El diplomático afirmó que Cuba dispone de pruebas de esas presiones, dirigidas a cambiar el tradicional respaldo de numerosos Estados a la resolución en Naciones Unidas que pide poner fin a esa política unilateral.
Al respecto, se refirió a las denuncias formuladas esta semana por el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez.
Refirió que las amenazas van dirigidas directamente contra los dignatarios e incluyen posibles sanciones a sus gobiernos, empresas e incluso a sus propias personas.
Entre los mecanismos de presión mencionó la imposición de aranceles, la suspensión de programas de cooperación, la injerencia en procesos electorales, así como acciones contra los intereses económicos, comerciales y de inversión de esos países.
De acuerdo con el embajador, el Departamento de Estado norteamericano también pide a los países que históricamente han apoyado a Cuba que se abstengan de votar, abandonen la sala o no participen en la sesión, además de modificar sus discursos durante el debate.
El diplomático sostuvo que Cuba no representa una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos ni para la de ningún otro país, como, afirmó, pretende hacer creer Washington.
En cambio, calificó el bloqueo de política que castiga al pueblo y busca asfixiar la economía de la isla mediante la privación de recursos y la generación de carencias.
Las declaraciones tuvieron lugar durante un panel celebrado la víspera sobre la huella del Generalísimo Máximo Gómez en el pensamiento revolucionario de Fidel Castro, en el que Arzuaga compartió espacio con el historiador cubano Eliades Acosta.
En ese contexto, el embajador afirmó que defender a Cuba significa también defender a los propios países y la paz en América Latina y el Caribe.
De igual manera, llamó a la solidaridad con la isla y a respaldar la resolución cubana durante su presentación y votación en la Asamblea General de las Naciones Unidas, previstas para el 27 y 28 de octubre.
Arzuaga instó a los gobiernos y a los pueblos a no ceder ante las presiones y los chantajes que buscan modificar las posiciones de los Estados miembros en el organismo multilateral.
Resaltó que Gómez enseñó a los cubanos que el día que no haya combate es un día perdido. «La Revolución no admite pausas ni descansos, porque la lucha por la justicia, la soberanía y la dignidad de los pueblos es permanente…», subrayó.
Por su parte, Acosta se refirió al impacto del bloqueo energético y las restricciones de Washington al suministro de combustibles, que describió como formas de castigo colectivo contra la población cubana.
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