El pensamiento martiano en la formación de Fidel Castro
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El pensamiento martiano en la formación de Fidel Castro

El pensamiento filosófico de José Martí (1853-1895) se resiste a clasificaciones, se le debe juzgar no «por la mayor o menor carga de filosofía que esté contenida en su obra, sino por el efecto práxico-espiritual que desempeñó en su tiempo y ha seguido teniendo en las nuevas generaciones». Resalta su vocación ilustrada, resultado de una formación heterogénea bajo las «influencias cristianas, krausistas, positivistas, emersonianas», entre otras. En su pensamiento son identificables la perspectiva antropológica, el humanismo práctico y liberador.

La figura del Héroe Nacional constituyó ejemplo y guía para Fidel; desde su adolescencia se identificó con su humanismo, su ética y su pensamiento avanzado, antiesclavista e independentista. También constituyó la base de su pensamiento político, al respecto expresó: «Mi primer pensamiento político fue el de Martí».

Su humanismo superó «la usual filantropía» y la «visión contemplativa del hombre», es un «humanismo militante». El compromiso con la independencia de Cuba y la utilización de la guerra como vía para el logro de sus objetivos emancipatorios colocó a los cubanos frente a un «humanismo de nuevo tipo».

Para José Martí, la política es cultura al servicio del hombre y su pensamiento educativo, componente esencial de su proyecto sociopolítico, encaminado a la transformación del hombre y de la sociedad.

Martí hurgó en la naturaleza humana del hombre latinoamericano, concibió una educación que debía corresponderse con las necesidades de su contexto, idiosincrasia y cultura, que fuese desalienadora y liberadora. Su lucha política está encaminada al logro de la emancipación humana, por ello plantea la necesidad de la independencia y una educación científica que sea regida por el componente axiológico. se traza como meta forjar el carácter, y reconoce la importancia decisiva del desarrollo cognoscitivo.

En su obra ofreció respuestas a problemáticas filosófico-educativas, al definir qué es la educación, para qué y por qué se debe educar al hombre, dichas reflexiones ejercieron su influencia en la filosofía de la educación de Fidel Castro.

El pensamiento martiano en la formación de Fidel Castro. Foto: tomada de cubainformacion.tv
El pensamiento martiano en la formación de Fidel Castro. Foto: tomada de cubainformacion.tv

El apóstol valoró al hombre como un producto de las circunstancias de su época, cuyo desarrollo armónico se produce considerando que es un ser individual y expresión de las relaciones sociales.

Esta idea presenta puntos de coincidencia con el marxismo, Fidel la asume y la integra a su filosofía de la educación, para potenciar el desarrollo y la transformación de las condiciones del medio social donde se educaría al sujeto, en la sociedad socialista de Cuba.

Desde la visión martiana, la consecución de tales fines educativos implica tener en cuenta características del hombre latinoamericano desde el punto de vista étnico, racial, cultural y el medio geográfico; a partir de estos factores define el concepto de «hombre natural»; entendido como reflejo de las condiciones específicas de la región en la cual se desarrolla, se origina y conforma su cultura e identidad. la educación no puede ser copiada de otras latitudes, ella debe responder a los intereses y necesidades de la región, así como a la defensa de las identidades y culturas de las naciones.

La formación del «hombre natural» requiere de una unidad indisoluble entre lo intelectual-cognoscitivo y lo emocional-afectivo. esta unidad engendra capacidades y el carácter del ser humano. La creatividad, la educación, la cultura, la espiritualidad e individualidad se resaltan en la propuesta de hombre al que aspira Martí, en estos factores concibe la superación de la alienación del hombre y el mejoramiento de la dignidad humana.

Las reflexiones fidelistas sobre el ideal de hombre por formar, como en el Maestro, se encaminan al desarrollo de una personalidad integral, de un revolucionario cuya educación encierra un elevado contenido axiológico, en el que se integran los componentes emocional y racional en un proceso educativo renovador, de carácter humanista.

