El poder de una canción
5 de Septiembre Cultura Opinión Portada

El poder de una canción

Compartir en

Tiempo de lectura aprox: 1 minutos, 36 segundos

La música puede ayudar a una persona a cambiar para ser mejor. Desde sus días en prisión hasta su trabajo actual como periodista en The New Yorker, la vida de Joe García cambió mucho, y todo gracias a las canciones de una artista.

Taylor Swift es alabada a nivel mundial por su humildad y su ética de trabajo, pero sobre todo es reconocida por sus letras. Sus composiciones abarcan sentimientos variados: amor, desamor, rabia, desesperación, felicidad, tristeza. Lo más increíble es la manera en que las personas conectan con su obra.

Es una broma entre sus fanáticos que la razón por la que a alguien no le gusta Taylor Swift es porque no ha desbloqueado la canción que lo identifica; y a Joe García le ocurrió así. En el subtítulo de su ensayo escribe unas palabras que pueden considerarse la tesis del texto: “Su música me hace sentir parte del mundo que dejé atrás”.

García encontró los temas que cambiarían su vida dentro del sistema penitenciario estadounidense. Cuando entró, juraba que Prince era el mejor escritor que había visto en su vida y que el crecimiento de la fama de Swift era una injusticia.

“La cárcel estaba llena de hombres jóvenes de color que escribían y presentaban sus propios textos, la mayoría sobre perseguir dinero y fama, mientras Swift estaba ahí fuera, haciéndose rica y famosa. ¿Qué tan valiente podía esa pequeña rubia ser en realidad?” (Traducido por la autora desde el ensayo original).

Después de varios años, cuando pudo permitirse ciertos lujos en prisión, como una televisión, al ver programas dedicados a celebridades encontró entrevistas de Swift, en las que le sorprendió cómo hablaba de la escritura de sus canciones.

Cuando empezó a escuchar piezas del álbum Red, encontró varios paralelos con su vida, conectándolo aún más con la “pequeña rubia”.

Durante la pandemia de COVID-19, el repertorio de Swift fue el que lo mantuvo, en cierta manera, conectado al mundo; en especial, la canción «Daylight», del álbum Lover, que mantuvo vivos su esperanza y su amor por la persona que dejó atrás.

La producción musical de Taylor Swift no solo lo conectó con el mundo: también lo ayudó a reflexionar sobre su vida y lo que quería lograr con ella.

Dentro de la prisión comenzó su carrera como reportero, donde usó su talento para inspirar, educar y nutrir a otros prisioneros que también soñaban con escribir. 

Esa música cambió el rumbo de su vida y le dio una oportunidad no solo de redención, sino de tener un futuro marcado por quién es y no por lo que hizo.

Creo que, de todas las letras de Swift, la que más se apega a su situación proviene del tema «Karma»: Pregúntame lo que aprendí de todos esos años, pregúntame lo que gané de todas esas lágrimas.

Visitas: 0

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *