín, que distinguió a realizadores de Irán, Cuba, España, Italia, Perú y Colombia.
El máximo galardón en ficción correspondió al largometraje “Arcoíris (Ranginkaman)”, de la realizadora Saleh Alavizadeh, una coproducción Irán–República Checa–Alemania que destacó por su solidez estética y profundidad narrativa, según precisa Radio Angulo.
En el formato breve, el premio al mejor cortometraje de ficción fue para “El último juego”, del cubano Daniel Chile, como evidencia del talento emergente dentro del panorama nacional.
En documental, el jurado premió al largometraje “Lorca en La Habana”, de los españoles José Antonio Torres y Antonio Manuel; al cortometraje “Sunday”, del italiano Giuliani Tonicelli; y como mejor animación, a “Sana”, del peruano Manu Larios.
Uno de los momentos significativos de la ceremonia fue la entrega del Premio Humberto Solás de cine en construcción, destinado a proyectos en desarrollo, que recayó en “En medio de la tormenta”, de la colombiana Edna Sierra.
El jurado otorgó además menciones especiales a diversas producciones. En ficción fueron reconocidas “Neurótica anónima”, de Jorge Perugorría, y “Primera enseñanza”, de Aria Sánchez y Marina Meira (Cuba–España). En documental, destacó “Lo más maravilloso”, de Mauricio Centurión (Cuba–Argentina); y en animación, “El monstruo del miedo”, de los brasileños Eduardo Padrão y Andrew Gledson, y “La niña y el mar”, del cubano Ray Ortega Moreno.
De igual modo, el Jurado Joven concedió su premio colateral a la mejor obra de ficción a “Neurótica anónima”, subrayando el impacto de esta propuesta dentro del certamen, que sigue apostando por un cine auténtico, comprometido y profundamente humano.

