El funeral más vasto
Girón Portada

El funeral más vasto

Quizás el funeral más hermoso y extendido en el tiempo sea el de Camilo. Normalmente, en este tipo de ceremonias se le rinde compañía y honor al féretro por una noche y a la mañana siguiente se traslada a la tierra o a la ceniza. No obstante, 67 años después, nosotros aún velamos su cadáver. 

Cuba ha parido muchos mártires. Con cada crisis aparece una nueva camada: hombres y mujeres sin miedo a dar su vida por otros hombres y mujeres. Todos ellos —tal vez haya algún olvidado, un soldado desconocido, uno demasiado al margen de la historia— reciben un homenaje. Se les recuerda en su cumpleaños y en su deceso. Nombran escuelas, hospitales, ciudades en su honor. 

Sin embargo, ninguno ha logrado un adiós más largo, más aromático, que Camilo.  Esto a lo mejor se deba a su causa de muerte: enterrado en la mar, la tumba más vasta; y a la circunstancia de nunca haber encontrado su cuerpo. 

Camilo: El funeral más vasto

Carlos Manuel de Céspedes murió en San Lorenzo, Martí en Dos Ríos, Guiteras en El Morrillo. Todos estos lugares puedes ubicarlos en un mapa, pintarles una cruz negra como leyenda en el punto exacto; pero al no conocer el de Camilo Cienfuegos, este se ensancha, se hace ubicuo: se convierte en esa masa de agua de donde vino la vida, el océano. 

Incluso, trasciende al océano y su ataúd se transforma en el agua en sí: en ríos —porque van inexorablemente al mar—, pero también en arroyos, lagunas, presas.

El 28 de octubre los cubanos van en procesión con su flor (de papel, rosas, desgarros del flamboyán) en mano para colocarlas sobre el ataúd de Camilo. 

Camilo: El funeral más vasto

A nivel comunicativo y simbólico, esta ceremonia se transforma en una de las formas de homenaje más inteligentes y tiernas de la historia de Cuba. Cada niño nuestro tiene el recuerdo de ese día: de pedirle a la madre dinero para comprar una flor, tomarla de la rama del rosal que sobresale por la cerca del vecino o de las jardineras de las avenidas. 

Camilo Cienfuegos, el más jaranero de los héroes —a veces estos lucen demasiado regios y por ello poco humanos—, el que firmaba cartas con el nombre de Tu Chicharrón, el Señor de la Vanguardia, el que murió demasiado pronto, merece el funeral más hermoso y vasto.

Camilo: El funeral más vasto

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *