«El socialismo cubano no ha muerto; está en el desierto, mordiendo el polvo», dice Raúl Torres

El cantautor y diputado oficialista Raúl Torres publicó este viernes en Facebook un texto titulado «No confundan el altar con la cripta. 1ra parte» en el que defiende el socialismo cubano como sistema en supervivencia —no en derrota— y ofrece, con su habitual mezcla de lirismo y consigna, una justificación filosófica del desastre que han producido 67 años de dictadura comunista.
El texto arranca con una confesión que suena a epitafio: «No tengo como negar la evidencia, porque la evidencia es un espejo que nos devuelve un rostro cansado, herido, a veces irreconocible». A partir de ahí, Torres despliega metáforas médicas y náuticas para explicar por qué el régimen ha tenido que abrazar aquello que dice detestar.
«Cuba no ha elegido trozos de capitalismo por convicción, lo ha inoculado en dosis controladas para evitar el colapso total del organismo socialista», escribe, con la solemnidad de quien acaba de descubrir la penicilina. Una distinción que, para los cubanos que llevan años de rodillas ante una libra de arroz que, ahora mismo, supera los 300 pesos en el mercado informal, quizás resulte algo imprecisa.
Torres reconoce sin rubor la existencia de «nuevos millonarios, clubes exclusivos, colegios privados» y los califica de «gangrena del capitalismo». Pero enseguida saca al cirujano de guardia: «Corta la pierna, llora la pérdida, y salva la vida. Eso estamos haciendo: amputando pedazos de nuestra utopía para que la utopía no muera en la mesa de operaciones». El problema es que el paciente lleva décadas en la mesa y los cirujanos siguen llorando mientras cobran en divisas.
La metáfora náutica no se queda atrás: «Somos un barco socialista obligado a navegar en aguas capitalistas. Para no hundirnos, hemos tenido que arrojar por la borda parte de la carga. Hemos tirado ‘el piano y algunos sueños’». Lo que Torres omite es que, junto al piano, también arrojaron la electricidad: los apagones superan las 20 horas diarias en muchas zonas, con déficits de generación que sobrepasan con frecuencia los 2,000 MW.
El trovador llega a calificar de «milagro» que subsista la burocracia del partido: «ese esqueleto administrativo es el único dique de contención que impedirá que la marea neoliberal arrase con la memoria histórica de este pueblo». Que ese esqueleto haya producido una contracción económica superior al 15% desde 2020 es un detalle que prefiere omitir.
Sobre el dinero que fluye desde el exterior, Torres es lapidario: «No celebramos la llegada del dinero sucio. Lo administramos con asco, pero lo administramos, porque un muerto no administra nada». Traducido al cubano cotidiano: el régimen acepta los dólares de la emigración —esa misma emigración que ha huido en masa de la revolución— con la nariz tapada pero la mano extendida.
El texto se inscribe en una saga bien documentada del necrotrovador. El 16 de agosto, Torres admitió que «el pueblo está ahí echando su último fuelle» y al día siguiente propuso criar jicoteas, búfalos de agua y jutías para resolver la crisis alimentaria. El 21 de agosto publicó un poema en defensa del ICAP y sus funcionarios sancionados por Washington. El patrón es siempre el mismo: reconocer el desastre, culpar al «Imperio» y cerrar con consigna.
Y vaya cierre. Torres remata con una variante del clásico «Patria o Muerte» que delata, sin quererlo, el agotamiento del momento: «Patria o Muerte. Y si hay que vivir, que sea!! Venceremos».
Según la Encuesta Nacional de Seguridad Alimentaria «En Cuba Hay Hambre 2025», del Food Monitor Program, el 97,65 % de los hogares encuestados reportó problemas para acceder a productos esenciales, mientras que el 33,9 % declaró que al menos uno de sus miembros se había ido a dormir con hambre por falta de alimentos alguna vez durante los 30 días previos. El estudio, realizado entre mayo y julio de 2025, fue presentado en mayo de 2026.
Para esas familias, la pregunta de si hay que vivir no es retórica ni poética: es la pregunta agónica de cada noche.
Preguntas frecuentes sobre el socialismo cubano y las declaraciones de Raúl Torres
CiberCuba te lo explica:
¿Cómo defiende Raúl Torres el socialismo cubano?
Raúl Torres describe el socialismo cubano como un sistema en supervivencia y no en derrota, utilizando metáforas líricas y consignas para justificar las carencias y problemas que enfrenta el país. Alega que se han adoptado elementos del capitalismo de forma controlada para evitar el colapso total del sistema socialista.
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¿Cuál es la posición de Raúl Torres sobre la presencia de capitalismo en Cuba?
Torres reconoce la existencia de aspectos capitalistas como «nuevos millonarios» y «clubes exclusivos» en Cuba, calificándolos de «gangrena del capitalismo». Sin embargo, afirma que estos elementos se han adoptado para evitar el colapso del socialismo, comparándolo con una amputación necesaria para salvar la vida del paciente.
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¿Qué propone Raúl Torres como solución a la crisis alimentaria en Cuba?
Raúl Torres sugiere que la solución a la crisis alimentaria cubana está en utilizar recursos naturales como jicoteas y búfalos, argumentando que Cuba tiene una «despensa» que no ha sabido aprovechar. Sin embargo, esta propuesta es vista como desconectada de la realidad debido a la grave escasez de alimentos y altos precios.
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¿Cómo ha reaccionado el pueblo cubano ante las declaraciones de Díaz-Canel sobre la utopía?
La frase «La utopía está en el horizonte» de Díaz-Canel fue recibida con incredulidad, burlas y frustración por muchos cubanos, quienes la interpretaron como una evasiva ante la falta de soluciones concretas para la crisis del país. Muchos comentarios en redes sociales mostraron el deseo de un cambio político y la salida del régimen actual.
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