El 31 de octubre de 1976, cuando quedaron constituidas las primeras asambleas municipales del Poder Popular, no nacía una estructura más, sino un pacto de honor con la historia y con las demandas de la gente. Desde entonces, gobernar desde la base no ha sido un cargo, sino la decisión cotidiana de escuchar, transformar y servir con transparencia.
En este aniversario 50 del Poder Popular, la misión sigue siendo clara. Como expresara el Presidente cubano Díaz-Canel, el Poder Popular es la expresión de un pueblo que sigue siendo protagonista de su destino. Cada delegado de circunscripción, en Sancti Spíritus y en toda Cuba, carga sobre sus hombros las preocupaciones del barrio y la responsabilidad de no perder nunca el vínculo con el pueblo. Ser delegado es un acto de coraje y de entrega cotidiana.
Celebrar medio siglo no es mirar atrás con nostalgia, sino reafirmar el compromiso: que la historia, dentro de otros 50 años, reconozca que estuvimos a la altura del reto. Que este aniversario sea un punto de inflexión, no la meta, para seguir construyendo la Cuba desde abajo, con la dignidad de quienes no renuncian a que el poder tenga apellido de pueblo.