Para Fidel, el pueblo debía adquirir una sólida cultura política, económica e histórica, que le permitiera enfrentar los desafíos de una nación agredida por el imperialismo; por ello debía tener una conciencia patriótica, antimperialista y socialista que garantizara la existencia de su soberanía, independencia e identidad nacional.

A través del pensamiento martiano, descubrió las primeras nociones sobre el imperialismo, al respecto planteó: «el primero que habló de imperialismo fue Martí, del naciente imperialismo. Él sí sabía del expansionismo […] era muy opuesto y muy crítico de la política exterior de Estados Unidos. Fue un precursor. antes que Lenin, el apóstol organiza un partido para hacer la revolución».

La influencia de la ética martiana se manifestó en el lugar que le concediera al cumplimiento del deber y al patriotismo, sobre lo cual expresó: «Y al hacer nuestra profesión de fe en un mundo más feliz para el pueblo cubano, pensamos como Martí que el verdadero hombre no mira de qué lado se vive mejor, sino de qué lado está el deber y que ese es el único hombre práctico cuyo sueño de hoy será la ley de mañana».

En La historia me absolverá, al citar a Martí en relación con la educación y la ética, planteó: «se nos enseñó que, para la educación de los ciudadanos en la patria libre, escribió el Apóstol en su libro La Edad de Oro: un hombre que se conforma con obedecer leyes injustas y permite que le pisen el país en que nació los hombres que se lo maltratan, no es un hombre honrado».

El fin de la educación, para el Maestro, consistía en preparar al hombre para la vida. Esta educación de carácter científico se proponía educar al sujeto desde y para la identidad, con la fusión orgánica de lo instructivo y lo educativo para potenciar la formación en valores y el trabajo. dicha concepción fue enriquecida por Fidel al crear las escuelas de nuevo tipo, en las cuales se estableció el vínculo estudio-trabajo, asumido como uno de los principios rectores de la educación cubana.


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Las ideas educativas de Martí constituyen la base de los principios que rigen la política educacional, interpretadas y llevadas a la práctica con el liderazgo de Fidel. El pensamiento educativo del Comandante en Jefe se nutrió, esencialmente, de la concepción educativa martiana, la cual constituyó la fuente principal de su filosofía de la educación.

La propuesta martiana expresada en La Edad de Oro, como nueva alternativa educativa no convencional, de gran proyección social, se consolidó en diferentes modalidades: la escolarizada (como sistema general), la funcional (para las zonas rurales y los obreros) y la indirecta (para toda la sociedad).

Además, definió las características de la nueva escuela: laica, libre, obligatoria, científica, con todos y para el bien de todos. Estas ideas ejercieron su influencia en el pensamiento educativo de Fidel Castro, y se manifestaron en las leyes adoptadas por el gobierno revolucionario para transformar la situación del sector educacional al triunfo de la Revolución, así como en la elaboración de los principios de la educación cubana.

El humanismo práctico martiano constituyó la base del humanismo fidelista. El Apóstol había definido que la nueva escuela necesitaba «hombres vivos, hombres directos, hombres independientes, hombres amantes». en el pensamiento educativo de Fidel, la savia martiana sería enriquecida con el marxismo y el leninismo, para aspirar a la educación del hombre nuevo.

En la obra de José Martí no existe una axiología sistematizada, más que «teorizar sobre los valores se preocupó por encontrarlos y cultivarlos en la conducta del hombre, como medio de ascensión humana» y, en este sentido, se develó uno de los nexos entre el pensamiento martiano y el educativo de Fidel.

Su interpretación cabal del pensamiento del Maestro radica no solo en la lectura de sus textos, sino también en su actuación como conductor del proceso revolucionario en la lucha contra la explotación, y en la defensa del «culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre», como ley primera. (Edición web: Miguel Márquez Díaz)


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