Cuba abre más sus fronteras aduanales y flexibiliza la entrada de artículos de diversas categorías, en un escenario de asfixia económica provocada, en primer lugar, por el cerco de EE.UU. contra todo comercio de la isla.
Las nuevas medidas aduanales aprobadas en Cuba son, en esencia, un conjunto de facilidades orientadas a aliviar la situación económica del país, mejorar el acceso de la población a productos esenciales y dar un marco más ordenado a las importaciones.
Las disposiciones en vigor ya, benefician tanto a los viajeros y a las familias cubanas como a los productores y actores económicos que necesitan insumos para desarrollar sus actividades.
Uno de los beneficios más importantes es la exención de aranceles para la importación, sin carácter comercial, de alimentos, productos de aseo, medicamentos e insumos médicos.
El articulado anunciado permite que las personas que viajen a Cuba puedan traer estos artículos como parte de su equipaje sin pagar impuestos aduaneros, siempre que cumplan las condiciones establecidas.
En un contexto de escasez y altos precios, tal facilidad es especialmente valiosa para las familias, pues permite el acceso a productos básicos que muchas veces son difíciles de encontrar en el mercado interno.
Otro beneficio relevante es la exención temporal del impuesto aduanero para la importación de plantas eléctricas de más de 900 watios.
Ello responde a la crisis energética que vive el país, pues apunta a que más hogares y centros de trabajo puedan adquirir equipos para generar electricidad durante los apagones.

El paquete de medidas también beneficia a los productores y a los actores económicos estatales y no estatales.
Se ha aprobado la exención del impuesto aduanero para mercancías destinadas a procesos productivos, tales como piensos, fertilizantes, plaguicidas, medicamentos veterinarios, semillas y otros insumos agropecuarios.
Al reducir los costos de importación de estos materiales, se busca favorecer la producción nacional, disminuir los precios de los bienes y estimular el desarrollo de la agricultura y otras actividades económicas.
Además, la exención se aplica de oficio, lo que agiliza los trámites y hace más sencillo el proceso de importación.
Una novedad importante es la posibilidad de formalizar ante la aduana ciertos excedentes de mercancías.
Anteriormente, cuando una persona traía productos que superaban los límites permitidos para el uso personal o que aparentaban tener carácter comercial, podían ser decomisados.
Con las nuevas disposiciones, es posible tramitar un despacho adicional y pagar los aranceles correspondientes, evitando así la pérdida de las mercancías.
De esta forma se beneficia a los viajeros, a los emprendedores y a quienes se dedican a la importación de productos para la venta.
También el nuevo marco aduanero busca modernizar la gestión de la Aduana cubana mediante procedimientos más ágiles, transparentes y acordes con estándares internacionales.

Desde este octubre, las personas naturales pueden formalizar importaciones con carácter comercial por la vía no comercial, pagando los aranceles y servicios correspondientes en dólares.
Ahora de puede canalizar de manera legal una parte del flujo de mercancías que antes entraba al país por vías informales, lo que favorece el control estatal y ofrece mayor seguridad jurídica a quienes importan.
En fin, las nuevas medidas aduanales aprobadas recientemente en Cuba ofrecen beneficios concretos: reducen los costos de importación de alimentos, medicinas e insumos; facilitan la entrada de plantas eléctricas; apoyan la producción nacional; y permiten formalizar mercancías que antes podían ser decomisadas.
Aunque algunas exenciones son temporales y están sujetas a condiciones, constituyen, sin dudas, un intento de responder a las necesidades de la población y de dinamizar la economía en un momento de grandes dificultades.

